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Entrevista Quique Villalobos, presidente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid: "Estamos viendo una sanidad casi de beneficencia"

Quique Villalobos, Presidente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM).
Quique Villalobos, presidente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM).
Marta nebot

Quique Villalobos, presidente de la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) contesta a todas las preguntas de Público sobre la movilización
que protagonizan bajo el lema #losbarritosselevantan y en plena polémica sobre si la Policía trata de distinta manera las manifestaciones en los diferentes barrios.

El jueves pasado la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (Fravm) convocó concentraciones, con el lema #losbarriosselevantan, en más de 50 centros sanitarios de la Comunidad de Madrid contra las restricciones de movilidad solo en los barrios obreros y los recortes en la sanidad pública. Después de congregar a cerca de 300 personas en el centro de salud Ángela Uriarte de Vallecas, unas cincuenta personas trasladaron la protesta a las puertas de la Asamblea de Madrid, a escasos 500 metros. Allí la policía cargó y el incidente terminó con tres detenidos y seis heridos leves. Quique Villalobos, el presidente de esta federación contesta por teléfono a todas las preguntas de Público sobre estos hechos y sobre la discrepancia entre la Comunidad de Madrid y el Ministerio de Sanidad acerca de la gestión de la pandemia en Madrid en estos momentos.

¿Cómo empezó esta convocatoria?

El domingo 20 de septiembre, un poco de urgencia, celebramos una asamblea online porque nos estaba llegando el cabreo de los vecinos, que ven que han pasado siete meses y que las cosas están incluso peor en cuanto a medios sanitarios y que, además, se les está confinando y, sobretodo, señalando. Ese fue el detonante. En esa reunión acordamos organizar esta convocatoria para cada jueves a las siete de la tarde hasta que la Comunidad de Madrid refuerce la atención primaria, que tanto necesitamos en estos momentos. Y vamos a dar esta pelea hasta que el cuerpo aguante, porque pensamos que es necesaria. Es que estamos viendo una degradación brutal, una sanidad casi de beneficencia.

De todos modos, tengo que recordar que algunas asociaciones ya habían organizado cosas así hace mucho tiempo. Esto siempre ocurre igual: unas empiezan y el resto les siguen. Por ejemplo, en el centro de Abrantes, el jueves pasado era el tercer jueves que se hacía. Otro ejemplo: en la Poveda, un barrio pequeño de Arganda, llevan desde marzo con su consultorio cerrado –no tienen centro de salud, solo un dispensario–. Se lo cerraron al principio de la pandemia y no lo han vuelto a abrir. Ellos se concentran los lunes. Lo volverán a hacer y llevan meses.

Además, para esta convocatoria, hicieron mucha fuerza varias asociaciones, fundamentalmente de Usera y Villaverde, que retomaron el concepto del Movimiento por la Dignidad del Sur, que viene de los noventa, y a ese manifiesto se fue sumando otra mucha gente de otros barrios y de otros municipios.

"La sanidad pública ha sido degradada en toda la comunidad, sobre todo en los barrios del sur y del este"

¿No se trata con la misma dignidad al sur que al norte de Madrid?

Pues es que Madrid está dividida por lo que llamamos la diagonal de la desigualdad que recorre de sudoeste a noreste la ciudad y, en buena parte, la región. Y, aunque en cualquier caso, la sanidad pública ha sido degradada en toda la comunidad, dónde más se aprecia es en los barrios del sur y del este, porque ahí es dónde se está aglutinando mucha población. Si juntas los dos distritos de Vallecas, Vallecas hoy sería la ciudad número 12 en número de habitantes de España. Y eso no se está teniendo en cuenta. Y ahí es dónde se ve la diferencia.

¿Y esa desigualdad cómo se traduce en números?

Verás, especialmente en los barrios consolidados, mayormente en el norte de la ciudad, los centros de salud atienden a 12.000, 15.000 o 18.000 personas. Mientras en el sur de la ciudad se empieza a contar desde ese número pero de ahí va para arriba. En el caso del Ensanche de Vallecas es más grave aún porque al ser un llamado nuevo desarrollo, aunque tiene ya quince años, solo hay un centro de salud y allí hay censadas alrededor de 54.000 personas. Eso es una barbaridad. O, por ejemplo, el barrio de Butarque en Villaverde, que también tiene ya más de una década, no tiene centro de salud y eso sería impensable en otro sitio.

¿Cómo veis la disparidad de criterios, entre el Gobierno y la Comunidad, sobre cómo atajar la pandemia en Madrid en estos momentos?

Por un lado, la Comunidad ha elegido 1000 contagiados por cada 100.000 habitantes como podía haber elegido 800. Ha elegido un criterio que le permite no tener que dedicar dinero a contratación de sanitarios, porque su premisa fundamental es no gastar en servicio público, si no lo desempeña una empresa privada. Ése es el criterio de la Comunidad y de ahí no quiere salir. Con los recortes habían dejado el sistema en el mínimo y lo pasábamos mal hasta con la gripe, pero ha venido una pandemia y el sistema ya no se sostiene. […] Y si tienen dificultades para contratar médicos ahora mismo, por su pésima gestión anterior, pues que contraten a chorrocientos administrativos para que los médicos no tengan que estar cogiendo el teléfono.

"El Estado tiene competencias para poder obligar a tomar más medidas y no me refiero solo a Madrid"

Y, en cuanto al Estado –que no me quiero escaquear de dar a cada uno lo suyo– está siendo confuso en las instrucciones. Si considera que con 500 contagios por cada 100.000 habitantes hay que confinar, que lo diga, que lo ponga en un papel y que obligue. Y si ciertas ciudades son especiales, por las comunicaciones y las densidades que hay en Madrid, en Barcelona, en Valencia, etc, y son singulares y están expuestas a mayores problemas, que lo pongan en un papel. Y entonces, si en un sitio dejamos 600 y en Madrid dejamos 500, pues muy bien, pero que esté justificado y por escrito y cuanto antes.

¿Crees que el Gobierno tendría que obligar a Madrid a tomar más medidas?

¡Vamos! Por supuesto. Y el Estado tiene competencias para poderles obligar y no me refiero solo a Madrid. Lo que pasa es que yo soy presidente de una federación de asociaciones de vecinos de Madrid y lo que pasa en Cuenca lo sé por la prensa y no es lo mismo leerlo que vivirlo y ya bastantes problemas tenemos nosotros aquí como para ocuparnos de los de otros sitios.

¿Y cómo interpretáis el cambio de discurso del Ministro Illa que el martes dijo que apoyaba las medidas de la Comunidad y el viernes dijo que no?

Pues entiendo que han perdido la confianza. Unos fueron a hacer el paripé más que otros. Unos fueron a buscar más colaboración y cooperación que otros. Y con esto no estoy diciendo que Illa sea un santo y Ayuso una pérfida malvada. Lo que digo es que Ayuso quiere que el Estado avale su política y el Estado no, el Estado lo que quiere es que se controle la pandemia en Madrid.

Y volviendo a su movilización, se lo tengo que preguntar porque está en todas las tertulias: ¿qué fue antes el huevo o la gallina? ¿La sociedad civil empujando o los partidos políticos jaleando?

Es que yo, en otros momentos, he organizado movilizaciones en los centros de salud y no ha venido prácticamente nadie que no fuera de la asociación. El que no ve eso es que tiene muy poca experiencia en política social. Nosotros no tenemos un botón que apretamos y sale mucha gente a la calle. Funciona al revés, la gente viene a la asociación, te llama, te escribe y entonces vas y te organizas. Y, al calor, de ese cabreo, los partidos políticos se suelen asomar porque les interesa y porque les coincide ideológicamente. En este caso, los partidos de izquierda son defensores de la sanidad pública y se acercan a lo que organiza la gente. Pero, vamos, que cuando nosotros estábamos reclamando a Inés Sabanés eran los partidos de derechas los que se nos acercaban y, cuando nosotros estábamos señalando que había ciertas mafias de la ocupación en ciertos sitios, los que se venían a la foto eran los partidos de derechas.

Vamos a dejarnos de tonterías. Es que se está llegando a decir que, por ejemplo, un juez, un médico, un policía, un barrendero, hacen su trabajo en función de su ideología. Es decir, eso es gravísimo y no hay quién se lo crea en términos generales, aunque luego haya excepciones, momentos, tendencias.

Cuando solo respetamos el papel de la sociedad civil cuando nos interesa nos estamos cargando el sistema democrático.

Y, una cosa más: en las asociaciones vecinales hay gente de todas la opciones, que están en sus asociaciones para que el barrio esté mejor, sin más.

¿Tu dirías que hay votantes de Vox en las asociaciones de vecinos de Madrid?

"El movimiento vecinal siempre intenta ganar en las calles porque a las urnas no se presenta"

Pues posiblemente del Vox actual no. Entre otras cosas, porque Vox nos ha señalado como un problema. Pero yo te puedo decir que, del Vox del origen, nosotros hemos tenido afiliados y que yo he ido a un colegio electoral y he saludado a interventores que eran de todos los partidos y que estaban en mi asociación, incluido Vox. Y, probablemente, haya muchas más personas que voten alguna opción de izquierdas en una asociación vecinal que a una derechas, pero de ahí a decir que solamente hay gente de izquierdas o que el movimiento vecinal está instrumentalizado por uno o varios partidos, me parece una falsedad total y una injusticia.

¿Y qué les dices a los que piensan que estáis intentando ganar en las calles lo que no habéis ganado en las urnas?

Pues es que nosotros en las urnas no hemos ganado nada. Es que el movimiento vecinal siempre intenta ganar en las calles porque a las urnas no se presenta. Esto lo hacemos esté quién esté. Nosotros intentamos tener una interlocución constructiva para mejorar nuestros barrios y, cuando eso no se produce y no se nos atiende, hacemos lo que la Constitución nos permite, lo que es legítimo. Intentar deslegitimar una manifestación porque es intentar ganar en las calles lo que no se ha ganado en las urnas, es el equivalente a decir que las manifestaciones deberían estar prohibidas y que una vez que uno gana en las urnas todos a callar la boca y a aguantar cuatro años. Esa opinión es inconstitucional, la mires por donde la mires.

Si la Policía "viene a una manifestación a Vallecas les va a costar menos responder con contundencia"

Es que, además, cuando votamos no tenemos un grado de coincidencia al 100% con lo que votamos; deben ser muy pocos a los que les pase eso. Estamos hablando de la política que maneja un país, una región, una ciudad. Votar no es una encuesta sobre si te gusta el sirope de arándanos o el de plátano.

Hay polémica e incluso una investigación abierta por la carga de la Policía del jueves pasado contra un grupo de manifestantes a las puertas de la Asamblea de Madrid en Vallecas. ¿Crees que la policía es más dura en según qué barrios?

Sí, yo creo que tienen un prejuicio y que, seguramente, lo podemos hasta localizar geográficamente. Si vienen a una manifestación a Vallecas les va a costar menos responder con contundencia.

Lo que vimos el jueves pasado fue un ejercicio desproporcionado de la fuerza. Cuando a una persona le parten la cabeza de un porrazo es porque no se ha seguido el manual de la propia policía. Ellos aprenden que tienen que utilizar sus defensas por debajo de la cintura y, aunque entiendo que su trabajo tiene que ser dificilísimo, en situaciones de mucha tensión, lo cierto es que hay veces que se les da mejor que otras.

En Madrid, cada vez que hay ciertas manifestaciones que son incómodas, la policía actúa con una contundencia que en otras situaciones que también podrían ser consideradas incómodas no ocurre.

"Me cuesta recordar una sola manifestación de la extrema derecha en la que la Policía haya cargado y le haya abierto la cabeza a algún manifestante"

Cuando los cayetanos salieron a la calle, en un momento, en que estaba prohibido, de confinamiento total, golpeando el mobiliario urbano, sin mascarillas, la policía fue sin defensas, solo identificó en algunos casos y hasta se vieron abrazos porque les jaleaban, como si la policía fuera suya. Vimos inacción por parte de la policía, no velaron por el orden público y, sin embargo, el otro día, fueron protegidos, formaron y cargaron con unos comportamientos que están fuera del manual.

Intentando hacer memoria, me cuesta recordar una sola manifestación de la extrema derecha en la que la Policía haya cargado y le haya abierto la cabeza a algún manifestante. Vamos, es que haciendo memoria solo recuerdo que la policía ha reprimido a gente que ha contestado a esa manifestación. Y eso sí es muy preocupante. Que, por ejemplo, luego en algún juicio tengan versiones coincidentes, como muy elaboradas... Todo eso es muy preocupante. Y eso afecta a una parte de la Policía.

¿Qué esperáis de la investigación que ha abierto la delegación del Gobierno sobre esa carga del jueves pasado en la que había policías sin la identificación visible? ¿Habrá amonestaciones?

Yo siempre, de cualquier investigación oficial, espero transparencia y un resultado justo. Espero que sí, que haya amonestaciones, pero tengo ya 51 años y mi experiencia es que no suele ser así.

Y para terminar, Quique, la Asamblea de Madrid, el parlamento de los madrileños, está en Vallecas pero rodeada de una valla enorme que no hay en otros centros de poder de la capital ¿qué te hace pensar esa valla?

A mí la verdad, no me preocupa tanto la valla como la actividad que hay ahí dentro. Me preocupa más el solar que está en uno de los laterales de la Asamblea, esperando desde hace muchos años; que se pensó para poner edificios auxiliares que habrían generado actividad económica y nunca llegaron. Pero, sobretodo, lo que me preocupa es que nada de lo que se hace ahí dentro, a diferencia de lo que se hace en otros parlamentos, congrega a nadie distinto de los que ya están ahí. Un parlamento que no está continuamente organizando actividades participativas, culturales, de acercamiento a la ciudadanía, es un parlamento cerrado, tenga o no tenga valla.

La Asamblea está donde está como un guiño a la descentralización de Madrid. Llevarla a un barrio de clase trabajadora, con niveles socioeconómicos bajos, era un intento de promocionar una zona degradada y más vulnerable. Eso no ha terminado de ser así. Los diputados comen dentro de la Asamblea, pocos comen en bares de la zona y los hay que vienen lo justo e imprescindible. El intento se hizo pero no ha funcionado.