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Siemens y Alstom se unen para crear una potencia europea del ferrocarril

El grupo franco-alemán, con 62.300 empleados en todo el mundo y una facturación de 15.300 millones, busca afrontar la competencia del gigante chino CRRC

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Los logotipos de Siemens y Alstom. EFE

La compañía francesa Alstom y la alemana Siemens firmaron este miércoles un acuerdo de fusión con el que crearán un gigante europeo en el sector ferroviario con un volumen de negocios de 15.300 millones de euros, informaron ambas empresas. "Siemens y Alstom han firmado hoy un protocolo de acuerdo para combinar las actividades de movilidad de Siemens, que incluyen su sección de tracción ferroviaria, con Alstom", señaló el comunicado conjunto.

La fusión de la francesa Alstom con la alemana Siemens, pretende crear el "número dos" mundial del sector ferroviario, con dimensión para afrontar la competencia global, en particular del gigante chino CRRC, creado en 2015 de la unión de dos conglomerados estatales, que cuenta con una plantilla de 180.000 personas y una facturación anual de 224.000 millones de yuanes (unos 28.600 millones de euros).

Siemens controlará el 50% de las acciones de la nueva empresa fusionada. Las dos compañías comunicaron también que el Estado francés no ejercerá la opción de compra de acciones en Alstom. El Estado tiene actualmente un 20% de los títulos de Alstom gracias a los títulos prestados por el grupo Bouygues, que se hubiesen hecho efectivos si el Estado hubiese desembolsado hasta el 17 de octubre 1.000 millones de euros.

La transacción, no obstante, está pendiente de la aprobación de los reguladores y será consultada a los comités de empresa, por lo que se espera que esté concluida a finales de 2018. Si Alstom decide romper el acuerdo con Siemens, deberá indemnizar a la firma alemana con 140 millones de euros.

Un modelo a escala de un tren de alta velocidad de Alstom. REUTERS/Gonzalo Fuentes

El grupo resultante, que estará bajo la dirección del actual responsable de Alstom, Henri Poupart-Lafarge, cotizará en la Bolsa de París y tendrá su sede corporativa en Saint Ouen, a las afueras de París.

La operación ha creado polémica en Francia, pues los partidos opositores al Ejecutivo del socioliberal Emmanuel Macron han acusado al Gobierno de desmantelar la industria francesa y de claudicar ante los intereses alemanes. Sin embargo, el Gobierno francés aseguró que los puestos de trabajo de Alstom, considerada una de las empresas industriales de bandera galas, se mantendrán y que el gobierno de la nueva empresa será equilibrado.

Los responsables ejecutivos de ambas empresas se esforzaron en desactivar las inquietudes generadas en Francia por la caída en manos de Alemania de una de las joyas de la corona de su industria, el tren de alta velocidad (TGV), en la rueda de prensa conjunta en la que presentaron la operación.

El presidente de Siemens, Joe Kaeser (i), y el responsable de Alstom, Henri Poupart-Lafarge (d), ofrecen una rueda de prensa sobre la fusión de ambas compañías en París (Francia). REUTERS/Stephane Mahe

El presidente de Siemens, Joe Kaeser, repitió por activa y por pasiva que "es una fusión franco-alemana entre iguales" y que creará "un campeón europeo", con una plantilla combinada de 62.300 empleados en todo el mundo, una facturación anual de 15.300 millones de euros, una cartera de pedidos de 61.200 millones y unas sinergias previstas de 470 millones de euros.

Tanto Kaeser como su homólogo de Alstom, Henri Poupart-Lafarge, minimizaron el hecho de que Siemens tendrá una participación ligeramente superior al 50 %, y que en Alemania estará la sede operativa de buena parte de las actividades.

A la cuestión de por qué esta unión es ahora buena cuando hace tres años el entonces ministro de Economía y ahora presidente francés, Emmanuel Macron, la descartó por sus "duplicidades" y las "diferentes culturas empresariales", Kaeser arguyó que "las cosas cambian".

Un tren de alta velocidad de la operadora francesa SNCF, fabricado por Alstom, cerca de un tren de alta velocidad de la poeradora alemana ICE, fabricado por Siemens, en la estación ferroviaria de Munich. REUTERS/Lukas Barth

En cuanto a una posible alianza con el alemán Bombardier, con el que había rumores hasta hace unas semanas de una fusión con Siemens, tanto él como Kaeser no cerraron totalmente la puerta, pero dijeron que por ahora no pueden dispersar sus esfuerzos.

Sobre el futuro de los productos estrella de ambas empresas (el TGV de Alstom y el ICE de Siemens), recordaron que no son trenes exactamente iguales y que hay un interés comercial en mantener en su cartera una gama variada para responder a demandas diversas.

Pero también barajaron la posibilidad de que en el futuro haya una plataforma única de trenes de alta velocidad Siemens-Alstom, que podrían fabricarse en las factorías que uno y otro tienen actualmente en Hamburgo (Alemania) y en La Rochelle (Francia).