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Entrevista Pere Aragonès Pere Aragonès: "El 14F va de la vía amplia de ERC o la vía Vox de los partidos del 155 apoyando a Illa"

El candidato de ERC a la Generalitat, Pere Aragonès. - Francesc Peris
El candidato de ERC a la Generalitat de Catalunya, Pere Aragonès. Francesc Peris

Pere Aragonès i Garcia (Pineda de Mar, 1982) puede ser el primer presidente de la Generalitat de ERC desde la II República si se cumplen la mayoría de las encuestas. Con un perfil pragmático y de gestión que ha desarrollado como vicepresident del Govern, pero de convicción independentista desde joven, el actual coordinador nacional de Esquerra Republicana de Catalunya propone un Govern amplio de concentración de las fuerzas que defienden la autodeterminación y la amnistía, y que afronte la grave crisis provocada por la pandemia desde políticas de izquierdas. El candidato de Esquerra a la presidencia defiende un Govern liderado por los republicanos, de fuerzas soberanistas y de progreso, y carga duramente contra el candidato del PSC, Salvador Illa.

¿Cómo han sido estos meses al frente del Govern como vicepresident en funciones de president?

Ha sido extremadamente complejo. La situación ha venido dada por la inhabilitación del president Torra y con la perspectiva de acabar con unas elecciones forzadas como ha acabado pasando. Lo más duro ha sido tener que afrontar la segunda y la tercera ola de la pandemia en esta situación de provisionalidad. En un momento en que, además, el Estado se ha lavado las manos y se ha apartado dejando a la intemperie al Govern de Catalunya para hacer frente a la situación sanitaria y a los efectos económicos y sociales.

Pero nuestro lugar es estar asumiendo las responsabilidades cuando toca, y evidentemente no se nos pasó por la cabeza rehuirlas y marcharnos del Govern por interés electoral como ha hecho el PSC en la persona de Salvador Illa dejando el ministerio de Sanidad.

¿El Estado se ha lavado las manos? ¿Qué quiere decir?

La Generalitat ha tenido que asumir toda la responsabilidad en la lucha contra la pandemia, hemos tomado todas las decisiones necesarias para salvar vidas y hemos conseguido que la mortalidad y los contagios fueran menores en cada ola, pero el Estado no solo ha dejado sola a la Generalitat en eso, también en la tarea de complementar la actuación contra la pandemia con ayudas directas a los sectores afectados.

El Govern de Catalunya lo ha hecho, pero es evidente que no es suficiente porque no tenemos los recursos de un estado independiente. Hemos activado más de 2.800 millones de euros entre préstamos y avales, además de las ayudas directas tanto sectoriales a la restauración, el comercio o la cultura, como otras más transversales para pymes, trabajadores en ERTE o para autónomos. Con un esquema trimestral de ayudas que iremos reproduciendo mientras dure la situación de pandemia.

Pero ¿qué debería haber hecho el Estado que no haya hecho?

Lo que exigimos al Estado es que complemente el esfuerzo que hace la Generalitat poniendo recursos sobre la mesa. El Estado español está a la cola en el ranking de los estados europeos a nivel de esfuerzo en ayudas directas a los sectores afectados por la covid.

Que los departamentos de la Generalitat más impactados por la covid sean conselleries de ERC ¿es un punto positivo o negativo para las aspiraciones electorales?

Es una responsabilidad. Y siempre las asumimos. Ante la peor pandemia del último siglo y la caída del PIB más grande desde la Guerra Civil no se puede mirar el interés electoral, sino el interés de país. Las responsabilidades no las rehuimos, sino que las queremos todas, por eso somos independentistas.

¿Cómo valora la decisión del TSJC de anular su decreto de aplazamiento electoral e imponer la fecha del 14F?

Lo que dice el TSJC es que no hay potestad para el aplazamiento porque la situación de pandemia no es lo suficientemente grave. No entra en las cuestiones competenciales de la vicepresidencia. Porque si el president está inhabilitado, si no soy yo, no sé quién debería firmar el decreto de aplazamiento. Pero desde mi punto de vista el TSJC ha tomado una decisión más por motivos políticos que sanitarios.

Esquerra sale como favorito. ¿Le preocupa un exceso de expectativas que no se cumplan?

Estoy convencido de que vamos a ganar y que este partido con 90 años de historia de compromiso con el país y sin un solo caso de corrupción obtendrá la confianza de la ciudadanía el 14 de febrero. Después de 40 años de alternancia de presidentes convergentes y socialistas, o postconvergentes y semisocialistas, al frente de la Generalitat, ahora es el momento de ERC. Es el único cambio real que puede haber en estas elecciones. La presidencia de ERC es el único factor de cambio respecto a lo que hemos vivido los últimos 40 años.

Qué tipo de Govern cree que tendrá Catalunya después de estas elecciones?

Hay dos opciones. O la vía Vox que son los partidos del 155 apoyando a Salvador Illa y el PSC, o la vía amplia que representa ERC. Nuestro objetivo es presidir la Generalitat de Catalunya agrupando todas las fuerzas que defendemos el derecho a la autodeterminación, la amnistía y la reconstrucción en clave económica y social. Estoy convencido de que este es el Govern que los ciudadanos decidirán el próximo 14 de febrero.

Ha situado claramente al PSC y Salvador Illa como su principal adversario. ¿Por qué?

Porque representamos los dos modelos antagónicos de país. En estas elecciones hay dos candidatos de cara a la presidencia. Salvador Illa es el candidato del PSC, pero también lo es de Ciudadanos, del PP, de Vox, de la Moncloa, del 155 y ha dejado muy claro lo que quiere hacer. Ha comenzado atacando los medios de comunicación públicos o diciendo que Catalunya debe construirse desde Madrid. No sé qué será lo siguiente. No me extrañaría que fuera atacar la inmersión lingüística viniendo de este Salvador Illa que es la Inés Arrimadas del 2021. Sigue el mismo patrón porque el PSC, ha decidido ir a buscar el voto españolista.

¿Y usted cual es el modelo que representa?

Nosotros somos todo lo contrario. Nosotros queremos agrupar todo el voto progresista, independentista y soberanista entorno a ERC. Porque la próxima no será una legislatura en la que el país se deba rendir, ni en la que haya que renunciar a las esperanzas e ilusiones. Debe ser una legislatura para avanzar. Y por eso, la autodeterminación y la amnistía son absolutamente imprescindibles.

Podemos generar un amplio consenso en torno a esto, pero para hacerlo, hace falta un liderazgo político claro que sea capaz de poner de acuerdo a todos los que defendemos la autodeterminación y la amnistía, aunque podamos tener diferencias en otros ámbitos; y pilotarlo conjuntamente. Esto solo lo puede hacer ERC y solo pasará si yo soy president de la Generalitat.

¿Pero lo ve factible?

No digo esto como una idea de campaña. Ya lo hemos hecho. El alcalde de Lleida, Miquel Pueyo, consiguió la alcaldía con un acuerdo de estas características para acabar con décadas de alcaldes del PSC. Lo mismo hemos hecho en Tarragona con el alcalde Ricomà que además de los votos de ERC aglutinó los de la CUP, los Comuns y JxCat para echar al PSC de la alcaldía. Lo que ya hemos hecho en dos grandes ciudades del país, ahora lo haremos en la Generalitat de Catalunya.

Pues de cara al Govern los vetos cruzados entre JxCat y los Comuns no parecen fáciles de romper y la CUP no parece dispuesta a dar su apoyo fácilmente.

La mejor forma de conseguirlo es que el 14F haya una victoria clara de Esquerra. Fíjese que hay muchos vetos entre ellos, pero el veto a Esquerra no lo ha planteado nadie. Esto quiere decir que somos la fuerza central, que se puede poner de acuerdo con todos estos partidos. Y de hecho, ya lo hicimos con los presupuestos de 2020 cuando todo el mundo me decía que era imposible poner de acuerdo a los sucesores de Convergència, JxCat, y a los sucesores de Iniciativa, los Comuns. Que nunca en 40 años se habían puesto de acuerdo. Pues pasó y gracias al papel de liderazgo de ERC. Si no hubiera sido por eso ahora no tendríamos presupuestos.

Entonces, ¿da por hecho que no habrá tripartito con PSC y Comuns, tal y como apuntan partidos constitucionalistas como Cs, pero también independentistas como JxCat?

Los independentistas que sacan en campaña un posible tripartito saben que es imposible y lo hacen puramente por interés electoral. La prueba es que no lo dicen nunca claramente, siempre lo insinúan. Y cuando algo se insinúa es que no confías mucho porque sabes que no es verdad. Es simplemente una estrategia electoral, el manual de siempre de Convergència.

¿Qué ha cambiado en los últimos diez años para que ahora sea tan imposible, si pactaron dos veces con el PSC, con Maragall y con Montilla en la presidencia?

Ha cambiado el país. Y aquellos del PSC que durante la etapa de la presidencia de Pasqual Maragall defendieron y apretaron por un avance claro en el autogobierno, hoy están en Esquerra. En estos años ha pasado el 1 de octubre, el 9N, una gran movilización de país a favor del derecho a la autodeterminación y en favor de la independencia. Ha habido encarcelamiento y exilio.

Salvador Illa pretende que nos olvidemos cuando dice que pasemos página. Pues yo no estoy dispuesto a olvidar que los presos políticos cada noche tienen que ir a dormir a la cárcel con el tercer grado. O las compañeras y compañeros del exilio como Marta Rovira, Meritxell Serret, Anna Gabriel, Carles Puigdemont, Toni Comín y demás. Es evidente que el conflicto político se debe resolver.

¿Y eso cómo se hace?

La única manera de resolver el conflicto político es democráticamente. Con un referéndum de autodeterminación.

Pero si usted es president ¿qué piensa hacer para conseguir del Gobierno español la amnistía y la autodeterminación?

Expresar con toda la fuerza este amplio consenso. Lo haremos en el Parlament. Mi investidura como president, en el marco de este Govern amplio que perseguimos, ya debe significar el compromiso inequívoco en favor de la autodeterminación y la amnistía.

La propuesta que haremos para forzar al Estado mediante la mesa de negociación o cualquier otro instrumento no será de un presidente ni de un Govern, ni de una mayoría parlamentaria. Será una propuesta de país. En 2017 se creó el Pacte Nacional pel Referèndum que agrupaba cientos de entidades e instituciones de todos los sectores. Las convocaré para consensuar una posición común a favor del derecho a decidir y de la libertad de los presos y exiliados, es decir, del referéndum y de la amnistía.

¿Qué papel cree que puede tener la mesa de negociación en la resolución del conflicto entre Catalunya y el Estado?

Tendrá el papel que nosotros nos ganemos como ciudadanía. Y solo ha sido posible avanzar en el reconocimiento del conflicto político y en poner las bases para poder hablar cuando Esquerra ha ganado. Cuando Esquerra gana, como ocurrió el 10 de noviembre de 2018, Catalunya avanza y el Estado se ha tenido que mover. El 14 de febrero hace falta que ERC vuelva a ganar para poner en esta mesa de negociación las dos reivindicaciones de la amnistía y la autodeterminación como vía para acceder a la independencia. Pero somos muy conscientes de que el Gobierno del Estado no se moverá porque quiera sino porque lo forcemos.

Por eso no solo necesitamos la victoria electoral amplia sino el acompañamiento y movilización de la sociedad catalana. La clave es quién se sentará en cada lado de la mesa. La parte del Gobierno español ya la sabemos. Falta saber quién se sienta a defender los intereses de Catalunya y en defensa de la autodeterminación y la amnistía en la parte de la Generalitat. Es evidente que quien mejor puede defender esta posición es un Govern liderado por ERC y no un Govern del 155 como el que persigue Salvador Illa.

Pero entonces, ¿cómo se entiende que el Congreso haya aprobado la moción de ERC que reclamaba la reactivación de la mesa de diálogo tras las elecciones, con los votos de los PSOE y Podemos, pero con la abstención de JxCat y la CUP?

Entiendo que estamos en campaña electoral, pero estoy seguro de que el día 15 me acompañarán para participar en esta mesa de negociación y donde sea necesario ir a defender la amnistía y la autodeterminación. Cuando se creó ya decían que no participarían y finalmente, como no podía ser de otra manera, el president Torra terminó encabezando la delegación catalana.

Los reproches de JxCat en la campaña son constantes. Los acusan de llevar el Procés por la independencia a la vía muerta...

Es un poco contradictorio decir que eres el de la unidad si la campaña la basas en criticar el independentista del lado. Yo no voy a perder ni un segundo.

Pero ¿se podrán entender después de las elecciones? Porque hasta ahora la tensión ha predominado...

Todo el mundo debe asumir que lo que queremos para este país, que es la independencia y la justicia social, lo haremos entre todos. La nuestra es una propuesta de vía amplia, no de dar vueltas en círculo limitándonos a la retórica. Creo que hay que tener claro quién es el adversario común. El independentista que tengo al lado, aunque sea de una ideología diferente, no es mi adversario, siempre es mi aliado. Sin esta idea no habríamos podido avanzar y crecer en el independentismo desde que éramos cuatro gatos.

Estas elecciones del 14-F, en función de cómo sea el resultado y los pactos posteriores, ¿puede condicionar la política de ERC en Madrid? Si Illa es president y ERC está en la oposición ¿se han acabado los apoyos al Gobierno del PSOE y Podemos como con los presupuestos?

Si Salvador Illa es president, será porque Vox lo ha votado. Pero la mejor forma de que esto no ocurra es que Esquerra gane claramente y tengamos una amplia mayoría con las fuerzas soberanistas en el Parlament. Estoy convencido de que será así. Salvador Illa no será president.

Pero ¿qué es lo que pasaría en el Congreso?

El papel de ERC en el Congreso es siempre en defensa de los intereses de la ciudadanía de Catalunya y eso no cambia. Lo que sí cambiaría en este caso es el papel del Gobierno español. Porque habrán querido ir de la mano de la extrema derecha. Tenemos muy claro qué vamos a hacer nosotros en el Congreso. Nos votaron por el Sit and talk (sentarse y hablar), para que forzáramos la negociación sobre el derecho a la autodeterminación y la amnistía, para defender los intereses de la ciudadanía de Catalunya, y así lo hemos hecho.

¿Esquerra ha acentuado el perfil de izquierdas? Proponen expulsar a las empresas del Ibex-35 de los servicios públicos a las personas, o la gratuidad de la enseñanza de 0 a 3 años...

Esquerra está donde ha estado siempre. En defensa de la escuela, del trabajo y de los cuidados. La propuesta sobre la enseñanza de 0 a 3 no sale de la nada. Diez años después de que el Govern dels millors (de los mejores, en referencia a como autodenominaba Artur Mas al Ejecutivo de CiU) recortó la aportación de la Generalitat a las guarderías, en el último año ya la hemos recuperado. Y queremos continuar haciéndolo con mucha más intensidad hasta llegar a la gratuidad a lo largo de la próxima legislatura.

Esta es una propuesta de valor pedagógico para los niños, pero también en la línea de permitir un modelo de crianza mucho más justo en el marco familiar desde una visión feminista. Lo mismo digo sobre el modelo de servicios públicos del país. La sanidad y la educación pública, que han hecho un gran esfuerzo, deben complementarse para que no sufran tanta tensión con los servicios que ofrecen entidades del tercer sector, cooperativas, fundaciones...

Son la autoorganización de la ciudadanía de larga tradición que representa el estado del bienestar que hemos construido entre todos porque el Estado no lo hacía. Y debemos protegerla porque, si dejamos las puertas abiertas a una dinámica puramente mercantil, las filiales del Ibex-35 lo ocuparán todo. Por eso proponemos una ley de economía social y una ley de concertación que debe permitir evitar esta mercantilización.

¿Tiene la espina clavada de la ley Aragonès que le tumbaron en el Parlament fuerzas de izquierdas como los Comuns o la CUP?

Allí hubo una mezcla de interés partidista y de desconocimiento. Esta es una ley que impulsó el conseller Romeva cuando en 2016 el servicio de atención domiciliaria del Ayuntamiento de Barcelona, con Ada Colau de alcaldesa, se lo quedó una filial del Ibex-35. Decidimos impulsar una ley para que esto no volviera a pasar. Y paradójicamente, quien nos pedía que lo hiciéramos después impidió que lo aprobáramos en el Parlament. El resultado es que en 2020 otra filial del Ibex-35 ha vuelto a quedarse con este servicio del Ayuntamiento. Nosotros estamos aquí para transformar las cosas y lo que pedimos a todo el mundo es valentía para afrontar los retos. A nosotros no nos falta.

ERC lleva los últimos seis años en el Govern, y usted los últimos tres en la vicepresidencia. ¿Qué cambiará si es president?

Que con una presidencia de ERC garantizamos que será de izquierdas y en un momento como el actual en el que han crecido tanto las desigualdades por el impacto de la covid es imprescindible una visión progresista. Y a la vez también garantizamos que haya una presidencia independentista que no estará subordinada al Gobierno del Estado ni considerará el Palau de la Generalitat como un despachito de la Moncloa, sino la sede del Govern que quiere la máxima soberanía para su país.

En Catalunya, la presidencia de la Generalitat incorpora un liderazgo que va más allá del Govern. ERC, en nuestros 90 años de historia, hemos aportado presidentes que todo el mundo admira como Macià o Companys. Y ahora se abre la posibilidad de que haya otra presidencia de ERC para seguir haciendo aquello por lo que ellos u Oriol Junqueras y Marta Rovira han luchado. Que es una Catalunya libre, socialmente justa, y yo añadiría verde y feminista.

¿Cuáles serán los dos principales ejes de actuación del Govern tras las elecciones?

En primer lugar, la reconstrucción económica, social y emocional de la Catalunya postcovid. Debemos hacer frente a los meses de pandemia que nos quedan por delante apoyando a los sectores afectados, fortaleciendo los sectores públicos y afrontando la reconstrucción en clave de reindustrialización verde del país.

En segundo lugar, hay que abordar la resolución del conflicto político con el Estado. Y creo que tenemos las condiciones para hacerlo con más fuerza que nunca, porque podemos lograr una amplia mayoría en el Parlament de las fuerzas políticas que defendemos la amnistía y la autodeterminación. Pero eso necesita un liderazgo, y la única fuerza política que puede poner de acuerdo todas estas fuerzas es ERC desde la presidencia de la Generalitat.

¿Cómo se concreta eso?

En el ámbito sanitario debemos blindar y consolidar los incrementos de recursos que ha habido en la Sanidad. Se han incorporado como extraordinarios por la covid, pero los queremos permanentes. Son 12.500 profesionales del ámbito de la salud que todavía tienen que crecer más. En el ámbito económico hay que continuar reproduciendo el esquema trimestral de ayudas mientras sea necesario.

En el primer trimestre suponen más de 600 millones. Hay que fortalecer los servicios públicos. Y la reconstrucción que se hará gracias a los fondos europeos debe ser dirigida desde Catalunya. Hace falta una transformación para lograr una economía productiva que sea lo suficientemente fuerte, innovadora, abierta al mundo y suficientemente distribuida por todo el país para que podamos competir en calidad y no en salarios bajos como ha sido el modelo de los últimos 40 años.

¿Por qué votaron en contra del plan de los fondos europeos en el Congreso?

Porque había una centralización de las decisiones. Y en la mayor movilización de recursos públicos desde el Plan Marshall, no puede ser que lo decida todo Pedro Sánchez solito en un despacho de la Moncloa. En esto hay que implicar a todos y en Catalunya debe liderar la Generalitat. Nosotros nos presentamos a las elecciones porque pensamos que la Generalitat es, y puede ser aún mucho más, un motor de transformación y de liberación del conjunto del país.