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Resultados El beneficio de ACS cae un 40% en 2020 por la caída del tráfico en las autopistas

La constructora de Florentino Pérez tiende la mano a Vinci para desarrollar 25 GW de renovables y estudia la compra de autopistas italianas.

El logo de ACS en lo alto del edificio de su sede en  Madrid. E.P./Eduardo Parra
El logo de ACS en lo alto del edificio de su sede en Madrid. E.P./Eduardo Parra.

La constructora ACS ganó 574 millones de euros en 2020, lo que supone un recorte del 40,3% respecto a los casi 1.000 millones de euros que ganó en 2019, afectada principalmente por el impacto del coronavirus en todas sus unidades de negocio, y en particular en el tráfico de las autopistas de su participada Abertis (de la que controla directa e indirecta un 50% menos una acción).

La concesionaria de autopistas española sufrió directamente las consecuencias de las limitaciones a la movilidad, que redujeron el tráfico medio en sus carreteras en un 21%, causando un agujero de 35 millones de euros en las cuentas de ACS, frente a su contribución positiva un año antes, de 245 millones.

Excluyendo el impacto de Abertis, la compañía todavía registraría un beneficio neto un 15% inferior al del ejercicio precedente. Esto se debe a la partida negativa de 28 millones relacionada con la venta de Thiess, una minera australiana participada de forma indirecta en casi un 40%.

Asimismo, su negocio de servicios se anotó otro impacto procedente del coronavirus, a raíz del cese de la actividad vivido en el primer confinamiento. Ni siquiera su negocio de construcción y servicios industriales evitó sufrir el lastre de la pandemia, ya que redujo en torno al 10% sus resultados operativos.

Así, en su conjunto, las ventas de la constructora fueron de 34.937 millones de euros, un 10,5% inferiores a las del año anterior, mientras que el resultado bruto de explotación (ebitda) fue de 2.397 millones de euros, un 14,2% menor.

Relación con la francesa Vinci

El presidente de la constructora, Florentino Pérez, en una conferencia con analistas para presentar los resultados financieros relativos a 2020, señaló que ACS ha propuesto a Vinci, el gigante francés que le comprará este año gran parte de su negocio industrial por 5.200 millones de euros, trabajar de forma conjunta en el desarrollo de proyectos renovables en todo el mundo, un sector en el que la española ya desarrolla proyectos con capacidad para 25 gigavatios (GW).

ACS se encuentra todavía en conversaciones para cerrar esta operación con la compañía gala, aunque todo apunta a que será el próximo mes de marzo cuando ambas lleguen a un acuerdo para el traspaso de su filial industrial Cobra.

En estas conversaciones, ACS le ha planteado la posibilidad a Vinci de invertir en proyectos renovables de forma conjunta. "La nueva empresa podrá invertir en los proyectos que ACS promueve y que alcanzan los 25 GW de capacidad", ha señalado Pérez.

Por otra parte, Pérez también se ha referido a otro de los grandes negocios en los que la compañía se centrará en los próximos años, que será el de las autopistas, de la mano de su participada al 50% menos una acción Abertis.

Precisamente, su socio en esta concesionaria española, la italiana Atlantia, ha puesto a la venta sus autopistas italianas, un negocio que podría estar valorado en unos 9.000 millones de euros y que ACS analiza comprar. "Es difícil concretar, nuestros socios italianos han abierto el proceso de venta de ASPI --la sociedad que gestiona las autopistas italianas--; vamos a contemplar todas la oportunidades y estudiar si nos interesa", ha admitido Pérez.

No obstante, el Gobierno italiano es el más interesado en comprar esta cartera de autopistas, toda vez que llegó a un acuerdo con Atlantia el año pasado para adquirir estas autopistas como consecuencia del desplome del puente de una de sus vías en Génova en el verano de 2018.

Aun así, la compañía está actualmente estudiando las ofertas lanzadas por el Ejecutivo junto con los fondos Blackstone y Macquarie, habiéndolas rechazado ya en varias ocasiones. En caso de fracaso, Atlantia abrirá la puja a cualquier interesado. Incluso si el Gobierno italiano las comprase, este podría vender parte del capital.

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