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Repsol anota pérdidas de 3.816 millones en 2019 tras el ajuste para ser una compañía cero emisiones en 2050

El resultado neto ajustado, que mide específicamente la marcha de los negocios de la compañía, alcanzó los 2.042 millones de euros, un 13,2% menos por unos precios más bajos del crudo y el gas, y la menor demanda de combustibles.

El logo de la petrolera Repsol, en su primera estación de servicio en Ciudad de México. REUTERS/Carlos Jasso
El logo de la petrolera Repsol, en su primera estación de servicio en Ciudad de México. REUTERS/Carlos Jasso

AGENCIAS

La petrolera Repsol cerró 2019 con unas pérdidas de 3.816 millones de euros, como consecuencia de los ajustes contables realizados para sentar las bases de la nueva orientación estratégica de la compañía, que se ha marcado como objetivo ser cero emisiones netas en el año 2050.

Las pérdidas netas de Repsol se vieron agravadas por otra provisión de 837 millones de euros para cubrirse del arbitraje que mantiene con la petrolera china Sinopec por una sociedad conjunta en el mar del Norte heredada de Talisman, una petrolera canadiense que la española compró hace un lustro.

Según un comunicado de la petrolera, el resultado, que compara con el beneficio de 2.341 millones alcanzados en 2018, refleja fundamentalmente una corrección de 4.849 millones en el valor contable de algunos activos, realizado tras asumir nuevos escenarios de precios del crudo y el gas consistentes con los objetivos climáticos del Acuerdo de París.

El pasado 2 de diciembre Repsol anunció que orienta su estrategia para ser una compañía con cero emisiones netas en el año 2050, lo que la convierte en la primera de su sector en fijar esta meta que pretende limitar el calentamiento del planeta.

Repsol carga dotaciones netas por 6.111 millones para hacer frente a su reto de descarbonización

En sus cuentas, Repsol señala que ha registrado unas dotaciones netas por importe de 6.111 millones de euros, resultado del test de deterioro realizado por el grupo con los nuevos escenarios de precios y entorno geopolítico en su objetivo de descarbonización. Está cifra se sitúa en los 4.867 millones de euros después de impuestos y fundamentalmente corresponden a los saneamientos extraordinarios por importe de 4.849 millones de euros para ese reto de emisionjes cero.

En la consecución de este objetivo, la compañía prevé una reducción progresiva de su indicador de intensidad de carbono sobre la base del año 2016: del 10% en 2025, del 20% en 2030 y del 40% en 2040, para avanzar hacia las cero emisiones netas de CO2 en el año 2050.

Repsol presentará el próximo 5 de mayo su nuevo Plan Estratégico 2021-2025 con el que pretende iniciar una senda de descarbonización que le permita convertirse en una compañía neutra en emisiones de CO2 en el año 2050, según anunció el consejero delegado de la compañía, Josu Jon Imaz, en la conferencia con analistas para hacer balance del ejercicio 2019.

Más allá de este impacto contable, el resultado neto ajustado, que mide específicamente la marcha de los negocios de la compañía, alcanzó los 2.042 millones de euros, un 13,2% menos que los 2.353 millones del ejercicio anterior. Las grandes petroleras internacionales han sufrido fuertes descensos en los beneficios de 2019 por unos precios más bajos del crudo y el gas, y la menor demanda de combustibles.

Por su parte, el beneficio bruto de explotación (Ebitda) se redujo un 5,5%, hasta los 7.201 millones, mientras las inversiones se mantuvieron prácticamente estables (-0,3%)en 3.861 millones.

Menor producción

El área de Upstream (Exploración y Producción) obtuvo un resultado de 1.050 millones de euros, un 20,8% inferior a los 1.325 millones que alcanzó en el ejercicio 2018.

La producción alcanzó los 709.000 barriles equivalentes de petróleo diarios, en línea con los 715.000 barriles del año anterior. La incidencia de las interrupciones en Libia fue paliada por la obtención de nuevos barriles provenientes de la conexión de pozos en Marcellus (Estados Unidos), Duvernay (Canadá) y Akacias (Colombia). Además, Repsol adquirió Mikkel (Noruega) y la participación de Equinor en Eagle Ford (Estados Unidos).

A esto se añadió el inicio de la producción en Buckskin, proyecto localizado en el Golfo de México estadounidense y que en su fase inicial alcanzó un volumen de 30.000 barriles de petróleo al día. Su puesta en marcha se logró meses antes de lo previsto y con una reducción de costes de más del 40% respecto al proyecto original.

Por su parte, el área de Downstream (Refino, Química, Movilidad, Lubricantes, GLP, Trading, Mayorista de Gas, y Repsol Electricidad y Gas) logró un resultado de 1.456 millones, un 8% menos que los 1.583 millones del año anterior.

Esta área mostró su solidez en un ejercicio en el que tuvo que afrontar un debilitamiento de los márgenes industriales, mientras que Trading, Perú, Movilidad y Lubricantes, mejoraron su desempeño.

Asimismo, la compañía continuó su crecimiento en el área de electricidad y gas, superando el millón de clientes al tiempo que incorporó nuevos activos de generación renovable.

En la Península Ibérica tiene ya una capacidad total instalada de 2.952 megavatios (MW) y planes en marcha que añadirán 1.185 MW. Además, la compañía incrementó hasta los 7.500 MW su objetivo de capacidad de generación de electricidad baja en carbono para 2025, lo que supone 3.000 MW adicionales respecto a su anterior meta.

Dividendo

El flujo de caja libre, una medida seguida muy de cerca por el mercado al ser un buen barómetro del dinero del que dispone una empresa para pagar dividendo y recomprar acciones, mejoró un 8% en 2019, hasta los 5.837 millones de euros.

La compañía dijo que su "sólida generación de caja" le permite avanzar en su compromiso activo contra el cambio climático y, al mismo tiempo, mantener la política retributiva que para 2020 incluye proponer a la Junta General de Accionistas una mejora adicional a través de la amortización de un 5% del capital social de la compañía.

Esta decisión se suma a la mejora acordada para el dividendo que, con un incremento anualizado del 8% respecto a 2017, alcanzará 1 euro bruto por acción en 2020 bajo la fórmula del scrip dividend y la reducción de capital correspondiente para evitar cualquier dilución.

Por otro lado, al cierre de 2019 la deuda neta de Repsol era de 4.220 millones, un 22,7% superior a los 3.439 millones registrados al término de 2018.

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