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Crisis económica coronavirus Juan Torres López: "Si la ciudadanía no ejerce de contrapoder, las grandes corporaciones tendrán más autoridad en detrimento del Estado"

Juan Torres López,  catedrático de Economía Aplicada de la Universidad de Sevilla, analiza la crisis económica en España durante la pandemia del coronavirus. / LUIS SERRANO (DEUSTO)
Juan Torres López analiza la crisis económica en España durante la pandemia del coronavirus. / LUIS SERRANO (DEUSTO)

Juan Torres López (Granada, 1954) llama a la ciudadanía a ejercer de contrapoder para evitar que las corporaciones dinamiten los cimientos del Estado y extiendan todavía más sus tentáculos. "Si renuncia y no presiona", advierte el profesor, burlarán los controles para "tener más autoridad".

Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla, el miembro del consejo científico de Attac y autor del libro Economía para NO dejarse engañar por los economistas (Deusto) señala a los beneficiados por una crisis económica azuzada por la pandemia del coronavirus en Hoy es el futuro.

Una serie de entrevistas sobre la España que viene en la que otros colegas han abordado la necesidad del ingreso mínimo vital (Marta Flich"La renta mínima no es un capricho"), la influencia negativa de la ultraderecha en nuestro país (Vicenç Navarro"El nacionalismo tapa el neoliberalismo contra el trabajador") o la merma del poder del Estado (Niño-Becerra"España será rescatada").

Cuando despertó el coronavirus, ¿la crisis económica seguía ahí?

La crisis del 2008 ya había pasado, pero estábamos en una fase de ralentización generalizada. A finales del año pasado y principios de este, entramos en un período problemático, pues en muchos países se estaban registrando unas caídas importantes de la actividad. Podría haber rescoldos de aquella crisis, pero se trataba de una situación nueva.

Y entonces llegó la covid-19.

Que ha planteado otro escenario: el cierre obligado de la actividad económica, con independencia de la recesión previa. El virus ha reforzado la situación negativa, pero es algo diferente.

Respecto a los efectos económicos del coronavirus, ¿podríamos hablar de una crisis coyuntural y no estructural?

El cierre de la actividad ha sido pasajero, pero dependiendo de las medidas adoptadas puede ser que el efecto de la clausura se prolongue durante más o menos tiempo. En todo caso, no es estructural, pues la circunstancia es exógena y sobrevenida. No tiene que ver con la estructura económica, sino que ha sido un cierre causado por la enfermedad con unos efectos tremendos.

¿Saldremos antes de esta crisis que de la de 2008?

No lo podemos saber. Depende de las medidas que se estén tomando, de cuánto se tarde en conseguir una vacuna, de si hay un rebrote y de las consecuencias que tenga el cierre de la actividad.

¿Durante cuánto tiempo podrá asumir el Estado las prestaciones para todos los desempleados? ¿Cómo debería actuar para no dejar en la estacada a tantos millones de españoles?

Cuando se produce el cierre de actividad a causa de una emergencia sanitaria es evidente que durante ese período no se producen ingresos. en las empresas afectadas. Si eso no se compensa por parte del Estado —el único que puede hacerlo—, provocará un colapso económico inevitable y de dimensiones nunca vistas.

Por ello, el Estado tiene que garantizar que no se venga abajo de manera definitiva la actividad. ¿Cómo lo hace? Pues haciéndose cargo de los salarios financiando los ERTE, retrasando el pago de impuestos y haciendo todo lo que esté en su mano para que las empresas puedan mantenerse durante ese espacio de tiempo.

Esa es la única solución, aunque obliga a que el Estado se endeude. Hay que ver cómo lo puede hacer de la manera menos costosa posible. En realidad, lo ideal sería que lo hiciese el Banco Central Europeo (BCE), que puede crear dinero de la nada en estas circunstancias, pero no lo está haciendo.

La Unión Europa debería actuar mancomunadamente, pero sus respuestas están siendo tímidas y con retraso, lo que va a obligar a que los Estados se endeuden de la peor manera posible.

¿Aprovecharán esta situación las grandes empresas con beneficios para reducir sus plantillas y sueldos una vez que terminen los ERTE?

Las empresas reducen sus plantillas si no les resultan útiles, porque necesitan trabajadores para funcionar. El problema puede ser que cambien su modelo de negocio o su ubicación. Es posible que si algunas ya tenían previsto hacer esas modificaciones, como el caso de la banca, aprovechen estas circunstancias para llevar a cabo reducciones de empleo.

Pero también hay que tener en cuenta que, cuando termine el encierro, la situación no será la misma que antes, de modo que muchas empresas tendrán que reinventarse o no podrán recobrar el volumen de ventas anterior. Eso afectará a su empleo.

De los afectados por ERE y ERTE, ¿cree que muchos trabajos no se recuperarán? No sólo empleados de grandes empresas, sino también de pymes y pequeños negocios.

Depende de la capacidad de negociación entre los trabajadores y las empresas. En los últimos años se han hecho reformas legales que han provocado que la capacidad de negociación sea muy desigual. 

"En España hay una enorme economía sumergida, pero también una gran evasión fiscal. Algo muy negativo para el Estado que convendría evitar y resolver"

Así, los empleados cuentan con muy poco poder negociador, porque hay mucho paro y el cambio de la normativa favorece a las compañías. Eso ha obligado a los asalariados a hacer horas extraordinarias y a desempeñar su actividad en peores condiciones. Lógicamente, todo esto está provocando la pérdida de empleos. Pero insisto en lo que dije antes, la situación, tras el cierre, será diferente.

¿Serán las pequeñas empresas las más afectadas? Más allá de los asalariados, ¿quién pagará los platos rotos?

Es normal que eso ocurra, porque son las que poseen menos fuerza y las que tienen más dificultades para situarse en los mercados y para obtener financiación. Efectivamente, es posible que los pequeños negocios y empresas sean los más perjudicados, como suele suceder siempre, porque no son tan resistentes ante las crisis.

Luego están las víctimas invisibles, o sea, los trabajadores de la economía sumergida.

En España hay una enorme economía sumergida, pero también una gran evasión fiscal. Algo muy negativo, porque supone una merma de ingresos para el Estado e impone peores condiciones de trabajo. Convendría resolverlo y evitarlo.

El economista Juan Torres López analiza la crisis económica en España durante la pandemia del coronavirus.

¿Quién se está beneficiando y se beneficiará de la crisis? ¿Las grandes multinacionales? ¿Determinados fabricantes y distribuidores? ¿Los intermediarios en la compra/venta de ciertos productos?

Hasta el momento, las empresas que no necesitan la cercanía para vender, las que no han cerrado y las que suministran productos necesarios y que no han dejado de venderse. 

"Las respuestas de la UE están siendo tímidas y con retraso, lo que va a obligar a que los Estados se endeuden de la peor manera posible"

Y luego, lógicamente, las empresas de mayor tamaño y con una mayor capacidad de defensa. En principio, el cierre afecta a todas por igual. En ese sentido, esta crisis es bastante singular por esas razones. Las que tengan que cerrar serán las más perjudicadas, mientras que saldrán mejor del bache las que han evitado su clausura y las que han podido reactivar enseguida su actividad.

Mientras que ha reforzado a Amazon y a otros gigantes de la nueva economía digital.

Por supuesto, porque siguen desarrollando su actividad pese al cierre del conjunto de la economía.

Los Estados, ya supeditados a las grandes corporaciones, perderán en el futuro más poder de decisión, ¿no?

Si la ciudadanía renuncia, no presiona y no asume su papel de contrapoder, sí. Los grandes poderes y empresas procuran influir lo máximo posible y saltarse los mecanismos habituales de decisión para tener más autoridad. En ese sentido, claro que los Estados podrían perder poder.

¿Qué salida hay a la crisis económica o cree que la puerta está cerrada con llave?

Si se hace lo que conviene, podrá salirse de la crisis, pero con daños. De hecho, el deterioro ya se ha producido, porque la epidemia provocó que muchas empresas no puedan producir, vender u ofrecer sus servicios, al tiempo que miles de trabajadores dejaron de percibir ingresos y tardaron en reincorporarse a sus puestos. Ahora todo depende de cómo se aborde la crisis.