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Los tres ejes estratégicos de Banco Santander para ser la mejor plataforma abierta de servicios financieros

El grupo está inmerso en un innovador proceso de transformación digital que busca mejorar la experiencia de cliente y crecer de forma sostenible.

Ana Botín, durante la Junta general extraordinaria de accionistas celebrada el pasado 27 de octubre en remoto desde la Ciudad Financiera de Banco Santander en Boadilla del Monte (Madrid).
Ana Botín, durante la Junta general extraordinaria de accionistas celebrada el pasado 27 de octubre en remoto desde la Ciudad Financiera de Banco Santander en Boadilla del Monte (Madrid). Banco Santander

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Construir plataformas abiertas a terceros que permitan seleccionar y combinar las mejores piezas del tablero para poner a disposición de los clientes el producto de más calidad y que mejor se adapte a sus necesidades en la era digital. Esta es la hoja de ruta sobre la que trabajan las grandes entidades financieras globales, como Banco Santander.

"Nuestro plan de transformación para los próximos años se basa en los sólidos cimientos que hemos construido. Ahora lo que queremos es ir más allá y convertirnos en la mejor plataforma abierta de servicios financieros. Para ello estamos impulsando tres iniciativas que nos permitirán crecer de manera rentable y sostenible". Con estas palabras Ana Botín, presidenta del grupo cántabro, se dirigió a los accionistas en la última junta general extraordinaria -celebrada en remoto el pasado 27 de octubre- para explicarles los planes de futuro en los que está inmerso el grupo, que cuenta con 147 millones de clientes (una cifra que supera a la de cualquier otro banco en Europa y América).

Aunque la crisis del coronavirus no ha modificado los planes del gigante financiero, sí ha acelerado el ritmo de innovación. La primera de las tres iniciativas a las que se refiere Botín es la creación de un modelo operativo y de negocio común a todo el grupo aprovechando su tamaño y sus fortalezas globales y locales: One Santander. Este ambicioso proyecto arrancará en Europa para extenderse después a todos los países en los que opera el banco.

Se trata de poner en marcha un modelo operativo común que permitirá dar soporte a todos los negocios y aprovechar las oportunidades de servicios compartidos y los beneficios de tener un equipo con una única visión.

"Simplificaremos los productos y servicios que ofrecemos a nuestros clientes para mejorar la experiencia con el banco, y a la vez seguiremos impulsando la innovación apalancando nuestras capacidades digitales, rediseñando nuestro modelo de distribución y automatizando nuestros procesos sobre una plataforma común", señaló la máximo ejecutiva de Santander.

El segundo eje estratégico es la creación de un banco global de financiación al consumo nativo digital, con la integración de Santander Consumer Finance (SCF) y la plataforma de Openbank. La entidad es líder en Europa en el negocio de consumo, con presencia en 15 mercados: Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Italia, Noruega, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reno Unido, Suecia y Suiza. Tiene más de 20 millones de clientes y cuenta con una amplia red de acuerdos con 130.000 grupos de distribución minorista y concesionarios de automóviles y motos. Por su parte, Openbank, el primer banco español 100% digital, inició su expansión internacional el año pasado. Además de en España, desarrolla su actividad en Alemania, Países Bajos y Portugal, y espera comenzar a operar en Argentina en el primer semestre de 2021.

Para Banco Santander, ambos negocios presentan un amplio potencial de desarrollo. Esta operación permitirá poner a disposición de los clientes de SCF no sólo créditos al consumo sino la oferta comercial completa de servicios bancarios que ofrece Openbank, aprovechando además su plataforma tecnológica de última generación.

Por último, el negocio de pagos es el tercer foco de la estrategia de futuro de Banco Santander. Para competir con las grandes plataformas, el grupo integrará los negocios de pago más disruptivos en una compañía autónoma que se convertirá en una de las fintechs no cotizadas más grandes del mundo. Esta sociedad ofrecerá soluciones a los clientes de Santander en una primera etapa, y posteriormente a nuevos clientes y a otras compañías.

La nueva compañía desarrollará su actividad en tres áreas de negocio: pagos a comercios, que se construirá sobre la experiencia de la plataforma Getnet del banco en Brasil y que ya se ha lanzado en México, Argentina y Chile; soluciones para ayudar a las pymes en su internacionalización, que las permitirá acceder a servicios que antes solo estaban disponibles para las grandes empresas, y que se basará en la plataforma Ebury, que opera en 17 países y 140 monedas; y productos y servicios digitales para particulares, para lo que aprovechará el éxito de Superdigital, la plataforma de inclusión financiera del banco para la población no bancarizada en Latinoamérica, que ya está presente en 5 mercados.

"El COVID ha acelerado la revolución digital. Y por ello, nosotros también tenemos que acelerar nuestra transformación para seguir aumentando el número de clientes y generar valor", asegura Ana Botín. "Contamos con una combinación que pocos bancos en el mundo tienen. Por un lado, la capacidad para invertir en digitalización, con un compromiso de alcanzar 20.000 millones de euros en 4 años. Por otro lado, nuestra escala y presencia global, que nos permite mantener un crecimiento rentable de manera orgánica".

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