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Entrevista a Mabel Lozano y Pablo J.Conellie, autores de 'PornoXplotación' "No solamente llegan al porno mujeres explotadas. También se está captando a las niñas"

Mabel Lozano y Pablo J. Conellie.
Mabel Lozano y Pablo J. Conellie. — JAIME GARCÍA- MORATO GIL

A Halyna le entró el semen por los ojos y la nariz. Estuvo a punto de vomitar. Quería parar de grabar, pero sus jefes le hacían gestos para que continuase masturbando a uno de los muchos hombres que participaban en ese bukkake. Con tan solo 18 años, esta chica que vino a España desde Europa del este en busca de un futuro mejor se encontró de pronto atrapada entre las garras de la pornografía. La suya es tan solo una de las desgarradoras historias que podemos encontrar en PornoXplotación (Alrevés Editorial), el último libro escrito por la directora de cine social Mabel Lozano y Pablo J.Conellie, policía experto en trata y explotación de seres humanos. Un trabajo de investigación que han llevado a cabo a lo largo de cuatro años para revelar al mundo todas las aristas de esta prostitución 2.0.

"La pobreza es un arma contra las mujeres". Esta dura afirmación de una de las protagonistas de 'PornoXplotación' retrata la situación que viven quienes están inmersas en el mundo de la pornografía. ¿De qué modo está vinculada la pobreza con la entrada de las mujeres a la mal llamada industria del cine para adultos?

Mabel Lozano: Por supuesto, la pobreza es un arma contra las mujeres. Lo vemos en la trata, en la prostitución y en la prostitución 2.0, que es la pornografía. Es decir, se capta a mujeres muy vulnerables con los argumentos de siempre: lo puedes hacer desde tu casa, es fácil, ganas mucho dinero... Es ofrecer una salida laboral. Y hay que tener en cuenta que ahora estamos en un momento muy complicado. Una de las salidas laborales que más se ofrecía durante el confinamiento era ser modelo webcam. Las dicen que pueden hacerlo desde su casa, con su propio ordenador, que van a ganar mucho dinero y no necesitan saber nada. Lo que no les cuentan es que para monetizar luego todos esos vídeos que están grabando tienen que estar conectadas con una plataforma, con un estudio que las explota. Por lo que, finalmente, como también ocurre en la prostitución, lo hacen por cuenta de un tercero que es el que se lucra.

Diana, otra de las mujeres que narran su historia en este libro, explica que el único dinero que cobró fueron doscientos euros. Sin embargo, sus compañeros hombres cuyas vivencias aparecen en este libro sí reciben remuneración. ¿Qué diferencias salariales y de condiciones hay entre hombres y mujeres en el mundo del porno?

Pablo J. Conellie: La pornografía, tal como está dispuesta hoy en día, lo que se trata es de producir la mayor cantidad de escenas posibles. Incluso muchos actores, u hombres que quieren ser actores, llegan a pagar para realizar alguna de las escenas, para tener esa oportunidad. Y desde las primeras escenas no llegan a cobrar realmente el dinero que les prometen. Igualmente les pasa a las mujeres, que cobran un determinado dinero por escena, o se les promete un determinada cantidad por escena, pero luego no llegan a cobrarla. Y todo se hace sin contrato laboral, tan solo firmando una cesión de derechos de imagen. No hay unas diferencias concretas por ser hombre o por ser mujer, sino en función de las escenas de sexo que se graben.

M.L.: No hay diferencia, en muchos casos, salarial. En lo que hay mucha diferencia es en la consideración que tiene la sociedad de una actriz porno y un actor porno. A actor porno en numerosas ocasiones llegan hombres que quieren hacerlo de manera gratuita, porque tienen un miembro grandísimo y, así, van a estar con mujeres guapísimas y van quedar como grandes héroes ante todos sus amigos. Sin embargo, una mujer tiene un estigma asociado a la prostitución pura y dura. En los últimos años se han suicidado grandes actrices porno precisamente debido a ese estigma de prostituta que no se pueden quitar de encima y con el que van a vivir toda la vida. Pero, en el caso de los hombres, es todo lo contrario.

P.J.C.: Hay que tener en cuenta, además, que muchas de las mujeres a veces no cobran nada porque son extorsionados o engañadas y se convierten en víctimas de redes que realmente graban videos pornográficos sin pagarlas nada. Es una explotación sexual. Y ahí, las víctimas mayoritarias son las mujeres.

"En mis seis años en este mundo nunca encontré a una sola chica que hiciera esto por gusto". Son palabras de la colombiana Carolina en el libro. Como ella, muchas mujeres entran en la pornografía engañadas o movidas por su mala situación económica y, una vez dentro, las deshumanizan. ¿Podrían explicarnos con detalle cómo son sus vidas?

M.L.: En el caso de Carolina, ella es modelo webcam, que es la pornografía en vivo. Este es un fenómeno muy desconocido en España, a pesar de que está sucediendo y que durante el confinamiento se ha ofrecido muchísimo esta salida laboral a las mujeres. A modelo webcam llegan la mayoría por la necesidad, por la precariedad y por ese anuncio que afirma que, desde tu casa y con tu propio ordenador, vas a ganar mucho dinero. Lo hacen a veces en su vivienda, pero otras veces trabajan en estudios, como fue el caso de Carolina, en grandes estudios incluso, donde son extorsionadas, explotadas. Ellas están en una sala y los usuarios las están pidiendo hacer las cosas más brutales que te puedes imaginar. Por ejemplo, si en esa estancia hay un martillo, lo tienen que quitar porque algún hombre les va a pedir hacer algo él.

Lozano: "El porno en vivo es un fenómeno muy desconocido en España, pese a que durante el confinamiento se ha ofrecido mucho esta salida laboral a las mujeres"

Cuando la gente dice que esto no es prostitución -o prostitución 2.0, porque es digital-, realmente no es así. Es decir, a Carolina los hombres del otro lado del ordenador le están pidiendo hacer cosas con su cuerpo que ella tiene que hacer. Eso es real para Carolina que, además, sufre cantidad de infecciones porque lo que le piden es absolutamente salvaje. Y, del otro lado, para el hombre también es real, esa relación es real para ambos. Detrás de las camgirl hay, como siempre, mujeres que hablan de empoderamiento, de dinero, de fama, etc., del mismo modo que lo dicen de la prostitución. Y también hay películas que se llaman Pretty Woman. Luego, de verdad, la base, como comenta una de las activistas en el libro, son miles y miles de peladas que llegan ahí, que no tienen nada y que son explotadas.

¿Qué relación hay entre la pornografía y la trata de mujeres?

M.L.: La pornografía necesita cientos y miles de contenidos, cientos y miles diarios, es una máquina devoradora de contenidos. Y siempre está en busca de carne fresca, sobretodo de mujeres, para hacer una pornografía amateur. ¿Y de dónde salen todas esas mujeres? No estamos diciendo que todas las mujeres que hay detrás de la pornografía sean víctimas de trata, como tampoco lo son las que están detrás de la prostitución. Pero, efectivamente, detrás también hay trata y explotación sexual, y la pornografía lo blanquea.

En el caso de las modelos webcam, por ejemplo, en Colombia, hay muchísimas mujeres que vienen de Venezuela con una situación de extrema precariedad. Y, una vez suben sus primeros vídeos a Internet, piensan que estos se quedan en el ámbito del modelaje webcam. Pero esos vídeos luego aparecen en grandes plataformas y ya no pueden recuperarlos. Están ya ahí atrapadas. Eso es de lo que no se habla. Muchas de estas mujeres entran y piensan "bueno, tengo un problema económico, voy a entrar y luego voy a salir". No, la salida no es así de fácil. Carolina cuenta cómo ha querido recuperar sus vídeos y, cuando elimina uno, suben veinte más. Nunca jamás ha podido borrar todos. Y de eso modo llega la extorsión, el ciberacoso, el grooming si son menores de edad...

¿Por qué el porno es un claro ejemplo del patriarcado?

P.J.C.: El mundo del porno genera contenidos en función de la demanda. Si se demandan vídeos teen, pues se graba a chicas muy jóvenes manteniendo sexo en escuelas. Si lo que se demanda en un país son los gang bangs, eso es lo que se produce. Y el mercado y las grabaciones están totalmente enfocados al hombre. Sí que existe una pornografía minoritaria que va contra esa tendencia, pero la mayoritaria, la que vende, la que se consume, es la otra.

Y luego eso tiene repercusiones, porque nuestros chavales se encuentran con esa pornografía sin quererlo, les salta y eso, en una edad crítica para formar su pensamiento y su sexualidad, es un puñetazo en el estómago.

M.L.: Efectivamente, la pornografía es muy machista, muy misógina, es salvaje. Reproduce unos patrones tremendos para las mujeres, donde se las cosifica. La mujer es el objeto y el hombre es el sujeto. Es decir, reproduce los mismos patrones que la prostitución.

Conellie: "Los chavales se topan con el porno sin querer. Y, en una edad crítica para formar su pensamiento y su sexualidad, eso es un puñetazo en el estómago"

Además, la pornografía está siendo la escuela de los jóvenes que llegan a ella de una manera casual, desde la curiosidad propia de su edad. Y entonces llegan a la portada de Pornhub, donde lo más buscado es la palabra adolescente. Los chavales se están educando en esos contenidos salvajes, porque nunca la pornografía había sido tan accesible como ahora. Y, como no tienen un pensamiento crítico, piensan que eso es la sexualidad. Y eso después se ritualiza en la calle, en el colegio, en tu casa, en tu familia. Son las manadas, es decir, sexo grupal. Se ritualiza lo que están viendo, porque piensan que eso es el sexo. Y, cuando luego tienen una relación igualitaria con su chica, no le van a pedir determinadas prácticas que están viendo en la pornografía porque da pudor, no se atreven. Entonces, ¿dónde acaban? En el sexo de pago, en la prostitución.

Por otro lado, no nos olvidemos de que las chicas jóvenes también están consumiendo pornografía. No tanto, pero también la están consumiendo. Les entra la curiosidad porque sus chicos lo están viendo. El problema es que, cuando su pareja le demanda determinadas prácticas, ella piensa que eso tiene que ver con la realidad de la sexualidad.

Mabel Lozano y Pablo J. Conellie. — JAIME GARCÍA-MORATO GIL

Un 62,5% de los adolescentes de entre 13 y 17 años ha consumido pornografía, según un estudio de Save the Children. Esta cifra crece hasta el 87,5% en el caso de los chicos. ¿Cómo afecta este hecho al desarrollo de su sexualidad?

M.L.: Todos sabemos de sexualidad, pero no hay ningún sitio donde te lo enseñen, en ningún lugar. En los centros escolares no te hablan de sexualidad, de relaciones afectivo sexuales sanas. Y, en la actualidad, un chaval tiene un móvil con acceso a Internet desde que tiene siete, ocho o nueve años. Con lo cual, están llegando a una edad cada vez más temprana. Nadie les habla de sexualidad, somos un país muy pudoroso. Yo he estado impartiendo montones de conferencias en institutos y me decían: "Yo de pequeña veía a muchas mujeres desnudas en una rotonda y, cuando le pregunté a mi madre que qué hacían ahí, me respondió que estaban esperando a que viniera el autobús". Y eran mujeres en situación de prostitución. El problema es que a determinada edad aún no tienen ese pensamiento crítico, no saben y entonces piensan que esa es la escuela de la sexualidad. ¡Imagínate la generación que estamos educando!

Mabel Lozano: "La pornografía crea una adicción tan fuerte como la cocaína o el alcohol. El impacto en los chavales a la larga va a ser brutal"

Y tampoco nos estamos dando cuenta de otra cosa muy importante: la pornografía crea una adicción tan fuerte como la cocaína o el alcohol. El impacto que tiene la pornografía en los chavales a la larga va a ser brutal. Y, además, tiene un enganche superior con menos exposiciones que, por ejemplo, la cocaína. Hay una estadística que dice que empiezas consumiendo tres minutos de una manera casual y te acaba consumiendo la vida. No solamente porque necesitas muchas más horas de exposición y se las restas a tu vida, a tu trabajo, a tus relaciones afectivas, sino también porque necesitas porno mucho más duro. Sabemos que un hombre heterosexual empieza consumiendo porno heterosexual y acaba consumiendo porno gay porque es mucho más duro. La adicción tiene un impacto grandísimo a nivel familiar, personal y social y en eso no se está trabajando.

Desde hace años, algunas directoras de cine para adultos están intentando hacer otro tipo de películas. ¿Consideran que es posible un porno feminista?

M.L.: Yo he escuchado una declaración de Amarna Miller hablando de eso. Bueno, hay una tendencia y un par de directoras que dicen que hacen un porno feminista. ¿Qué es el porno feminista? Tengo ganas de sentarme con ellas y preguntarles exactamente qué es eso. Porque, al final, el porno mayoritariamente es muy poco feminista. Es cierto que el que hacen ellas no tiene nada que ver con el porno en general. Este no tiene ninguna relación con el deseo, sino con la sumisión, porque al final la sexualidad va de placer, no de poder. Y lo que estamos viendo es sumisión, poder y violencia. Volvemos a cosificar a las mujeres y ese es el porno real que estamos viendo mayoritariamente. Entonces, a mí me gustaría saber cuál es el porno feminista.

Mabel Lozano: "El porno no tiene ninguna relación con el deseo o el placer: es sumisión, poder y violencia"

P.J.C.: Y aún así, no hay que olvidar que, incluso en ese porno, las condiciones en las que se graba y los derechos de los actores y actrices también se pueden ver vulnerados. Esa es otra denuncia que se hace en el libro, la explotación laboral. Y no recuerdo ahora mismo a cuál de esas directoras, o mujeres a favor porno feminista, se lo oí decir, pero también hablan de las malas condiciones que ellas han vivido en las grabaciones y de cómo se produce el porno en la mayor parte del mundo

En el libro se menciona mucho la violencia dentro del porno. Lo más buscado son violaciones, las grabaciones de La Manada de Pamplona e incluso el vídeo de Verónica, la mujer de Iveco que se suicidó. ¿Cómo es posible que exista tal grado de crueldad?

M.L.: El porno en este momento es salvaje. O sea, nunca había sido ni tan fuerte, ni tan explícito, ni tan cruel contra las mujeres. Estamos viendo que lo que más de moda está es el porno en vivo. O sea, las cosas ya más bestias. Y por eso también funciona mucho el tema webcam, porque, de repente, un hombre que está aquí le puede estar diciendo a un niño o una niña pequeña que está en una sala en Filipinas "quítate el pantalón, hazte esto, hazte lo otro". Y esa es la realidad de lo que estamos viendo. Es decir, que tenemos un problema gravísimo en las cabezas de los seres humanos. Y todo tiene que ver con la educación.

P.J.C.: Mucha gente nos comenta que el libro es duro, que cuesta incluso a veces digerirlo, que hay que cerrarlo. Durante la investigación, para nosotros, que somos personas acostumbradas a tratar con temas escabrosos, testimonios muy duros y vidas destrozadas, ha sido jodido. Sí, tengo que decirlo así, jodido. Y es algo que está tan a la vista que se nos hace invisible, se difumina en esa visibilidad tan magnífica que tiene.

Lozano: "El porno es muy machista, misógino y salvaje. Reproduce unos patrones tremendos para las mujeres, las cosifica. Los mismos que hay en la prostitución"

M.L.: Estamos hablando del consumo, del consumidor, de un lado de la pantalla. Pero vamos a hablar del otro lado. Nosotros tenemos en el libro un testimonio de un padre de una familia media española en Madrid, con hijas normales, que no necesitan el dinero. Y su hija sufre grooming, sextorsión. Es muy importante que hablemos de las TIC, las tecnologías de la información y de la comunicación. Por un lado, son fantásticas y nos hacen la vida maravillosa y fácil. Y, por otro lado, estamos viendo el peligro tras el postureo de las niñas a través de Tik Tok e Instagram, al subir un vídeo en bikini bailando y demás. Y, una vez lo subes, a lo mejor nunca jamás puedes recuperar ese vídeo y, a través de él, puedes sufrir grooming, sextorsión y ciberacoso, como le ha pasado a la hija de este señor. Es una familia extraordinaria, una familia normal que cuida a sus niñas, que no tiene ninguna necesidad y que, de repente, se ve envuelta en una trama de sextorsión porque su hija ha subido un vídeo a Internet.

Ciertamente, tenemos que educar a esta parte de la pantalla, porque a los chavales se les está captando cada vez más jóvenes, porque este negocio necesita esos consumidores para sacarles la vida, los datos, el dinero... No solamente llegan al porno mujeres explotadas, víctimas de trata y de prostitución, sino que también estamos viendo que, a través de las TIC, se está captando a las niñas y se les está haciendo sextorsión. Internet es un monstruo inmenso. Maravilloso para unas cosas pero, para otras, son las grandes autopistas del grooming, la sextorsión...

Yo me he sentado con mis hijos a hablar de esto y mi hija me decía "déjame ser una niña normal". Y yo le respondí: "Quiero que seas una niña normal, pero informada". La información es muy importante. Este libro tiene una clara pedagogía. O, por lo menos, nosotros hemos intentado que padres como nosotros lo lean y dotarles de herramientas.

Pablo J. Conellie: "El porno está tan a la vista que se nos hace invisible, se difumina en esa visibilidad tan magnífica que tiene"

P.J.C: Vivimos en una sociedad que se tilda de hipersexualizada. A mí, que tengo un niño y una niña, me preocupa muchísimo cómo van a crecer, cómo van a utilizar las TIC. Ahora hay quien las llama ya las TRIC, las tecnologías de las relaciones, la información y la comunicación. Ellos se relacionan y viven ahí. Y no es un mundo virtual en el que, como ellos se pueden pensar, lo que haces se queda ahí. No, todo eso tiene unas consecuencias reales y que son, a veces, muchos más brutales que las del propio mundo físico. Hay que moverse y hay que trabajar una educación en un uso racional y sensato de estas TRIC.

En la mayor parte de los casos son las mujeres más precarias las que terminan en la pornografía o en la prostitución. ¿Qué recursos sería necesario poner a su disposición para evitar que caigan en estas redes?

M.L.: La base de todo es la desigualdad, la falta de oportunidades. Es la misma base que tiene la captación de mujeres para la prostitución, la trata, para la pornografía... Estamos en un mundo de mucha desigualdad y estamos viendo cómo esto se presenta como una salida para mujeres muy vulnerables. Cuando tú no tienes otra alternativa, vas a coger esa salida. El ser humano tiene una tendencia innata a la supervivencia, a la resiliencia.

P.J.C.: Incluso, con lo que se está viviendo en esta pandemia, muchas de las mujeres que están en situación de prostitución, que igual no son víctimas de trata aunque pueden haberlo sido anteriormente, pueden llegar a convertirse en ello porque ahora tienen dificultades para obtener recursos. Y muchas de esas mujeres también están mirando hacia lo digital, hacia prácticas como el sexting, las llamadas, los vídeochats y el webcam. Eso solo hay que hacer un seguimiento de las páginas de contactos para ver esa migración que está habiendo.

M.L.: Claro, yo ya lo tengo clarísimo, ya estoy caminando hacia las fronteras digitales porque es ahí donde vamos a rescatar ahora a las mujeres y a las niñas. Estamos viendo que, en muchos casos, no se va a acabar la prostitución callejera, pero sí es cierto que la tendencia va hacia la prostitución 2.0. Por tanto, estamos hablando también de proxenetismo 2.0.

Las denuncias son un tramo peliagudo para las mujeres víctimas de la pornografía. En numerosas ocasiones, de hecho, dan marcha atrás debido a las amenazas y a la coacción a las que son sometidas desde dentro esta industria. ¿Cómo se les puede facilitar desde la Policía y las instituciones este proceso?

Lozano: "La Policía no puede hacer tanto contra el porno. Hay una falta herramientas, de legislación, como pasa en la prostitución. Es alegal, está en un limbo"

M.L.: Tampoco te creas que la Policía puede hacer tanto. Hay un problema de falta herramientas, de legislación, como pasa también en la prostitución. Esto está en un limbo. Es decir, si tú estás violando a una niña de ocho años, pues efectivamente es un delito. Pero si lo estás haciendo con una de chica de veinte, no es un delito. Y, sin embargo, sí es un delito en muchos casos. Lo que vemos en la pornografía es que no pone en ningún lugar que esas relaciones sean consentidas, permitidas y en democracia. Entonces, el problema es ese el limbo. La prostitución es alegal y la pornografía también es alegal. Salvo que sea algo concreto, no es un delito. Y entonces hay un problema gravísimo, porque es el consentimiento viciado. Hay muchas mujeres que llegan ahí por la precariedad, pero son brutalmente explotadas. ¿Dónde van a denunciar? ¿Cómo? ¿Qué?

P.J.C.: Recientemente en Francia se está generando mucha polémica en ese sentido, porque varias actrices han denunciado. Hay como una especie de movimiento MeToo enfocado a varias grabaciones. Es una denuncia contra un productor porque luego esas grabaciones van a una página tipo Pornhub. ¿Qué se necesita? Pues primero, que se reconozcan muchas veces como víctimas, como pasa también en la trata y la explotación sexual. Y segundo, que haya ese movimiento de denuncia y de ponerlo en conocimiento de las autoridades. Porque si no, es que es prácticamente imposible, no hay herramientas para perseguirlo.

Contra el portal Pornhub se han interpuesto ya varias denuncias. Sin embargo, continúa funcionando a pleno rendimiento. ¿Cómo se puede actuar contra estas empresas?

P.J.C.: En general, es una cuestión de demanda. Lo ideal sería que la gente dejase de visitar este tipo de lugares, que no tuviesen tanto tráfico, y eso ya les haría desaparecer un poco del terreno de juego. Pero es muy complejo, muy complejo porque no se pueden poner barreras al campo. O sí que se pueden poner, pero no son del todo efectivas. Y luego, aparte, está el hecho de que estas plataformas alojan contenidos, o se escudan en que alojan contenidos, pero luego tampoco exigen o comprueban que esos contenidos estén obtenidos de manera lícita. De hecho, y esto también hay que decirlo, muchas veces estas plataformas sí colaboran con las autoridades. Normalmente, cuando se le exige que quiten un vídeo porque hay una denuncia de por medio, lo suelen quitar. No suele haber problemas con eso.

La ley del 'solo sí es sí'  que está ultimando el Gobierno contempla la creación de un fondo de recuperación de víctimas de violencia sexual y trata que utilizará los fondos decomisados en la lucha contra el proxenetismo para ayudar a las mujeres. ¿Esta norma puede ser una vía para atajar el problema?

P.J.C.: No sé si es una vía para atajarlo, para prevenirlo, pero sí que es una vía por lo menos para resarcir de alguna manera, mínimamente aunque sea, el daño que se produce a las víctimas de estos delitos. La indemnización y el decomiso de todos los bienes y los efectos derivados de los delitos que se comprueben y se juzguen como probados tienen que ir todo a parar a las víctimas.