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Hoy es el futuro Jesús Cintora: "El rey Juan Carlos tiene que aclarar qué ocurrió con tanto dinero"

Jesús Cintora relata en el libro 'La conjura' (Espasa) el pacto de Gobierno de coalición entre el PSOE y Podemos. / MEDIASET
Jesús Cintora relata en el libro 'La conjura' (Espasa) el pacto de Gobierno de coalición entre el PSOE y Podemos. / MEDIASET

Jesús Cintora (Ágreda, 1977) trabajó en Hoy por hoy con Iñaki Gabilondo y Carles Francino. Luego dirigió varios espacios en la Cadena Ser antes de dar la cara en Las Mañanas de Cuatro, cuya salida fue atribuida a las presiones del PP. Desde entonces, no ha dejado la televisión, donde ha presentado y colaborado en diversos programas, hasta que decidió subirse al camión de Carretera y manta (laSexta) para hablar con la gente de sus problemas cotidianos.

El periodista soriano ahora publica un libro en el que describe la trepidante partida de ajedrez entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para alcanzar un pacto. Una sucesión de movimientos de peones y reyes que las altas torres del poder trataron de zancadillear con el objetivo de frustrar un Ejecutivo progresista liderado por el PSOE y Unidas Podemos.

El autor de La conjura. Así se fraguó el primer Gobierno de coalición de la democracia (Espasa) toma el testigo del aventurero Jesús Calleja —quien advierte de los peligros de "un cambio climático para el que no hay vacuna"— en Hoy es el futuro, una serie de entrevistas sobre la España que viene.

Tras él, es el turno de Marta Fernández, quien cuestiona los eufemismos que camuflan las medidas políticas impopulares y analiza el neolenguaje del coronavirus y de la desescalada: "La nueva normalidad es la utopía más cutre de la historia".

Le iba a preguntar por la política del futuro, pero parece que hemos vuelto al pasado. Le iba a preguntar por la política del futuro, pero parece que hemos vuelto al pasado.

Hay asuntos de la política donde se avanza, pero como vemos en La conjura existen resortes del poder anclados que todavía se mantienen con mucha influencia y que tratan de manejar los hilos sin haber sido elegidos en las urnas.

Hay poderes fácticos empresariales, en la judicatura, en las fuerzas de seguridad, en las viejas guardias de los partidos políticos, en los medios de comunicación y en los grupos de presión. Todos procuran arrimar el ascua a su sardina, algo que viene de atrás. Siempre va a haber empujes para intentar cambiar las cosas, pero enfrente tendrán a quienes están instalados en el poder y tratan de que no se lo arrebaten.

Me refería a una regresión en la política, con las posturas cada vez más polarizadas, en un ambiente de crispación, de trinchera y casi de guerracivilismo...

La política tiene un origen muy evidente, presente en la etimología de la propia palabra: la gestión de la polis, o sea, de la ciudad y de lo público. Esa es la esencia, pero en los últimos tiempos cada uno intenta mantener sus posiciones y no siempre se acerca a la de los demás, salvo que sea en su propio interés.

También hay mucha puesta en escena: a veces parece que hablan para que sus parroquianos les aplaudan y estén a gusto, cuando eso es un lastre para cualquier sociedad.

Al mismo tiempo que la crispación, se ha instalado un sentir popular de que la política nos cuesta un dinero: personas que cobran muy bien, rodeadas de muchos asesores. Hay gente mosqueada con eso, sobre todo, si ve que se está dando un espectáculo lamentable. En ese sentido, los dirigentes deberían estar atentos a este malestar.

Es más fácil analizar el pasado que vaticinar el futuro, sobre todo desde la irrupción de Ciudadanos, Podemos y Vox.

Las sociedades avanzan y hay cambios. El tablero antes era bipartidista y ahora hay una necesidad de pactos —lo que conlleva que algunos intenten dinamitarlos—, así como de acuerdos que a veces parecen imposibles y luego se acaban produciendo.

"Hay un intento permanente por desacreditar al Gobierno argumentando que no es legítimo, calificándolo de frente popular"

Las intrigas, las conspiraciones, las traiciones, las obsesiones y todo lo que se hace para intentar evitar un cambio de Gobierno muestra que hay muchos intereses en juego. Por cada actor político, detrás hay una serie de complicaciones, tramas y subtramas literarias que al final desencadenan la formación de un Ejecutivo, pese a las resistencias que se encontraron el PSOE y Unidas Podemos.

¿Le ha pillado por sorpresa o se lo esperaba? ¿Le han decepcionado las bambalinas de la política? ¿Le han hecho más descreído?

La política es necesaria en democracia. Debe existir, porque si no la hacen los elegidos por el pueblo —como debe ser— la van a hacer otros, como los mercados, que intentan manejar los hilos sin haberse presentado a las elecciones. La conjura (Espasa) muestra que evidentemente hubo quien se movió para evitar el nuevo Gobierno, lo que desencadenó una serie de intrigas, nervios y desesperación para llegar a una investidura que tuvo y sigue teniendo bastantes enemigos. El libro refleja la reconstrucción de un momento inédito.

Su próximo libro podría titularse La crispación. ¿Ahora qué viene?

No lo sé. La alternancia en el Gobierno llega tras una moción de censura motivada por una condena por corrupción al PP como partícipe a título lucrativo. Luego se instalaron en el debate público palabras tan serias como golpismo, terroristas y otras por el estilo, que parecían las siete plagas.

Desde la llegada al poder de la izquierda, se pone en cuestión permanentemente la legitimidad de un Gobierno democrático elegido en las urnas y con apoyo parlamentario. Hay un intento por desacreditarlo, argumentando que no es legítimo, que es un frente popular, que van a instaurar los sóviets y a repartir cartillas de racionamiento… O sea, un lenguaje absolutamente sobreactuado.

¿No le parece una desfachatez que un político o un gobernante mienta deliberadamente? ¿Por qué sigue funcionando todavía hoy la máxima de Goebbels: "Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad"?

A veces tratan al pueblo como si creyeran que es tonto e intentan convencerlo de que el negro es blanco con una parsimonia brutal. Probablemente se deba al concepto de la política como un Madrid-Barça. Es decir, todos deben estar en un bando y los discursos van dirigidos a su parroquia. A veces, los políticos dicen, más que la verdad, lo que quieren escuchar los suyos. Eso conlleva un riesgo, porque hay que ser respetuoso con los hechos.

"La izquierda también miente y, si ocurre, hay que decirlo. Está tan mal como si miente la derecha"

En La conjura se narran las últimas conspiraciones antes del pacto: determinados poderes empresariales y lobbies ultracatólicos aseguran que ellos salvarán España. Aunque su intención, obviamente, era arrimar el ascua a su sardina, no salvar el país.

¿Le funciona mejor esas estrategias a la derecha? ¿Es más ducha a la hora de transmitir ciertos mensajes? ¿Las fake news han venido para quedarse?

No me gusta atribuir determinados conceptos exclusivamente a la izquierda o a la derecha. Está mal si mienten unos u otros. Y hay que señalar a quien lo hace, al margen de su ideología. También me parece muy significativo lo que está ocurriendo en las ruedas de prensa, donde los periodistas preguntan y los políticos responden lo que quieren, sin que haya la opción de repreguntar. Y eso es algo general. ¿Habrá quién mienta más? Quizás, eso que lo juzgue cada uno. Pero la izquierda también miente y, si ocurre, hay que decirlo.

Jesús Cintora revela en 'La conjura' los entresijos del pacto de Gobierno entre el PSOE y Podemos. / MEDIASET

La derecha se ha apropiado de algunas armas de los indignados y de la izquierda, tanto española como internacional. Por ejemplo, el escrache, una forma de protesta que surgió en Argentina hace veinticinco años y que reproduciría en España la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. ¿Cuándo tiene sentido? ¿Es siempre lícito?

Yo defiendo el derecho de manifestación, sea de la derecha o de la izquierda. Todos tienen motivos para el pataleo. Ahora bien, durante el estado de alarma no es aceptable que se vulneren las normas o no se respete la distancia de seguridad. En caso contrario, la derecha hace bien en manifestarse, aunque durante la pandemia del coronavirus hay que ser solidario, porque si no cumples las reglas puedes poner en peligro a los demás.

Año 2050, en España gobierna…

Quien haya sido elegido por el pueblo.

¿Cuántos años de vida le da a Podemos?

No lo sé, lo que el pueblo quiera. No soy Rappel.

Unidas Podemos ahora cuenta con 35 diputados. ¿Le esperan tiempos mejores o terminará convirtiéndose en la Izquierda Unida de Julio Anguita, que logró entre 17 y 21 escaños? Aunque quizás usted podría estar pensando en los ocho parlamentarios de la candidatura de Francisco Frutos o Cayo Lara.

Intento ser muy prudente. Soy un periodista al que le gusta contar lo que ocurre, no lo que va a ocurrir en un plazo tan largo. Cualquier cosa que dijese podría ser una majadería, por lo que intento no ser un majadero. Yo simplemente deseo que este país avance, aunque siempre habrá intereses para evitar los cambios. Ahora bien, 2050 queda muy lejos y ni siquiera sé si estaré aquí para contarlo...

El bandazo de Ciudadanos… Ante la marca blanca, algunos votantes no regresaron al Partido Popular sino que optaron por la nueva marca rojigualda de Vox. Sin embargo, ahora hay un acercamiento al PSOE. Quizás deberían haber pactado en su día con Sánchez y sacudirse una pátina españolista recalcitrante, aunque a Albert Rivera le pudo la tentación de convertir a Ciudadanos en el nuevo PP. No afirmo, pregunto...

La política es muy variable. En su día, alguien llegó a decir la perogrullada de que el PSOE iba a desaparecer... A Ciudadanos y al PP les surgió un partido a la derecha, Vox, que es una competencia directa que se lleva votos. Pero desconocemos el futuro, igual que en el pasado no nos imaginábamos el nacimiento de Podemos o de Vox. Hay que ser modesto y prudente sobre lo que podrá pasar...

¿Ya no le pregunto si Vox será flor de un día o de…?

Pues no lo sé. Vox se ha visto favorecido por determinadas circunstancias y se llevó muchas papeletas que antes iban a parar al PP. La derecha, en ese sentido, tiene el voto más repartido. En La conjura se refleja que, entre otros motivos, lo que puso de acuerdo a quienes apoyaron al nuevo Gobierno fue frenar a la extrema derecha, cuyo auge había sido muy comentado en Europa. Entonces, muchos partidos decidieron plantarle cara a unos mensajes que suponían un riesgo para nuestra convivencia.

La fragmentación es algo inédito y reciente en la derecha española.

Antes del PP hubo otros partidos como el Partido Demócrata Popular (PDP), el Partido Liberal e incluso Fuerza Nueva, de Blas Piñar, etcétera.

O la operación Roca con el Partido Reformista Democrático (PRD). En todo caso, muchos de aquellos partidos conservadores de la transición se coligaron con la Alianza Popular de Manuel Fraga, que terminaría fundando el PP, donde empiezo a contar...

Bueno, hubo otros partidos, pero no tuvieron tanta representación parlamentaria. Y antes de Vox la ultraderecha llegó a estar representada en el Congreso por Blas Piñar…

Ahora presenta Carretera y manta en laSexta y se desplaza por España para abordar temas sociales. Porque España no es solo Madrid...

La formación del Gobierno no fue solo una cuestión de Madrid, aunque haya quien se mire mucho el ombligo. También fue posible gracias a partidos de Catalunya, Euskadi, Galicia, Canarias, Aragón, Comunitat Valenciana… Eso ha sido una lección, porque esta España es plural. El nuevo Ejecutivo no se debe solo al PSOE y a Unidas Podemos, sino también a ERC, BNG, PNV, Bildu, Compromís, Nueva Canarias, Teruel Existe… Cada uno de esos votos no solo fue importantísimo, sino que costó mucho, porque hubo presiones tremendas.

¿Es el momento de abordar la despoblación rural? ¿De generar una economía en la España vaciada o que va camino de ello?

En La conjura se plasman las reacciones contra un partido que defiende esa España abandonada institucionalmente, Teruel Existe —en realidad, una agrupación popular que surge para reivindicar un territorio muy castigado por la despoblación y abandonado por las inversiones públicas—. Al final, se intenta tumbar la voluntad de su diputado, Tomás Guitarte, con todo tipo de presiones, propias de una película de la mafia.

¿Y la pandemia de la covid-19 es una oportunidad para dotar de recursos a esa España plural y periférica?

La gran revolución que estamos viviendo y que vamos a vivir es digital. Las nuevas tecnologías nos han transformado y seguirán haciéndolo. En este país hay mucho talento y una juventud preparada con nuevos hábitos laborales a la que hay que dejarle paso. Sin embargo, se ve frenada por un tapón y recibe salarios de miseria. Posiblemente, ellos mismos deberían moverse y luchar más para intentar derribar esa barrera.

No obstante, hay personas con talento a las que no se les da oportunidades. Al final, aquí hay ciertos individuos que llevan mucho tiempo instalados en el poder y que intentan no ser desplazados por otros, lo que supone un freno a gente con talento y buenas ideas que viene pegando fuerte. Sin embargo, deben contar con oportunidades y hay que apostar por ellos, porque no puede ser que se vean obligados a irse de España. En ese sentido, la pandemia del coronavirus nos ha enseñado que hay que prestar más atención a la sanidad, a la I+D+i y a la ciencia.

En su programa de televisión ha abordado desde la sanidad hasta las pensiones, pasando por la carestía de la vida. ¿Qué cuestiones deberían tratarse a en el futuro?

Sin duda, los desafíos del nuevo tiempo son cómo vamos a mejorar nuestro sistema sanitario, los hospitales, la atención primaria, las urgencias, los centros de alerta… Y, por supuesto, qué va a ocurrir con las residencias de ancianos, donde se ha priorizado la gestión privada con dinero público.

También hay que prestar más atención a la revolución tecnológica, así como a la ciencia y a la capacidad de reacción de los países para fabricar su propia maquinaria y su material sanitario para protegerse de una pandemia como la del coronavirus.

"En España hay resortes del poder que tratan manejar los hilos sin haber sido elegidos democráticamente"

Y luego hay cuestiones que vienen de atrás, como la desigualdad económica y social —que sufrimos especialmente en España— y la lucha por el medio ambiente. Además, es necesario que entre aire fresco en los estamentos de poder y que se despoliticen algunas decisiones del ámbito judicial.

Aunque esas presiones políticas también se ven en las fuerzas de seguridad y en los propios medios de comunicación, por no hablar de las ejercidas por las jerarquías católicas, aunque a veces no les corresponda. Por no hablar de la Jefatura del Estado, porque el rey emérito tiene que aclarar qué ocurrió con tanto dinero… Una democracia siempre tiene el deber de intentar mejorar y avanzar.

¿Usted cree que alguna vez Pablo Iglesias creyó que podría ser presidente del Gobierno?

En las primeras citas con las urnas, según la intención de voto que llegó a tener en algunas encuestas, en Unidas Podemos creyeron iban a superar al PSOE. En su momento se habló del sorpasso.

Otra cosa es que ser el partido más votado le permitiese instalarse en la Moncloa, por eso le preguntaba si usted cree que Iglesias llegó a verse como presidente.

Eso habría que preguntárselo a él. Finalmente, el sorpasso no se produjo, aunque durante mucho tiempo pudieron ponerse de acuerdo para intentar formar Gobierno y no ocurrió. La conjura muestra cómo lo que no hicieron durante años lo hicieron prácticamente en horas. Eso es muy interesante...

¿La ambición hirió o mató a Podemos y a Ciudadanos?

Los juegos políticos te llevan a contar con unos números y, debido a las circunstancias, luego te salen otros. Durante un tiempo el PSOE podía sumar con Ciudadanos y lo intentó, pero luego Albert Rivera giró a la derecha, creyó que podía ser el líder conservador y se hizo la foto de Colón [con Pablo Casado y Santiago Abascal]. En el caso de Unidas Podemos, pese a perder votos, al final han conseguido lo que querían: entrar en el Gobierno.

En los últimos años hemos asistido a la americanización de la política: líderes que, a juzgar por la foto, parecen sacados de un banco de imágenes de clínica dental: jóvenes, bien parecidos y con sonrisa profidén.

El marketing y la imagen les importan a todos los partidos, de izquierdas y de derechas. El mensaje permanentemente en la televisión, en la prensa digital y en las redes sociales. Y se trabaja de cara a los medios… En absoluto lo veo algo exclusivo de la derecha.

El resultado de las últimas elecciones no fue el esperado por Sánchez, pero para Podemos fue un descalabro. Pintaba difícil el pacto.

El libro refleja que hubo una operación relámpago después de las elecciones y hubo un acuerdo entre Sánchez e Iglesias y quienes eran rivales directos horas antes pactaron y se conjuraron para ser cómplices y para sacar adelante un Gobierno.

El libro relata una cita en el restaurante Tentación. Sugerente nombre… ¿En qué tentaciones podían caer Sánchez e Iglesias?

Bueno, el encuentro en el restaurante Tentación es para darle esa sorpresa al PSOE, pero más allá de esa anécdota, en el libro se cita un lugar todavía más curioso: un hotel de Madrid donde se movió la moción de censura a Rajoy o parte de movimientos hacia el Gobierno actual, sede de importantes reuniones secretas...

El periodista Jesús Cintora firma su libro 'La conjura', sobre el pacto entre Sánchez e Iglesias. / ESPASA

¿Cómo valora la talla política e intelectual de los líderes políticos? ¿Pablo Casado terminará pagando la derechización del PP? ¿Ve a Feijóo como el mirlo blanco del partido? Y, finalmente, ¿cree que los actuales líderes de Génova terminarán haciendo bueno a Rajoy?

En la derecha hay una competición muy evidente. Casado está mirando con un ojo a Vox y con otro, a sectores del centro derecha de su partido, como Feijóo. Siempre con el temor de que Vox aumente sus votos y le coma la tostada. Esto se traduce en un discurso y en un lenguaje más crispado. Antes de la investidura, por ejemplo, se escuchaba que "España y la democracia están el peligro" y que "van a instaurar el comunismo". Frases ridículas y absurdas dirigidas a un determinado público que —pensarán ellos— se las cree.

¿Pedro Sánchez le parece un estadista?

Es un dirigente que se ha levantado después de que lo tumbaran. Entre sus características, es muy optimista y logró hacerse paso sin que se lo esperasen unos cuantos, pues creían que lo habían eliminado de la circulación. Sánchez ha demostrado que quienes creían que era un rival fácil se equivocaban, porque terminó sobreviviendo.

¿La épica hizo presidente a Sánchez?

Ha sido duro y resistente. Primero logró mantenerse y luego tuvo la suerte de que contó con el apoyo de Unidas Podemos y de otros partidos. A diferencia del PP, Sánchez cuenta con varias formaciones que están dispuestas a sumar. Pablo Casado debería tomar nota: ahora mismo, en una España plural, hay que tener capacidad para ponerte de acuerdo con otros y poder formar Gobierno.

Al final, parece que lograron convencer a Podemos para investir presidente a Sánchez a cambio de unos Ministerios y de una Vicepresidencia sin gran peso. ¿Un alto precio para Pablo Iglesias y los suyos?

Al final lo que demuestra el libro es que Sánchez e Iglesias se ponen de acuerdo rápidamente cuando se sientan a negociar en la Moncloa. Llevaban años en los que no lo habían hecho de esa manera tan decidida. Fue cosa de ambos, porque dos no riñen si uno no quiere, ni tampoco se juntan si uno no está por la labor.

"Las viejas guardias políticas parece que se han ido pero siguen influyendo tanto en el ámbito político como en el empresarial, caso de Aznar y González"

Había voluntad de pactar y debían hacerlo porque venían apretando por detrás y podía ser su último tren. Ambos cedieron y sacaron sus ventajas. Y ahí están en el Ejecutivo, a pesar de que sabían que se iban a enfrentar a obstáculos muy potentes que iban a hacer todo lo posible para dinamitar el intento de formar Gobierno. Y así ocurre hasta el final del libro. Hubo traiciones, presiones, intrigas y conspiraciones...

Aznar y González reñían y ahora parece que casi duermen juntos.

La conjura también refleja que hay viejas guardias políticas que parece que se fueron pero que siguen estando. El caso de Aznar y González es muy claro, pues influyen tanto en el ámbito político como en el empresarial.