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Entrevista Juan Cavestany: "La dificultad de disfrutar es un síntoma de nuestros tiempos"

Juan Cavestany
El director Juan Cavestany. Elena Aguilar

El cineasta y dramaturgo 'atenta' contra la globalización de la ficción en Un efecto óptico, una divertida fábula de la vida, el cine y los viajes, una reflexión encerrada en un bucle sobre la necesidad y la dificultad de la evasión en estos días.

Nos encadenamos a una serie porque es la que está en boca de todos, viajamos a una ciudad o a un país porque es el que todo el mundo conoce, vemos una película porque es la que está de moda... nos castigamos con la obligación de disfrutar como supuestamente disfrutan todos... pero, tal vez, eso es justamente lo que nos impide conquistar el verdadero placer. Esa "necesidad y dificultad de la evasión" es una de las claves de Un efecto óptico, la nueva película de Juan Cavestany, un soplo de aire puro y fresquísimo en medio del uniforme y a menudo aburrido panorama actual de la ficción.

El cineasta y dramaturgo, dotado de una incansable mirada incisiva y asombrado por las masas de turistas zombis que pasean por el mundo, lanza a sus dos personajes –interpretados por Carmen Machi y Pepón Nieto– a un viaje de Burgos a Nueva York que se repite y se repite con pequeñas variaciones y en el que se van sucediendo señales de que en realidad no están en la ciudad que les vendieron en la agencia. "Todo es igual que Burgos".

Fábula fantástica, divertidísima, envuelta en magníficas ocurrencias visuales, con dos actores espléndidos, y elementos, tal vez arbitrarios, tal vez no, que rompen cualquier posible trama lineal, Un efecto óptico es un ejercicio cinematográfico genuino que se agradece muchísimo, especialmente, por su tesonero empeño en pulverizar esa irritante costumbre de explicar demasiadas cosas.

La influencia del cine en nuestras vidas –"es como en las películas, ¿verdad?"–, el cine como un viaje, la repetición del día a día, la molesta globalización de la ficción... un lobo amenazante y una Caperucita en el bosque, aeropuertos, hoteles... ¿Es la vida o un efecto óptico?

Ha dicho que ésta es una película sobre la necesidad y la dificultad de la evasión, ¿en esta sociedad hemos perdido la capacidad de disfrutar?

Sí, la dificultad de disfrutar es un síntoma de nuestros tiempos, es la dificultad de culminar una experiencia de evasión como puede ser un viaje. La película trata de eso en un mundo predecible e inquietante. No quiero ser un aguafiestas de la experiencia del viaje, pero en este mundo uniforme, esperado...

¿Cree que hemos convertido el disfrutar en una obligación?

Bueno, yo veo turistas por Madrid o españoles por Nueva York y van como zombis, es como una obligación autoimpuesta, hay que visitar lo que hay que visitar... Me llama mucho la atención, eso me remueve algo.

¿Es consciente de que esta película, con la pandemia, cambia de significado?

Muy consciente. Nos empezamos a dar cuenta en el montaje, porque nos pilló en el primer confinamiento. A mí me dio un bajón muy grande y entré en crisis con la película. Era un poco angustioso para mí, compartir una visión así en ese momento, añadir desconcierto... Pensamos en incorporar algo que conectara con lo que está pasando, pero no lo hicimos porque nos pareció oportunista.

Tampoco hacía falta, ya había cosas de la pandemia en la película...

Sí, espacios vacíos, ciudades sin gente, esa sensación de no saber en qué días estás, si es martes o miércoles... Es interesante ver cómo ha sido esa casualidad, tal vez es que ya venía algo de antes, tal vez todo lo que ha pasado se debe a un deterioro del sistema anterior a la pandemia.

La actriz Carmen Machy y al fondo Pepón Nieto. Filmin

Usted compara el viaje con una película y, siendo un poco frívolos, eso hace pensar en esas rutas de cine para turistas. ¿El cine, a veces, en vez de abrirnos a otros mundos, nos limita?

Sí, es muy inquietante. Yo soy consumidor de series y de películas y me he dado cuenta de que hay una homogeneización en cómo se hacen las cosas. Vivimos la globalización de la ficción en la forma y en el fondo, incluso en los documentales. Ahora está supervalorado hacer series que parecen de ningún sitio.

¿Pero no es lo local lo que convierte a las historias en universales?

Pero en vez de ampliar, con la ficción se nos está adocenando y sometiendo. Por supuesto, es algo relacionado con el consumo y con las formas de consumo. Las plataformas... Filmin es uno de los sitios donde todavía se conecta con el descubrimiento. El problema es la inercia, los comportamientos de la masa.

'Un efecto óptico' está repleta de referencias cinematográficas.

Sí, hay un villano, una amenaza, que es tan arbitrario como el villano de una película de miedo. Y también es un poco el relato de Caperucita ahí metido. Hay una niña, una abuela. El lobo es ese personaje disruptivo y amenazante que les impide culminar la experiencia del viaje.

La pareja protagonista de la película. Filmin

¿Y esos Caperucita y el lobo reflejan los miedos y obsesiones que nos impiden disfrutar?

A lo mejor estoy hablando de mí y de mis propios miedos, preocupaciones del subconsciente que tienen un impacto. No sé. Esta es una historia de personajes de cierta edad, de mi edad, de cincuenta o más. Una extraña edad y un extraño perfil de protagonistas de una película. A los cincuenta entras en una tierra de nadie, de indefinición, invisibilidad, donde las veleidades del peterpanismo ya han pasado... y entonces ¿dónde estás?

Hay algo en la película de la influencia del cine en la vida, ¿a usted cómo le afecta?

En mi experiencia es la deriva mía a no poder elegir o a desear muchas cosas a la vez. Las películas me muestran posibilidades de cosas que podía haber perseguido o de cómo podía haber sido. Se dispara mi fascinación por distintas opciones de vida. Es una cosa agradable e inquietante.

Con 'Un efecto óptico' se estrena la productora Cuidado con el Perro. ¿Qué intención tiene?

Producir nuestros proyectos. Ahora estamos preparando ya una serie para Movistar, con Antonio Resines y Miguel Rellán, Sentimos las molestias, que es sobre ese perfil de edad.

Usted nunca ha hecho nada convencional, al ritmo de las reglas de mercado, ¿cómo se siente en el panorama actual del cine español?

Anecdótico y minúsculo. Me he hecho un extrañísimo sitio con películas irregulares y bastante precarias, pero que creo que eran adecuadas para las propuestas que eran. Con esta película sigo en mi espacio pequeño y personal, aunque con una propuesta visual de más calado y más ambiciosa. Es una película humilde y pequeña, pero la propuesta creo que es muy defendible y peculiar.

Juan Cavestany con Carmen Machi y Pepón Nieto. Filmin