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Dolors Bassa: Un nuevo referéndum es "posible, imprescindible e inevitable"

La exconsellera de Trabajo, Asuntos Sociales y Familia de la Generalitat, Dolors Bassa, en una comparecencia en el Parlament de Catalunya. – Pau Venteo (EUROPA PRESS)
La exconsellera de Trabajo, Asuntos Sociales y Familia de la Generalitat, Dolors Bassa, en una comparecencia en el Parlament de Catalunya. – Pau Venteo (EUROPA PRESS)
Ferran Espada | Marià de Delàs

"La amnistía es un tema de voluntad política". La ex-consellera de Trabajo de la Generalitat se pronuncia desde la cárcel sobre el diálogo con el Gobierno español, las relaciones con los socialistas, las discrepancias entre fuerzas independentistas y sobre lo que se puede esperar de su capacidad de movilización.

"Estoy muy contenta hoy". Es lo primero que nos dice Dolors Bassa (Torroella de Montgrí, Baix Empordà, 1959), ex consellera de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias de la Generalitat, nada más saludarnos en la prisión de Puig de les Basses (Alt Empordà). Pocas horas antes le habían hecho saber que podría salir tres veces por semana del centro penitenciario para cuidar de su madre, en aplicación del artículo 100.2 del reglamento penitenciario. El Tribunal Supremo la condenó a doce años de prisión por su implicación en la organización del referéndum del 1 de octubre del 2017. Somos conscientes de la dureza de la situación y así se lo explicamos, con toda la consideración que se puede transmitir a través del vidrio de un locutorio de prisión.

¿Nos puede explicar brevemente, con algunas pinceladas, cómo se encuentra usted personalmente en estos momentos?

Sobreviviendo y queriendo salir en libertad. Estoy más entera que hace unos meses, el día a día es duro pero empiezo a ver una pequeña luz en este túnel tan oscuro. El 100.2 para mí es como una brizna de libertad. ¡Qué bien, ostras! Aunque sea unas horas. Ahora bien, también soy consciente de que solo es una flexibilización de la prisión. En mi caso solo es por un mes, para cuidar de mi madre. No sé si se prolongará o qué harán. De hecho presentaré una oferta de trabajo, que ya he buscado... ¿Esto qué quiere decir? Que yo en Torroella tendré que ir a curar mi madre y por lo tanto no puedo ir donde quiera y como quiera. Para nosotros representa mucho. Me dan tres días a la semana, 8 horas. Me hace una ilusión loca. Piensen que hace dos años que no he puesto los pies en casa.

En su comparecencia en el Parlament del pasado día 28 habló de la prisión como una comunidad que "está muy lejos de ser saludable" y habló del sufrimiento psicológico y emocional. Se informa poco sobre esta realidad. ¿Nos lo puede explicar un poco?

Claro que sí. La prisión no es tan solo privación de libertad. Es no poder tener la comunicación adecuada con tus familiares y amistades, es estar privada de responsabilidad y de iniciativa propia, es adaptarte a un régimen determinado, a menudo punitivo. Todo esto hace que somatices las problemáticas del entorno. También emocionalmente es duro, porque los elementos exteriores se magnifican y se sobredimensionan más. Necesitas tener la mente muy equilibrada para ser consciente de dónde estás sin normalizarlo pero al mismo tiempo intentando estar lo mejor posible.

La mejora de las condiciones en los centros penitenciarios forma parte de sus preocupaciones actuales, entendemos. ¿Tiene oportunidades para librar esta batalla?

Sí, pienso que la vena sindicalista aquí también me ha ayudado. A la vez, te das cuenta de que las mujeres en las prisiones estamos doblemente discriminadas y eso hace que intentes cambiarlo. De hecho, yo a veces comento que algunas de las dificultades que nos encontramos existen porque el diseño de todo se hace sin ver el día a día de aquí. Por ejemplo, los cursos, algunas actividades, los productos del economato... hay que estar dentro para conocer las necesidades y ahora tanto Carme [Forcadell] como yo hemos podido hacer esta tarea.

¿Cree que hay que cambiar el sistema penitenciario?

Totalmente. Me explico. Uno de los grandes problemas que tiene el sistema penitenciario es que hay mucha gente con problemas de salud mental. No puede ser que tengan pena punitiva por el delito y las curas de salud mental queden al margen. Se hace difícil la convivencia de gente de diferentes maneras de ser con gente de salud mental. Es una de las anomalías más grandes que hay aquí.

La otra cosa es que tampoco hay trato específico para preventivos o para gente que está condenada. Estamos todas juntas. La prisión está muy pensada por hombres. Quizás está pensada desde los despachos. Carme y yo nos hemos dado cuenta de cosas, cuando estás dentro, como que en el economato no hay productos de mujeres. La venta de productos de mujeres es para 50 y la de hombres para 800. Como que esto se vende poco, la cantidad pasa por delante de la diversidad. Esto lo han solucionado.

"Empiezo a ver una pequeña luz en este túnel tan oscuro. El 100.2 para mí es como una brizna de libertad"

U otros temas. Por ejemplo. El trabajo. Las mujeres solo podían ir a trabajar a talleres. Ahora, después de un Consell de Participació, y entre todas, descubrimos cosas nuevas y una es que puedan ir a trabajar las mujeres a los mismos lugares que los hombres. Yo creo que convendría cambiar todo lo que son las prisiones, el concepto.

Otro tema es el de la comunicación. No es normal que estés privado de libertad y no puedas tener comunicación con tu familia o afuera. Aquí cuesta mucho. Tienes que hacer cola, a la hora que tienes que llamar no puedes hacerlo. Y otra es que hay muchas horas de cierre en las celdas. Tienes que estar muy equilibrada para poder mantener la cabeza serena.

Usted, ahora que ha conseguido este mes de salidas con el 100.2, supongo que tiene noticia de esta cruzada de la Fiscalía en contra de los permisos, incluso con algunas consideraciones fuertes en los escritos judiciales, como cuando dicen que no están reeducados, reinsertados, arrepentidos...

Vamos a ver, el 100.2 está dentro del tratamiento. Por lo tanto, en mi caso lo que han considerado es que una manera de socializar es que vaya a cuidar de mi madre. Por lo tanto, yo hago este trabajo. El 100.2 no es ningún permiso. Es cumplimiento de condena de manera más flexible. Ahora esperaremos a ver qué hace la Fiscalía y, de hecho, quién lo tiene que valorar es el juez de vigilancia. Esto es una propuesta que hace el centro. Quizás dentro una semana el juez de vigilancia dice que no.

Yo creo que tendría que haber muchos más de los que hay. En Catalunya me parece que hay entre 400 y 500. Lo que le cuesta a la gente es conseguir un contrato de trabajo. Esto es verdad. Es una realidad. Pero si se pudiera trabajar con entidades, la inserción sería mucho más fácil fuera que dentro.

Uno de los problemas que tiene la prisión es que tienes muy poca capacidad de iniciativa, porque te viene todo dado. No tienes iniciativa propia, no tienes responsabilidades. Yo creo que dando más 100.2 se vería si la gente se inserta más o menos, por las responsabilidades que puede asumir fuera, por la iniciativa, para ver como se comporta, porque dentro es difícil que puedan valorar comportamientos. Estamos en un régimen en el que hacemos todos lo mismo.

¿Su comparecencia en el Parlament fue cómo había previsto? ¿Alguna sorpresa?

Es cierto que acudir me daba cierto respeto. No quería que se convirtiera en un circo, después de tanto tiempo de no tener voz, pensaba en el impacto emocional al volver a poner el pie en la escalinata y en la sala de la Comisión. La última vez que las había bajado fue después de dejar el acta de diputada y unas horas antes de volver a entrar en prisión. Pero no, al contrario, fue muy emocionante el recibimiento que nos hicieron y en la Comisión me sentí cómoda porque expliqué lo que quería. Fue satisfactorio.

"Yo creo que convendría cambiar todo lo que son las prisiones, el concepto"

También esperaba que aquellas formaciones que tanto han criticado a los gobiernos independentistas y que tanto aplaudieron la aplicación del artículo 155 vinieran, al menos a escucharnos y a hacernos preguntas. Desaprovecharon una gran oportunidad. Pero esto también muestra cómo son.

Del Parlament no vimos nada. Nos encerraron en una sala, estábamos escoltados por Mossos y solo salí para ir a hablar en la Comisión. No pude ver a mis compañeros míos del Parlament. Solo estaban autorizadas cuatro personas por cada uno de nosotros, que eran las que podían entrar en la sala. Por lo tanto, tampoco hicimos vida parlamentaria. Fue una cosa muy restrictiva. Y en la sala aquella solo estaban los compañeros encarcelados, que me hizo ilusión poder verlos, eso sí, porque era la primera vez que estábamos todos juntos.

Fue especialmente crítica con los partidos que no quisieron estar presentes en la Comisión. También con los socialistas. ¿Le han hecho llegar alguna señal de apoyo?

Algunas personas con carné del PSC, de base, militantes, me han hecho llegar su apoyo e incluso me han venido a ver. Me habría gustado, sin embargo, que algunos representantes políticos, compañeros y compañeras mías de trabajo durante mucho tiempo, se hubieran puesto en mi piel y en muchos casos no ha sido así... Es una cuestión de sensibilidad, de carencia de empatía y humanidad… A la inversa, seguro que yo les habría visitado, estoy segura!

Entre las muestras de solidaridad que ha recibido, ¿hay alguna que le haya parecido especialmente destacable porque no la esperaba?

Sí, claro que sí. Me he llevado sorpresas en negativo pero muchísimas en positivo. Han pedido venir a verme personas que hemos estado en las antípodas de pensamiento ideológico durante mi época institucional, por ejemplo. Me permitís que no diga los nombres ¿verdad? Y esto hace ilusión porque es gente que, a pesar de que pensamos diferente, ha empatizado mucho con mi situación. Incluso, algunas personas de fuera de Catalunya que no había pensado que vendrían.

"Es evidente que los socialistas nos necesitan y por lo tanto han tenido que cambiar"

Y también personas de relevancia política y mediática con las que no había tenido ninguna relación y han venido a hacerme pasar unas horas de distensión y a acompañarme. Se lo agradeceré siempre.

En prisión sí que se hace real la frase de "ni olvido ni perdón" a nivel personal, a pesar de que aprendes a dejar al margen los rencores, los desprecios y a ponerlo todo en positivo para poder vivir mejor. De hecho tener la conciencia tranquila como tenemos nosotros ayuda mucho, ¿no?

¿Tiene indicios sobre la existencia de alguna voluntad por parte del Gobierno español de búsqueda de solución a la situación de presos y presas políticas?

Creo que el actual gobierno de España, con todo el escepticismo que podamos tener con el PSOE, puede ser una oportunidad para llevar a la política un conflicto que nunca tendría que haber pasado a la esfera judicial. Ayudar a los presos, no lo creo, pero asumir que existe un conflicto político en Catalunya y que solo con diálogo, negociación y urnas avanzaremos, quizás sí.

¿Las relaciones con los socialistas han cambiado de alguna manera, aunque apoyaran el 155? ¿Cree posible una rectificación por su parte?

Yo creo que, más que haber cambiado, se les ha hecho cambiar. Es evidente que nos necesitan y por lo tanto han tenido que cambiar ... No es el mismo el Pedro Sánchez que cuando estaba en campaña que el de después. También ayuda que esté la gente de Podemos en el Gobierno español.

"Me ha venido a ver muchísima gente del PSC, pero ninguno de sus parlamentarios"

Pero en en cuanto a la relación con ellos, a mí me sabe mal porque cuando oí las declaraciones que hacía el del PSC, Miquel Iceta, diciendo ¿si voy, para que lo utilizarán? Ostras. A mí me ha venido a ver gente, y no quiero decir nombres... He quedado sorprendida, porque piensan completamente diferente que yo y nunca se me ocurriría utilizarlo. Esta sensibilidad, como personas, es una cosa. Y por otro lado, cuando hacemos la valoración de lo que pasó, es evidente que lo hacemos de diferente manera, porque consideran que no tendríamos que haberlo hecho, no tendríamos que haber avanzado, que no teníamos suficiente mayoría. Nosotros pensamos que teníamos mayoría parlamentaria, que podíamos hacerlo, que no hemos cometido ningún delito. Pero las relaciones cuesta que puedan volver a ser normales con gente que dice no os voy a ver porque lo podrán utilizar.

¿Querría que viniera a verle Miquel Iceta, en estos momentos?

Sí. Porque yo le diría lo que pienso y que él me lo diga también. Ha venido gente con la cual no hemos discutido sino debatido sobre cómo fue todo. Y no hemos tenido ningún problema. Me sabe mal que no venga. Yo con Iceta no tenía especial amistad, pero todo el mundo sabe que si la tenía con Eva Granados. Habíamos trabajado juntes en UGT durante siete años. Y además nos quedó pendiente un café. Cuando salí la primera vez en libertad lo dije en un programa de Jordi Basté. Dije que me había sabido mal que Eva Granados no me hubiera venido a ver, porque pienso que había bastante relación, humanamente. Ella lo oyó y me dijo nos tendríamos que ver. Me envió un whatsapp diciendo haremos un café. Entonces entré en prisión y nunca más hubo café ni una carta ni nada.

Yo con el PSC tengo relación con mucha, mucha gente. Cuando era secretaria general de la UGT de Girona, en mi Ejecutiva todos eran del PSC. Hemos tenido muy buena relación. Todos me han venido a ver. Gente del PSC ha venido muchísima, pero ninguno de sus parlamentarios.

El pasado día 6 los presidentes Torra y Sánchez acordaron la creación de una mesa de diálogo entre gobiernos. El de la Generalitat plantea la necesidad de una amnistía. Hay quién considera poco realista esta exigencia. ¿Cómo lo ve?

En diferentes ocasiones he comentado que lucharemos y denunciaremos en todas las instancias posibles la injusticia que se ha cometido, también lucharemos, a pesar de que no sea fácil, por una amnistía, para devolver a la política un conflicto político, para dejar atrás la represión y para acabar con esta causa general contra el independentismo.

Su sindicato anunció que pediría el indulto para usted. ¿Está de acuerdo?

Agradezco el apoyo de lUGT-Catalunya. Oí a CCOO y a la IAC que también se sumarían y esto, como no puede ser de otra manera, me satisface porque me apoyan, me hacen sentir acompañada, está bien que desde el sindicato entiendan que nuestro encarcelamiento es injusto. Después de 2 años me parece bien que haya entidades que den un paso adelante para definirse claramente en favor de los derechos y las libertades. Yo no pediré un indulto pero si me lo conceden, lo aceptaré. Pero quiero dejar claro que no es solo un problema personal, tenemos un conflicto y una represión general; y el gobierno español tiene que actuar ante este conflicto.

Nos gustaría saber cómo ve la propuesta, que hace Jaume Asens, que dice que la amnistía no es posible pero sí la reforma del Código Penal.

La amnistía también es un tema de voluntad política. No es posible porque no hay voluntad política. Si la hubiera sería posible y sería lo más coherente. ¿Verdad que dicen empezamos de cero, que tenemos que empezar a negociar, a hablar, tenemos que transformar el conflicto judicial en conflicto político...? por lo tanto ha de haber una ruptura. Lo más normal sería aprobar la amnistía.

"Todo lo que me favorezca para salir fuera de la cárcel, sea tercer grado, indulto, amnistía, cambio de código penal..., yo diré que sí"

También soy consciente de que el Código Penal tendría que cambiar, pero no solo por nuestro caso, sino que por otros muchos temas: la violencia contra las mujeres, la manada... Se ha de poder cambiar. Pero él lo dice en el sentido de que el Código Penal se puede cambiar con mayoría simple. Yo discrepo un poco, porque no sé si el Código Penal acabará también en Tribunal Constitucional y lo paralizará. Que no sea un tema para ir dando largas.

Todo lo que sea para salir de la cárcel yo estaré de acuerdo, esto también os lo digo. Lo he dicho siempre. Mi prioridad es salir de la prisión. La condición de estar en prisión no es sine qua non, que yo tenga que estar encerrada para conseguir los objetivos que yo querría. Si me dicen, escucha, te quedas dos años en la cárcel y habrá independencia de Catalunya y somos una República, yo me quedo, porque para mí es muy importante. Pero ¿verdad que esto no pasará? Por lo tanto mi prioridad es salir. Todo lo que me favorezca para salir fuera de la cárcel, sea tercer grado, indulto, amnistía, cambio de Código Penal..., yo diré que sí. Más clara no puedo ser.

De todas maneras, a pesar de lo que digo sobre el Código Penal, tengo que decir que [los Comunes] han sido los más valientes, porque enseguida han visto claro que teníamos un conflicto político y han buscado solución. No es que confíe. Yo en estos momentos ya no confío en nada, pero sí que veo que los Comunes están como mínimo buscando una solución. Los otros no lo han hecho.

¿Piensa que puede haber algún acercamiento entre fuerzas progresistas para dar otro tratamiento al conflicto entre Catalunya y el Estado?

Creo que este acercamiento lo estamos viendo, sin ir más allá, con la mesa de negociación entre gobiernos, por ejemplo.

La parte catalana plantea la amnistía, la autodeterminación y que se ponga fin a la represión. Sobre la amnistía responden que no es posible, sobre la autodeterminación que tampoco y sobre el fin de la represión dicen que es cosa del poder judicial. Como que dicen que tienen voluntad de diálogo, ¿es posible pensar en acuerdos a medio camino?

Lo que no veo es que puedan decir que no a un referéndum.

Lo ve posible.

Posible e imprescindible. Creo que será inevitable un nuevo referéndum para dar voz a la ciudadanía para resolver el conflicto político en el que nos encontramos. ¿Qué otra manera hay?

Dicen que la soberanía es estatal.

Bien. Busquemos la manera de poderlo hacer. Está claro que habrá cosas a medio camino. Quizás el referéndum no puede ser el año que viene, pero creo que todo el mundo ve claro que tenemos que acabar votando. Yo no tengo claro que puedan decir que no a un referéndum. Di referéndum, votación, sobre si el autogobierno tiene que ser diferente con independencia o sin ella, hay mil maneras, pero creo que esto puede ser una evolución hacia el referéndum.

Posible, imprescindible e inevitable. ¿Está convencida?

Totalmente convencida. Ha de haber un momento en el cual podamos decir: tenemos mayoría social. Si tenemos mayoría parlamentaria, ¿por qué no podemos saber si tenemos mayoría social? Para ir avanzando. Yo no digo que sea la semana que viene ni de aquí a un mes, pero es seguro que al final tiene que acabar con un referéndum.

¿Y sobre la figura del mediador?

La primera vez sí que la veía imprescindible, porque los puentes estaban totalmente rotos y era importante que hubiera mediador. Ahora veo que sería una buena cosa, pero no me parece imprescindible.

Es una mesa de Gobierno a Gobierno. Ambos gobiernos son de coalición, por lo tanto hay muchas sensibilidades. No lo veo tan imprescindible. Sería bueno que estuviera, claro que sí, pero no sería una de las condiciones. Preferiría avanzar más en la negociación que empeñarme en una línea roja. Si hay cuatro sensibilidades en la mesa entre ambos gobiernos, es más fácil que las cosas puedan estar muy anotadas.

En su comparecencia en el Parlament se posicionó a favor del diálogo y criticó lo que calificó como "batallas de postureo" entre dirigentes independentistas. ¿A qué se refería?

Quería decir que a pesar de que entiendo las discrepancias, algunas rencillas se podrían evitar o gestionar mejor, y no podemos olvidar nunca cuál es nuestro adversario, quién ha hecho que estemos en la cárcel.

Rencillas entre independentistas...

Aquí dentro de la cárcel me ponen muy nerviosa.

Le molestan.

No he dicho que me molesten. Me ponen nerviosa. Otra cosa es que sea consciente que siempre las ha habido. Lo que pasa es que pienso que ahora es un momento en el cual no tendrían que ser tan públicas. Tendríamos que intentar gestionarlas mejor.

¿De qué manera?

Hablando antes, simplemente. Si tenemos una coalición de Gobierno también lo tendría que ser parlamentaria, por lo tanto dentro del Parlament no puede ser que un partido diga cosas o que haga reproches al otro sin que se haya hablado antes. Pienso que tendría que haber un mínimo de unidad estratégica, con unos objetivos claros a nivel nacional. Otra cosa es a nivel social, que se puede pensar diferente. Pero a nivel nacional creo que todos queremos una República e independencia, ¿no? Deberíamos tenerlo claro todos, para no hacernos daño.

"Tenemos el substrato, tenemos a la gente. Ha de haber algo en un momento dado, un hecho disruptivo, que haga que podamos volver, porque la gente independentista no deja de serlo"

Ahora bien, discrepancias ha habido siempre. En nuestro Gobierno de Junts pel Sí os puedo decir que teníamos muchas. Quizás tampoco era un momento como ahora. El independentismo es muy transversal. Es normal que haya discrepancias. Nadie pregunta porque tienen discrepancias entre el PSC, el PP y Cs. Son unionistas todos.

Una de las cosas que se recordarán seguramente será la retirada del acta de diputado a Quim Torra, ¿no? ¿Se podía haber gestionado de otro modo?

Se podía haber gestionado de otro modo no la retirada del acta sino si dejábamos la pancarta o no. Es horroroso que te retiren una acta por poner una pancarta. Pero hay otra pregunta. ¿Vale la pena mantener una pancarta durante dos días para retirarla después y tener todo este follón? ¿No merecía la pena hablarlo entre todos y decidir qué hacíamos conjuntamente, consensuarlo y no ir cada departamento a la suya, yo la saco yo la pongo, por dos días? Yo es de esto de lo que me quejo. Gesticular individualmente cuando se podía hacer con consenso y gestionarlo todo de manera colectiva. Venía uno y decía ‘tenemos que aguantar la pancarta', otro, la tenemos que quitar... Son quince días por las elecciones. Si la tenemos que sacar de aquí tres días por qué no el primero o por qué sí el quinto.

Cuando estás en la cárcel, todo este postureo con según qué temas te hace daño.

En el Parlament reivindicó el espíritu del 3 de octubre del 2017, una jornada de huelga general, de rechazo a la represión sufrida durante el referéndum del 1 de octubre. ¿Qué obstáculos ve para la recuperación de aquel espíritu?

Ninguno. Creo que la mayoría de la ciudadanía del país está de acuerdo en que hace falta una desjudicialización de la política, que se ponga fin a la represión y que el conflicto político se resuelva con democracia. Este es el espíritu del 3 de octubre y creo que está más vigente que nunca.

Existe un anhelo unitario del independentismo que no expresa la gente de partido. Aquí fuera de la cárcel, la gente que se concentra cada viernes para pedir vuestra libertad...

Nadie pregunta a la persona que tiene al lado de qué partido es, ¿verdad que no?

¿Cómo cree que hay que responder a este anhelo de unidad?

Ahora será difícil. Se convocan elecciones. Esto se tenía que haber gestionado mucho antes. Yo quedé muy decepcionada en el momento de la sentencia. Creo que fue un momento perdido. Estuvieron mucho tiempo diciendo, ¿cómo reaccionaremos con la sentencia? Y tuvo que ser el Tsunami Democràtic el que reaccionara, porque ni institucionalmente ni la gente de los partidos reaccionaron con consenso. Y tuvieron tiempo para pensarlo. Yo en aquellos momentos sí que estaba como enfadada.

Ahora es difícil, porque en una perspectiva de elecciones es evidente que los partidos trabajan para tener la hegemonía.

¿No teme que las disputas entre independentistas comporten una cierta desmovilización?

Las disputas no gustan a nadie pero no creo que desmovilicen a la gente. De hecho, no conozco ningún independentista que haya dejado de serlo. En cambio si que conozco a mucha gente que no lo era y que en los últimos meses y años, con la represión y la contundencia del Estado, ha hecho un cambio.

¿El independentismo no ha perdido capacidad de movilización?

La capacidad de movilización de la gente se ve muy puntualmente. Yo era de las que decía que una huelga general durante mucho de tiempo no se aguantaría, porque en el país la gente no está por una movilización continuada permanente.

Yo no creo que se hayan perdido independentistas. Al contrario. La gente continúa con el mismo anhelo. Otra cosa es cómo lo expresa. La gente sigue con el mismo anhelo de querer un país, una República, gestionada de cerca, que la podamos gestionar nosotros, que sea de abajo a arriba, que las personas estén antes que nada. Es verdad, sin embargo, que hay gente que ha visto que quizás lo tendríamos que hacer de manera diferente. Es verdad que el 1 y el 3 de octubre teníamos una estrategia y a partir del 3 vimos que lo que teníamos enfrente era diferente de lo que creíamos.

Cuesta imaginar que hoy sea posible organizar una ‘vía catalana’, por ejemplo.

Yo creo que sí. La prueba es el Tsunami Democràtic. ... nadie, después de la sentencia, lo tenía claro. Sale, no sabes quién es, viene a través de fuentes completamente diferentes de lo que es una convocatoria normal, pero la gente estuvo ahí. Mirad, el día que yo veía los coches parados aquí delante [en la autopista junto a la cárcel ]... A mí me lo explicaron, quizás tres semanas antes: paralizaremos la frontera. Pensé, esto durará diez minutos. Pues cuando veía desde mi celda que estaba todo paralizado. La gente salía de todas partes.

Desde la celda veo la carretera y veía todos los camiones parados. La gente salió y mira que la represión estaba al máximo. Podían haber pensado, si les han puesto 12 años de prisión, no nos movamos, y en cambio ahí estaban. Hay un substrato. La gente está.

Ahora he escrito un libro, como todos (ríe), a medias con mi hermana, Montse. Se publicará el 8 de marzo, el día de la mujer trabajadora, sobre cómo hemos vivido la experiencia de la represión, yo desde dentro de la prisión y ella desde fuera, desde el 27 de octubre hasta el 9 de noviembre. Es muy de vivencias y de reflexiones. Lo acabamos el 9 de noviembre por una razón. Primero, porque el 10 empieza un nuevo período legislativo español. El 9 de noviembre es cuando se pusieron las urnas primera vez. Y además porque es la conmemoración de la caída del muro de Berlin. Yo creo que aquel hecho fue una cosa que nadie pensaba que pasaría, nadie sabía quién iba delante, pero sí que había un substrato: ha de haber democracia, no es posible que haya un muro y un día cae. Creo que con la independencia es un poco lo mismo. Tenemos el substrato, tenemos la gente. Ha de haber algo en un momento dado, un hecho disruptivo, que haga que podamos volver, porque la gente independentista no deja de serlo.

A menudo se expresa la necesidad de una estrategia compartida entre fuerzas soberanistas. ¿La ve posible?

Las próximas elecciones tienen que ser una oportunidad para trazar esta estrategia, no solo porque el independentismo vuelva a ganar, sino porque dé un salto cualitativo y de fortaleza todavía más grande.

Tenemos la estrategia sobre cuál es el objetivo y no tenemos que poner los reproches por el delante. Esto hace daño. Todos tienen gente en la cárcel, todos tienen gente en el exilio, todos saben qué pasó, que empatamos. Que lo teníamos que hacer, porque si no no habríamos sabido nunca... No volvemos a estar en las mismas condiciones de entonces, por lo tanto la estrategia la tenemos que consensuar todos juntos. No puede ser de otra manera.

Durante el juicio al Supremo, pidió al tribunal que no apostara por "un proceso contra Catalunya". ¿Cómo valora el comportamiento de aquellos jueces con la perspectiva que da el tiempo?

Lo dije para que tuvieran en cuenta que su decisión nos afectaba individualmente a 12 personas inocentes, pero colectivamente a millones de ciudadanos y ciudadanas por un proceso que solo es político. Creo que los jueces no tuvieron la perspectiva colectiva y de futuro que les pedía en el juicio.

Cuando conoció la sentencia, expresó con vehemencia su disgusto. Se dijo muchas veces que estaba escrita desde antes del juicio. ¿Esperaba otra cosa?

Esperaba y confiaba en el derecho penal y en las pruebas que aportamos durante el juicio que demostraban nuestra inocencia. Al menos esperaba que eso sí que se tuviera en cuenta. Pero creo que no se impartía justicia, sino venganza.

¿Cree que fue un juicio político?

¡Por supuesto! Con el error que me consideraba la consellera de Educación ya se ve que es un juicio político. Este error supone que me adjudican una autoría de hechos con más responsabilidades y consecuencias penales que no me corresponderían a mí. Un error con el que aprovechan para aumentarme la pena de prisión. Es indignante.

¿Qué le pareció lo "lo volveremos a hacer" que proclamó Jordi Cuixart?

Lo que hicimos no era delito. Cómo puede ser delito manifestarse y dar voz a la ciudadanía? Yo siempre digo que lo haría diferente pero lo volvería a hacer; en su caso, Jordi lo ha resumido con la frase "lo volveremos a hacer".

Su partido hizo posible la investidura de Pedro Sánchez y el gobierno de coalición. Su hermana Montse transmitió una posición política con suficiente elocuencia. Ha pasado un tiempo y empezamos a ver líneas de actuación. ¿Qué balance hace de aquella decisión?

Siempre hemos dicho y seguimos diciendo que queremos diálogo. La posición de Esquerra la he encontrado adecuada y acertada, la que tocaba. Y es que el PSOE se tenía que mover porque no estamos en el mismo escenario que hace unos meses y tiene que abandonar la vía represiva y entrar en la vía política de la negociación. Solo así podremos avanzar y desencallar este conflicto, que es político.

Montse y yo pensamos de forma parecida, creo que cualquier político independentista lo que querría es poder gobernar desde la proximidad de nuestro propio país con plena soberanía y constituir mesas de diálogo y de cooperación con el resto de pueblos vecinos.

A propósito de su hermana. ¿Qué impresión tuvo con su intervención parlamentaria en aquel debate?

¡Madre de dios! Yo pedí quedarme en la celda para seguirlo. Sabía que a ella le tocaba hacer de portavoz aquel día, pero no habíamos hablado sobre qué diría ni nada. Cuando empezó a hablar de aquello de que nos regalábamos tiempos me emocioné, porque en los últimos años, en vez de hacernos un regalo material, con ella siempre nos regalábamos una cena juntas, o ir al teatro, o de viaje con mi madre. Siempre intentábamos hacer las tres una cosa y me emocioné.
Y cuando dijo lo de la gobernabilidad [Me importa un comino la gobernabilidad de España] dije, ¡madre de dios!, ahora sí que tiene un titular.

Pensé: yo no lo hubiera dicho, porque tengo otro carácter, pero sí que pienso igual. Ella siempre dice que se implicó en política, primero para defendernos, que la represión no debería existir, y segundo para ser capaz de decir a los otros lo que pensamos. Pienso que todos los que somos independentistas nos importa mucho la gobernabilidad de aquí, y con la gobernabilidad de España lo que querríamos es tener buena armonía, buenos consensos, buenas mesas de diálogo. Por lo tanto no es tan importante la gobernabilidad de España porque queremos la de aquí. Otra cosa es atreverte a decirlo allá. Pensé que era muy valiente. Yo seguramente no lo hubiera dicho, pero me gustó que lo dijera.

¿Qué opina de la decisión del presidente de la Generalitat de convocar elecciones después de la aprobación de los presupuestos?

Creo que la aprobación de los presupuestos es muy necesaria, la gente no se puede permitir estar un año más sin cuentas. Con estos presupuestos se ayudará a mucha ciudadanía, y a entidades que lo necesitan. Sobre la convocatoria de elecciones no tengo nada a decir, es potestad del presidente convocarlas o no, en cualquier caso, nunca nos dan miedo las urnas, al contrario, siempre es bueno conocer la opinión de la ciudadanía. Y en Esquerra Republicana estamos preparados.