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Sabadell descarta "hoy por hoy" una fusión y niega que vaya a vender su filial británica

El presidente de la entidad, Josep Oliú, de 70 años, asegura que cuando "llegue su día" dejará la el cargo "en buenas manos".

El presidente del banco Sabadell, Josep Oliu, durante la presentación de resultados en Madrid,. EFE/ Javier Lizón
El presidente del banco Sabadell, Josep Oliu, durante la presentación de resultados en Madrid,. EFE/ Javier Lizón

agencias

El presidente del Sabadell, Josep Oliu, aseguró este viernes que "hoy por hoy" el grupo no contempla fusión alguna y apuesta por ejecutar en solitario su plan estratégico, donde gran parte de las expectativas de mejora están depositadas en la filial británica TSB de la que negó rotundo que se vaya a vender.

Sus aclaraciones las realizó durante la presentación de resultados del grupo en 2019, enfriando las expectativas generadas con sus recientes manifestaciones abriendo la puerta a consolidaciones en España y que se vieron retroalimentadas por su reconocimiento en el pasado del interés del Sabadell por Bankia.

Según el banquero, se produjo una malinterpretación de sus palabras ya que su reflexión era, en términos genéricos, de que en un entorno de tipos tan bajos "la reacción de todos los bancos es buscar las formas de optimizar costes" y las uniones es una de ellas.

Oliu afirmó que el Sabadell está "centrado" en ejecutar su plan estratégico, focalizado en la reducción de costes, en la mejora progresiva de la rentabilidad, la transformación digital y en desarrollar al máximo el negocio en Reino Unido con TSB y en México. "Por tanto, nuestra hoja de ruta hoy por hoy no contempla nada más que lo que les acabo de decir", zanjó.

El presidente del Sabadell dice que no le consta la existencia de operación alguna  de fusiones sobre el tapete

A escala general en la banca en España aseguró que no le consta la existencia de operación alguna sobre el tapete e indicó que, más allá de tener un tamaño ideal, "lo importante es que una empresa tenga un proyecto de creación de valor" y, a partir de ahí, desarrollarlo, contemple o no operaciones corporativas.

"No pienso que exista un número ideal de bancos. Habrá que ver lo que la competencia y los desarrollos estratégicos permiten. A los mejor hay muchos más en el futuro que ahora", elucubró.

El banquero no quiso, por otro lado, entrar a especular si el Gobierno de coalición con Unidas Podemos, que en el pasado ha sido contrario a privatizar Bankia, frustraría una transacción de esta entidad con el Sabadell. Al respecto, dijo taxativo que "las fusiones son un tema bancario, son un tema de accionistas". "Yo no contemplo elemento político haya quien haya", indicó, precisando que "las cuestiones políticas están fuera de mi capacidad de análisis".

Por otro lado, negó que la valoración bursátil del Sabadell siembre inquietud ante la posibilidad de querer ser comprado por otro banco. "Temer, temer no tememos nada. El mercado es el mercado. Somos un banco especialmente barato, pero todos los bancos están especialmente baratos con alguna excepción", refirió.

"No contemplamos la venta de TSB en absoluto".

Oliú también zanjó la opción de una venta del banco británico TSB, con la que se especuló en el pasado por el Brexit y la alta factura que pasaron sus problemas de migración de la plataforma informática al grupo. "Nosotros no contemplamos la venta de TSB en absoluto".

Oliu ha reconocido que la transición informática fue "un poco más dura" de lo previsto. "Esto a veces ocurre", ha apostillado, si bien ha asegurado que actualmente está "plenamente" estabilizado, y tras constituir el nuevo equipo gestor y adoptar el plan estratégico, comenzará a sumar al beneficio del grupo este año.

El pasado tuvo una aportación neutra en la cuenta ligada al negocio, pero restó al beneficio neto del grupo ya que soportó una dotación de 50 millones para sufragar su reestructuración. El banquero aseguró que se trata de un impacto puntual y que TSB alcanzará la velocidad de crucero en la aportación de resultados en el bienio 2021 y 2022.

Por su parte, el consejero delegado de Banco Sabadell, Jaime Guardiola, no descarta que se sigan produciendo ventas de activos no estratégicos. Según ha explicado, han hecho una reflexión y todas aquellas cosas que no son cruciales ni esenciales, que estén fuera del core'business y no tienen futuro dentro del banco, se desinvertirán, sobre todo mediante acuerdos con grandes players internacionales.

Recientemente la entidad ha vendido su gestora a Amundi. En este sentido, Guardiola ha indicado que, pese a que borra del resultado global unos 34 millones de euros, esta operación se ha hecho para crecer.

El consejero delegado del banco catalán ha recordado la venta del 50% de su compañía de seguros en 2009, de la que tardó hasta tres años en volver a generar ingresos. Desde entonces, ha crecido un 17% anual. "No sé si la gestora va a crecer igual, pero sí que lograremos compensar la pérdida de ingresos", ha dicho.

El presidente del banco Sabadell, Josep Oliu (i), y el consejero delegado, Jaime Guardiola (d), durante la presentación de resultados en Madrid EFE/ Javier Lizón

Además, Josep Oliu ha asegurado estar comprometido con el consejo de la entidad, por lo que cuando "llegue su día" dejará la presidencia en buenas manos. El banquero tiene ya 70 años y ocupa este cargo desde hace dos décadas.

"Pienso dejar un buen sistema de gobierno corporativo, que ya tenemos en marcha; una solvencia adecuada, a la que ya hemos llegado, y una rentabilidad al accionista adecuada a la que aún no hemos llegado", ha dicho.

De este modo, se ha marcado como objetivo recuperar la rentabilidad que el banco ofrece a sus accionistas antes de retirarse, pero, sobre todo, piensa dejar a Banco Sabadell "en buenas manos".

Oliú asegura que un nuevo impuesto a la banca "sería muy contraproducente en estos momentos"

Respecto a la política de dividendos, Oliu ha asegurado que la intención es volver repartirlo en efectivo y mantener un reparto de entre el 40% y el 50% de los beneficios recurrentes.

Oliu también se ha posicionado sobre la posibilidad de que el Gobierno establezca un nuevo impuesto al sistema financiero o que se eleve la presión fiscal al sector. "Esto sería muy contraproducente en estos momentos, no lo vemos con buenos ojos, porque un banco es una empresa como cualquier otra", ha señalado.

En su opinión, las distorsiones en el mercado podrían ser "muy malas" para el país, por lo que no cree que se vaya a discriminar al sistema financiero español respecto al resto de Europa.

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