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Laura Vilagrà: "Nos sentimos legitimados y avalados por la ciudadanía para llevar adelante la vía del diálogo y la negociación"

Laura Vilagrà durante su entrevista con 'Público'.
Laura Vilagrà durante su entrevista con 'Público'. FRANCESC PERIS

Laura Vilagrà defiende la vía de diálogo abierta por el Govern con el Gobierno español a través de la mesa de negociación sobre el conflicto político, pero advierte que hay que obtener resultados. La consellera de la Presidència se muestra convencida de que se puede hacer posible el ejercicio de la autodeterminación y la amnistía en el marco de la Constitución española. Vilagrà también analiza otros temas como la ley audiovisual estatal y advierte, en plena negociación presupuestaria, que el Govern no entendería que no haya cuotas para el catalán.

Laura Vilagrà Pons (Santpedor, 1976) se ha convertido como consellera de la Presidència en la principal negociadora entre el Govern de la Generalitat y el Gobierno español. Lidera y dirige los trabajos de la Comisión Bilateral Generalitat-Estado y forma parte de la mesa de diálogo y negociación sobre el conflicto entre Catalunya y el Estado. Dos son los motivos principales que la sitúan en este destacado papel, la capacidad de trabajo y para la negociación -que considera "un arte y una ciencia"-, y el hecho de ser una persona de la máxima confianza del president de la Generalitat, Pere Aragonès. Es licenciada en Ciencias Políticas y de la Administración por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) y máster en Dirección Pública por Esade. Y políticamente proviene de la rica cantera municipalista de ERC, con 12 años en la alcaldía de su pueblo natal y algunos más como concejal, además de otros cargos en el ámbito de la política local en su territorio de la Catalunya central.

¿Cómo son ahora mismo las relaciones entre el Govern de la Generalitat y el Gobierno español?

Nosotros nos comprometimos a reabrir una nueva etapa de negociación y profundizar en ella. Esto es lo que estamos haciendo de una forma seria, metódica y ordenada. Para ello, en primera instancia, había que rehacer todos aquellos puentes que se habían agrietado y roto, y explorar todas las vías de negociación posibles. Por un lado, la Comisión Bilateral, para todo aquello que hace referencia a los 56 traspasos pendientes que hemos reclamado, competencias, infraestructuras, etc. Y, por otro lado, buscamos la resolución del conflicto político a través de la negociación y el diálogo que también hemos podido comenzar de forma incipiente en este momento, pero que queremos profundizar. Creemos que esto es lo que la ciudadanía quiere de forma mayoritaria.

¿Qué actitud han encontrado al otro lado de la mesa?

La actitud es positiva y buena, pero ahora hay que ver resultados. La mesa de negociación sólo es un instrumento para conseguir unos resultados que por nuestra parte tiene como objetivo la amnistía y la autodeterminación de Catalunya. Sabemos que de momento estamos en posiciones alejadas pero la predisposición al diálogo es por ambas partes. Ahora hay que pasar del diálogo a la negociación para encontrar la solución política a un conflicto que es político y que no debería haber salido nunca de la política.

Casi un mes después de la primera reunión de la nueva etapa de la mesa de negociación ¿en qué punto se encuentran los trabajos?

Después de aquel primer encuentro, hemos mantenido y mantendremos contactos de una forma discreta, tranquila y sin los focos para hablar sobre el conflicto político que es para lo que se creó esta mesa. También hablamos con el Gobierno español de muchos aspectos concretos. Algunos de rabiosa actualidad, como la ley del audiovisual española, que es una transposición de la directiva europea que hace referencia al uso de las lenguas oficiales de los estados en el audiovisual y la producción propia.

El president Aragonés insistió mucho en que no habría plazos, pero sí calendarios de trabajo. ¿Cuál es este calendario?

Nosotros tenemos un calendario interno, pero queremos mantenerlo fuera del foco público porque es la forma de garantizar que trabajaremos de forma más intensa, profunda y tranquila. Cuando lleguemos a resultados concretos, los explicaremos. Esta es también una manera de ir generando confianzas para poder pasar a un estadio de mayor profundidad en la negociación. Negociar es un arte, una ciencia. Ahora mismo lo que estamos haciendo es explorar la metodología de la negociación después de un primer contacto en el que cada uno expuso sus posiciones, que ya son conocidas.

Nosotros expusimos que creemos que explorar el ejercicio de la autodeterminación es posible en el marco de la Constitución española. Y también la amnistía, tal como se ha hecho en otros momentos históricos de este país. Esto serviría para poner el contador a cero de una represión brutal que se está cuestionando en Europa cuando no se detiene ni se extradita al President Puigdemont o cuando el Consejo de Europa emite un informe exigiendo a España que acabe con ella y abra un proceso de negociación, lo que avala nuestra vía de sentarnos con el Gobierno español a negociar.

Pues el Gobierno español dicen que ni la autodeterminación ni la amnistía cabe en la actual Constitución. ¿Qué hace falta pues para hacerlo posible?

Lo que hace falta es voluntad política para resolver el conflicto. La Constitución del 78 no prohíbe en ningún momento que un territorio pueda hacer un proceso de consulta, ni el derecho a decidir de la ciudadanía sobre un posicionamiento como sería el futuro político de este país. En todo caso, es la jurisprudencia de los tribunales la que ha hecho inviable esta solución. Pero desde el punto de vista constitucional es posible y hay que explorar esta vía. En cuanto a la amnistía hablamos simplemente de aprobar una ley en el Congreso. Y hay que tener presente que el conflicto no se resolverá por la vía de la represión, al contrario.

Si ustedes no quieren hablar de la 'Agenda para el reencuentro' y el Gobierno español no quiere hablar de amnistía y de autodeterminación, ¿Cómo se pueden poner de acuerdo en la mesa de negociación?

Lo que decimos es que las cuestiones que el Gobierno nos plantea sobre infraestructuras, traspasos, etcétera de la llamada 'Agenda para el reencuentro' hay que trabajarlas -y así lo estamos haciendo- pero en las comisiones bilaterales. Ya tenemos un calendario de reuniones mensuales. Por ejemplo, este mes se reunirá una comisión sobre los traspasos que habrá que hacer; el próximo mes, la de infraestructuras y, en diciembre, la de asuntos económicos y financieros. Pero en la mesa de negociación tenemos claro que lo que hay que hablar es del conflicto político. Una inversión para la R3 de Cercanías es muy importante y hay que hablar donde toca, pero esto no resolverá el conflicto político.

¿Cree que el Gobierno español pondrá alguna otra propuesta sobre la mesa de negociación sobre el conflicto? ¿Por ejemplo, la reforma del Estatuto?

Nosotros hablaremos de todo en la mesa de negociación. Se debe poder hablar y se hablará de todo. Nuestro margen de negociación pasa por ejercer el derecho a la autodeterminación y decretar la amnistía. No pasa por un Estatuto. Esto ya se lo hemos dicho. Esta fase ya se intentó y ya sabemos cómo acabó. Está superada. Y probablemente estamos aquí por cómo fue aquel intento de reforma estatutaria y por el recorte del Estatut vilipendiando la voluntad de la ciudadanía que lo había aprobado en referéndum. Esta vía para nosotros no es posible y además no existe la mayoría en el Parlament que pueda impulsar un proceso de este tipo.

Así, ¿Dónde estará el punto medio que debe haber en cualquier negociación para llegar a acuerdos?

Para nosotros el punto medio está en poder ejercer la autodeterminación y acabar con la represión. Sin ello, no podemos resolver el conflicto y pasar de fase. Creemos que es posible y pondremos sobre la mesa propuestas concretas desde un punto de vista jurídico y político para poderlo ejercerlo.

¿Qué propuestas concretas? ¿Algún ejemplo?

Aún lo tenemos que explorar. Estamos en un estadio inicial y embrionario. Lo explicaremos cuando haya resultados y concreciones y no entraremos en especulaciones.

¿Se puede hacer una negociación tan importante como la del conflicto político sin la mitad del Govern de Junts?

El Govern está todo él representado. Los consellers no representamos a los partidos. Espero que encontraremos el desatascador para que haya consellers y conselleres de los dos partidos. Porque esto sería bueno. Pero los dos consellers que estamos ahora mismo sentados en la mesa, junto al president cuando se incorpora, representamos a todo el Govern y a la ciudadanía de Catalunya. Tenemos toda la legitimidad.

Según Junts, sin ellos en la mesa, no puede haber ni negociación ni solución al conflicto...

No es esa la voluntad del Govern, que decidió que de momento estaríamos el conseller Torrent y yo misma, con la posibilidad de que se incorporen otros consellers de Junts. En el Govern hay consellers de una gran valía, que son algunos de los principales activos de Junts per Catalunya, que se pueden incorporar a los trabajos de la mesa. Al igual que en la primera etapa de la mesa de negociación, con el president Torra, participó el vicepresident y conseller de Economia o el conseller de Acció Exterior de aquel Govern que eran de Esquerra, ahora podrían estar los responsables de estas mismas áreas que dirigen consellers de Junts o el vicepresident Puigneró. O de otros departamentos si Junts lo considera oportuno.

¿Junts fue desleal con el president Aragonés con su propuesta de delegación?

El president Aragonés pidió tener la propuesta de nombres con cierto tiempo porque en el acuerdo para hacer Govern se contemplaba que había que buscar el consenso para fijar la delegación. Esquerra decidió su propuesta muchos días antes y Junts es cierto que decidió decir los nombres a última hora y sin consensuar.

¿La mesa de negociación puede funcionar con dirigentes importantes de Junts cargando contra el diálogo, junto a la CUP o entidades como la Assemblea Nacional Catalana? ¿Cómo se puede avanzar con buena parte del independentismo en contra del diálogo con el Gobierno español?

Nos sentimos fuertes, legitimados y avalados por la ciudadanía para sacar adelante esta vía porque el mayor consenso en Catalunya está en torno al diálogo y a la negociación para acabar con el conflicto político. No podemos obviar el apoyo que obtuvo ERC en las elecciones defendiendo este proyecto. Pero, además, la cuestión está muy bien recogida en el acuerdo de gobernabilidad entre ERC y Junts con todas las especificaciones sobre cómo lo haremos y quién lo hará.

Creemos que lo único que hay que hacer es cumplir el pacto. No se entendería, y no sería fiable, un partido que acaba de firmar un acuerdo hace cuatro meses y no lo cumple. Quiero ser tajante, esta mesa de negociación está totalmente pactada con el resto de fuerzas independentistas del Parlament. Incluso en el acuerdo con la CUP, por mucho que expresen escepticismo. Nosotros también somos escépticos ante la posición del Estado hasta ahora, pero eso no quiere decir que no tengamos que insistir y profundizar en el diálogo y en la negociación. Porque es la mejor vía para la resolución del conflicto.

¿La detención de Puigdemont en Cerdeña hizo tambalear el proceso de negociación incipiente?

Es evidente que esta situación no ayuda. Cualquier proceso de represión como la actuación del Tribunal de Cuentas y especialmente un hecho tan grave como la detención del president Puigdemont es obvio que no ayuda a una mesa en la que precisamente hablamos de eso, de cómo acabar con la represión que sufre Catalunya. No se puede intentar que los disidentes políticos claudiquen de sus ideas mediante la represión. Es totalmente antidemocrático. Pero también sabemos que este será un proceso largo y que hay que persistir en la vía de la negociación a pesar de que se produzcan actuaciones esperpénticas de la justicia española y lamentables como esta. Tampoco podemos obviar que la justicia española está capturada por la derecha y la extrema derecha y está haciendo de brazo ejecutor de una ideología y unas políticas muy extremistas de derechas. Y que también el propio Gobierno español ha sido víctima de ello, como por ejemplo tumbando el estado de alarma.

Algunos dirigentes de Junts como el vicepresident Puigneró han contrapuesto el diálogo que defiende ERC con la confrontación judicial del exilio. ¿Cómo lo valora?

Quiero recordar que el president Puigdemont es eurodiputado gracias a la doctrina Junqueras de los tribunales europeos cuando fue elegido eurodiputado mientras estaba en prisión. No es de recibo, ni lógico, ni inteligente confrontar el exilio con otras herramientas que tenemos para resolver el conflicto político. Las dos cosas van paralelas. Porque para conseguir la independencia lo que hace falta es ser más fuertes y ser más, tener la sociedad civil organizada y activada, etc.

El PSC reclama una mesa de diálogo en Catalunya. ¿La harán?

Para nosotros la cuestión relevante es reforzar la mesa de negociación, tejer confianzas y obtener resultados. Después podemos plantearnos esta mesa en Catalunya. Pero en estos momentos, hasta que no tengamos un camino más sólido en la mesa de negociación, no tendría sentido mezclar los posicionamientos de muchos partidos que deberían ir desde la CUP a Vox con visiones diametralmente opuestas.

¿La negociación de los presupuestos generales marcará una primera línea de llegada para los primeros acuerdos de la mesa?

Yo soy Govern y no me corresponde hablar de la negociación que hará el grupo parlamentario de ERC. Pero sí es cierto que hay cosas que generan confianzas y alianzas y otras que crean disensos.

¿La cuota del catalán en la ley del audiovisual estatal es una línea roja para ustedes?

Este es un tema muy relevante para nosotros. Es la directiva europea la que dice que se deben proteger todas las lenguas y la producción propia. Estamos hablando de manera formal e informal con los ministros correspondientes. No podríamos entender que un Estado que se define como plurinacional y plurilingüístico no respete las lenguas de los territorios. En nuestro caso el catalán y el aranés, pero también el euskera o el gallego. El entretenimiento cada vez más pasa por las plataformas digitales y las redes de internet y tenemos que poder garantizar en ellos contenidos en catalán.

-¿Qué cuota de catalán sería aceptable?

No queremos hablar de una cifra concreta. Pero hemos presentado alegaciones en dos ocasiones como Generalitat para que quede reflejada en la ley esta obligatoriedad respecto al catalán para las plataformas. Sabemos que es complicado por la globalización. Es más fácil de cara a las plataformas con sede en el Estado que aquellas que no la tienen, y eso de entrada es así también para el castellano, pero tenemos muy claro que hay que ir en la línea de las cuotas.

¿Cómo explica que el Plan de Govern conjunto incluya la tramitación de una ley catalana del audiovisual y, pocos días después, Junts tramite una propuesta al respecto en el Parlament?

Lo que tengo que decir es que los acuerdos están para cumplirlos. Hicimos un Pla de Govern entre los consellers de ERC y los de Junts en el que Presidència preveía la modificación de la ley actual porque ha quedado obsoleta y ya tocaba renovarla, aprovechando para introducir el tema del doblaje, la subtitulación y otros aspectos muy relevantes para una industria cultural que está sufriendo mucho. Nosotros hemos cumplido el acuerdo de gobernabilidad y, respecto al Pla de Govern, tenemos máxima prioridad para sacar adelante esta propuesta, porque con la lengua no se juega.

¿Los cien primeros días del Govern Aragonés han sido todo lo brillantes que se habían propuesto?

Hay que recordar que partíamos de una situación muy complicada desde un punto de vista sanitario, y que aún la padecemos. También en lo social y económico. Por eso lo primero que hemos tenido que hacer es parar el impacto de la pandemia desde todos los puntos de vista, reforzando todos los mecanismos sanitarios, laborales, empresariales, etcétera para hacer que las personas puedan salir de esta situación. Somos de los territorios del Estado que ha invertido más recursos en ayudas al tejido empresarial. Esto es lo que nos ha ocupado y preocupado más durante estos primeros cuatro meses del nuevo Govern. Pero también hemos activado una serie de transformaciones que están plasmadas en el Pla de Govern. Y para implementarlo necesitamos tiempo y trabajo de fondo que ya se está haciendo en el conjunto del Govern y especialmente en conselleries clave para la tarea transformadora como Igualtat i Feminismes o Acció Climàtica.

Su Conselleria impulsa un plan piloto para desplegar la Renta Básica Universal. ¿Cuál es el objetivo?

En primer lugar, hacer una evaluación de las prestaciones que hay actualmente activadas para la ciudadanía, y su utilidad. Algunas de ellas son estatales y otras de la Generalitat, como la Renta Garantizada. El objetivo es ver si podemos cambiar el sistema de prestaciones para mejorar la vida de la ciudadanía. En segundo lugar, se elegirá una muestra de personas vulnerables de toda Catalunya de ámbitos diversos para hacer una prueba piloto para comprobar cuál es el impacto de este cambio de prestaciones. Será un universo suficientemente amplio como para obtener resultados concluyentes. Se lo hemos explicado a las entidades del tercer sector y hemos creado la oficina que lo impulsará y nombrado a la persona que lo lidera. Será una herramienta profundamente transformadora. La aplicación de la prestación se iniciará a finales de año o a principios del próximo año.

Después del último caos en Rodalies (Cercanías), ¿se situará el traspaso de este servicio ferroviario como prioritario en la negociación de la Comisión Bilateral Generalitat-Estado?

Esta cuestión afecta a muchísima gente, entre ellos muchos trabajadores y trabajadoras, familias, etc. La situación que se ha vivido estos días es dramática. Cuando la Generalitat gestiona transporte público o directamente ferrocarriles lo hace con total confiabilidad. Hacemos las inversiones que tocan y los trenes y los autobuses llegan a la hora y, si alguna vez fallan, se buscan soluciones reforzando las líneas. En cambio, el Estado ha infrafinanciado Rodalies Renfe, no se ha hecho ninguna gran inversión que revierta la situación de líneas obsoletas como la R3 o la R4. No puede ser que se tarde de Manresa o Vic a Barcelona casi una hora y media, como en el siglo XIX. Tampoco se han hecho líneas nuevas y las que hay no son competitivas respecto al coche y eso hace que Barcelona esté colapsada. Vamos muy tarde. Nosotros exigimos poder gestionar directamente todas las líneas de Rodalies Renfe y que se puedan planificar conjuntamente con las de FGC (Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya).

¿Qué es lo que ha fallado respecto a la propuesta de ampliación del aeropuerto de El Prat que hizo el Gobierno español?

Este es un tema muy serio y muy importante porque hablamos de la infraestructura más grande que tenemos en el país. Por eso creemos que hay que trabajar con profundidad y seriedad y no con debates superficiales, aún más cuando afecta a un espacio de biodiversidad muy importante como el Delta del Llobregat en general y el estanque de la Ricarda en particular. No se trata de lo que quiera el Govern de la Generalitat o el gobierno del Estado. Porque toma parte un actor muy importante como es la Unión Europea y lo que dicta sobre los espacios naturales. Por eso defendimos que un proyecto como éste debe plantearse con calma y no tomar decisiones en semanas. Y poder consensuar con otros actores importantes como los ayuntamientos de El Prat, Barcelona, Gavà y el resto. Nosotros tenemos la voluntad de que el aeropuerto de El Prat debe ser intercontinental porque la alternativa es que sea 'low cost'. Pero la evaluación de lo que se necesita para que el aeropuerto de El Prat sea un ‘hub’ debe hacerse con profundidad, seriedad y con todos los actores implicados.

¿Dan el tema por cerrado?

Por parte del Gobierno español han cerrado la posibilidad de poder hablar de ello con la aprobación del DORA con una mínima inversión en El Prat. Pero nosotros, en un planteamiento de futuro, queremos gestionar directamente la infraestructura aeroportuaria pensando también en la descentralización, es decir, en los otros aeropuertos de Catalunya como Girona, Reus y Lleida-Alguaire, pero actuando como una unidad en la que se puedan complementar entre ellos. Con esta perspectiva, es lógico que sea el Govern de la Generalitat quien tome las decisiones y no Madrid aplicando el principio europeo de subsidiariedad. Siempre es más eficaz tomar las decisiones desde el territorio.

¿Los presupuestos se podrán aprobar con la CUP o quedarán en manos del PSC?

Estamos trabajando intensamente para poder aprobarlos con la CUP. El Pla de Govern ya marcó las líneas importantes para los tres partidos, ERC, Junts y Cup, y ahora hay que reflejarlo en los presupuestos. En este momento, no nos planteamos otra opción que no sea pactar con la CUP. Estamos trabajando intensamente para que sea así y estoy segura de que así será.