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La M.O.D.A: "No nos engañemos, el mundo no era un lugar perfecto antes del coronavirus"

La M.O.D.A
Alineación oficial de la banda burgalesa La Maravillosa Orquesta Del Alcohol. Laura Sisteró

El grupo burgalés de nombre etílico e indumentaria íntima regresa a las ondas (y con suerte también a los escenarios). Lo hacen con un nuevo trabajo titulado Ninguna ola, un disco urdido en prepandemia y en el que su intenso folk pierde fuelle pero no épica. El hallazgo, pergeñado a pachas con el ubicuo productor Raül Refree, rebusca en dolores cotidianos y los sublima a base de epopeyas modernas. Su líder, David Ruiz, detalla en esta entrevista las aristas de su nueva obra.

Nuevo disco y nuevo sonido, o casi. Sin llegar a ser un volantazo, La M.O.D.A suena ahora mucho menos monolítica...

Creo que en este disco hemos intentado alcanzar cierta emoción o cierta épica utilizando nuevas herramientas artísticas sin por ello renunciar a nuestra identidad como banda, queríamos seguir siendo un grupo reconocible. Es una cuestión de coherencia con nuestra trayectoria, puede haber una evolución o una involución pero siempre manteniendo una referencia con lo que somos. 

Pero ahora parece que cada instrumento va más por libre, en lugar de esa suerte de épica por acumulación de otros discos.

No estoy de acuerdo con esto. Creo que este es el disco en el que más hemos participado todos, puede que toquemos menos a nivel colectivo, pero hemos dejado a un lado el individualismo para dar paso a las canciones, para que sean ellas las que ganen presencia. Nunca nos interesaron los personalismos.

Hay mucha derrota en este disco, también incertidumbre y miedo... ¿Qué está pasando?

[Ríe] No es nuevo esto, nuestras letras nunca han sido especialmente alegres que digamos...

También es verdad.

Creo que la gente se lleva a engaño con nosotros. No sé si es el nombre del grupo, la energía que ponemos en el directo o los timbres amables que utilizamos, como el de la mandolina, el acordeón o la acústica... Pero lo cierto es que nuestras letras siempre han sido bastante desesperanzadoras. 

Solo que ahora les va mejor que nunca...

"No es el compromiso político lo que nos mueve, sino el compromiso con la vida"

Nuestra sensación es de que formamos parte de un todo. No queremos estar en una burbuja, y aunque te vaya bien en lo personal, el mundo sigue pesando para mucha otra gente. Quizá peque de demagogo o de dramático, pero cuando salimos de tocar en el WiZink Center de Madrid ante 15.000 personas, en la calle sigue habiendo un tipo pidiendo, una señora que no puede pagar la compra en el supermercado o una familia sin un techo bajo el que dormir.

Lo que quiero decir es que probablemente lo más egoísta sería mirar hacia otro lado, quedarnos con lo bien que nos va y con las palmaditas en la espalda que nos dan al pasar, pero no nos sale, creo que además que no le debería salir a nadie que tenga un corazón. Nosotros sí tenemos esa conciencia, no nos mueve el compromiso político, nos consideramos un grupo de compromiso con la vida.  

¿Cómo es 'Conduciendo y llorando', una de las vetas del disco, contra qué se revuelve...?

Hay una crítica más o menos feroz a la sociedad de las grandes urbes, a cómo el sistema te obliga a dejar atrás tu lugar de origen por una vida frenética de alquileres imposibles y trabajos precarios. Conduciendo y llorando habla de esa falta de humanidad que tienen las grandes ciudades, y también de ese sentimiento de pertenencia que nos es tan necesario. 

¿Qué más les mueve por dentro?

Lo que nos inspira a la hora de crear son temas como la necesidad de buscar la aprobación de los otros, o la necesidad de tener referentes y modelos a seguir, todo eso nos parece muy interesante e inspirador. Quizá le choque a cierta gente, quizá nos iría mucho mejor si escribiésemos sobre temas más ligeros, desde luego estas no son las típicas canciones que suenan en los 40.

¿Por qué 'Ninguna ola'?

El disco está basado en la idea de cambio permanente y constante en la vida de las personas. Por eso nos parecía bonita y acertada la metáfora con las olas del mar como elemento que nunca se repite, un fenómeno fugaz, pero que a la vez nunca desaparece.

Algo tendrá que ver también el hecho de haber grabado el disco frente a la costa lisboeta...

Sin duda, el Atlántico se ha filtrado por este disco. Todos los días antes de entrar en el estudio paseábamos frente al Atlántico y un día nos encontramos con una barquita de pescador que tenía una inscripción: Regresso à vida. Nos pareció muy simbólico y quisimos que una de las canciones del disco llevara ese título. A fin de cuentas, para nosotros trabajar en ese disco ha sido como regresar a la vida, dos años de trabajo interrumpidos por el coronavirus y que ahora, con este disco, es como si volviésemos a sentirnos vivos.

¿Anhelan regresar a la vida fuera de los escenarios?

Lo cierto es que nosotros siempre hemos estado con los pies en el suelo. Supongo que el hecho de vivir en Burgos y estar alejados de las grandes urbes y de la industria de la música nos ha ayudado. Estamos en contacto con la inspiración y la vida real continuamente, y aunque hemos parado un tiempo, no estamos cansados, necesitamos salir a tocar, es lo que nos da la vida, seguimos teniendo cosas que decir.

La Maravillosa Orquesta Del Alcohol. Laura Sisteró

¿Qué impronta deja el coronavirus en este disco?

"Describimos sentimientos y emociones, esa es nuestra materia prima"

Hay quien dice que este es un disco que refleja bien el momento presente, el estado anímico en el que nos encontramos... Y la verdad es que no sé si asustarme o tomarlo como un halago pues todas las canciones fueron escritas antes de la pandemia. En todo caso, el disco se ha creado en los últimos dos o tres años, y es obvio que el contexto social y político ha dejado su huella en él. Las cosas que la covid ha sacado a la superficie ya estaban ahí, no podemos engañarnos tampoco, el mundo no era un lugar perfecto antes del coronavirus.

Además, escribir de nuestra vida nos da mucha pereza, siempre hay cosas autobiográficas en todas las letras, pero en general en La M.O.D.A preferimos inspirarnos en otras personas, ponernos en la piel de otra gente que tiene nombre y apellidos para nosotros. Nuestra mirada es un poco abstracta, no somos un grupo de letras costumbristas, simplemente describimos sentimientos y emociones, esa es nuestra materia prima. 

¿Qué opinan de las movilizaciones que se están llevando a cabo para visibilizar el abandono de ciertos profesionales del sector?

Nos parece que son más que necesarios. La cultura se ha dejado a un lado. A medida que han ido abriendo otros negociados, la cultura y los que la hacen posible se han llevado la peor parte. En especial el personal técnico, porque nosotros los músicos siempre nos podemos juntar para ensayar, ir escribiendo canciones y publicando música, pero qué hay de toda esa gente que depende de los conciertos.

¿Deben los músicos y en general el sector entonar un mea culpa ante la falta de compromiso y unión?

Sin duda. Yo creo que esta situación lo que ha hecho es abrir las costuras de algo que no estaba bien cosido. Tenemos parte de culpa porque no hemos conseguido nunca sindicarnos para exigir una legislación, algo que sí han hecho otros sectores de trabajo y que ahora, cuando vienen mal dadas, lo estamos padeciendo. Lo positivo es que estamos presenciando un momento de unión y esto es algo muy emocionante, los que hemos podido estar en algunas de las manifestaciones vemos con entusiasmo la unión de músicos, promotores, técnicos... Si esto sirve para que cuando regrese la normalidad estemos un poco más organizados y tengamos más fuerza juntos, algo habremos conseguido. De momento, hay que apretar y visibilizar la situación.