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Jamie Oliver Los restaurantes del famoso chef británico Jamie Oliver, al borde de la quiebra

Los 25 restaurantes en Reino Unido del responsable de la polémica ‘paella con chorizo’, el noveno cocinero más rico del mundo, se declaran en suspensión de pagos. Hay más de 1.300 puestos de trabajo en juego

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El cocinero británico Jamie Oliver, en un aparición en el programa de la NBC 'Today show' en Miami. REUTERS/Eric Thayer

Aunque en España muchos solo le recuerden por su polémica paella con pollo y chorizo, detrás del nombre Jaimie Oliver hay todo un imperio construido en torno a la cocina que, aunque resulte difícil de entender dada la popularidad del chef en todo el mundo, se está desmoronando.

Como indica el mensaje que se puede leer en su pagina web, sus 25 restaurantes en Reino Unido (en total tiene más de 50 por todo el mundo) recogidos bajo las marcas Jamie’s Italian, Fifteen, Barbecoa y Jamie’s Diner, se han declarado en suspensión de pagos y sus más de 1.300 trabajadores, según BBC, están en peligro.

La noticia podría suponer el fin de una aventura que comenzó hace 22 años, cuando un equipo de la cadena BBC fue a grabar un reportaje al restaurante en el que Jaime trabajaba y descubrió que en aquel chaval había potencial.

Un año después ya tenía su primer programa en televisión (The Naked Chef) y cuatro años más tarde abría su primer restaurante en Londres, uno de los que hoy parecen tener las horas contadas.

El cocinero británico Jamie Oliver en una foto de marzo de 2015 en su restaurante de Sídney, Australia. EFE/ Paul Miller

Desde entonces hasta ahora Jamie ha presentado infinidad de programas que se emiten en cerca de 12 países y ha publicado más de una decena de libros con sus recetas. Tampoco ha dejado de abrir restaurantes pero la situación financiera de los locales se ha vuelto insostenible. No así la suya personal. Según un estudio de la web Career Addcit, que toma como referente varias publicaciones, este año Jamie Oliver ocupa el noveno puesto en la lista de los chefs más ricos del mundo con una fortuna valorada en más de 321 millones de euros.

Pero mientas sus ingresos no han parado de crecer, los beneficios de sus restaurantes no paraban de bajar hasta desaparecer. Según el diario The Guardian, el año pasado solo las perdidas de la cadena Jamie’s Italian alcanzaron el 11% (115 millones de euros), lo que le obligó a cerrar 12 locales y dejar en la calle a 600 trabajadores. Para intentar evitar que la situación de bancarrota se extendiera por todo el negocio, Jamie, que posee la mitad de la marca junto a otros socios, inyectó cerca de 13 millones de euros de su propio bolsillo. Pero a la vista está que ha sido solo cuestión de tiempo.

Tras conocerse la situación de suspensión de pagos, el cocinero ha asegurado en un comunicado: "Estoy profundamente triste por este desenlace y me gustaría dar las gracias a todo el personal y a nuestros proveedores que han puesto sus corazones y almas en este negocio durante más de una década. Aprecio lo difícil que es para todos los afectados”.

No le falta razón. Los restaurantes que están en el punto de mira cuentan con cerca de 1.300 empleados que no saben qué será de ellos. Para los que piensen que la solución podría estar en poner más dinero, así contestaba Jamie en el diario The Telegraph el pasado mes de octubre: "No tengo más. Traté de hacer lo correcto, el grupo de restaurantes nunca me pagó, siempre reinvertí”.

La gestión ha quedado en manos de la auditora KPMG . Uno de sus socios, Will Wright, aseguraba al diario The Independent que al no contar con fondos suficiente, “todos, excepto los restaurantes del aeropuerto de Gatwick, están ahora mismo cerrados".

Salvo ese, los de Cornualles y todos los que se encuentran fuera de Reino Unido, dado que están gestionados como franquicias y no dependen económicamente de la matriz.

Gran éxito en Reino Unido

Te guste o no su cocina o su personalidad, nadie en Reino Unido puede negar que Jaime Oliver no ha dedicado sus esfuerzo a algo más que lograr el éxito personal. Hace años que decidió implicarse hasta el fondo poniendo en marcha una campaña con la que pretendía cambiar la dieta de los escolares británicos, entonces repleta de grasas y azúcares. Bajo el nombre de Feed me Better (Aliméntame Mejor) apostó por la necesidad de sustituir la comida basura por productos frescos y saludables.

La revolución comenzó de su mano en 2004 en un colegio de Greenwich, en el sur de Londres. Pasando tiempo con los chavales Oliver descubrió no solo las carencias alimentarias que tenían, sino que muchos incluso eran incapaces de identificar los productos frescos. Oliver se pasó un mes preparando recetas saludables con las cocineras del centro y de ahí saltó a otros. Todo ello forma parte de un documental de 4 episodios de la cadena Channel 4.

El programa tuvo tanto éxito que más de 270.000 personas firmaron una petición para pedir al Gobierno que acabara con la comida basura en los centros escolares. El entonces Primer Ministro Tony Blair se comprometió a ello y en 2018 Reino Unido estableció un impuesto a las bebidas azucaradas.