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Nigin Sana: "Me gustaría ver a todas las niñas de mi país en Europa, porque en Afganistán no hay vida para ellas"

Afganistán
Nigin y su familia en Madrid. Cedida por Nigin

"Los talibanes dicen que respetarán los derechos de las mujeres, pero es mentira", arranca en los primeros compases de la entrevista. En realidad con quien habíamos concertado la conversación era con su madre, pero la hija de 17 años, sentada al lado de su progenitora, toma la palabra y no la suelta en toda la entrevista. Desde que salieron de Afganistán se ha convertido en la portavoz de su familia. No traduce, sino que narra con sus propias palabras su vida familiar antes y después de la toma del poder por los talibanes y la odisea que tuvieron que pasar para poder salir del país y del horror. Durante la charla, sus padres de vez en cuando deslizan alguna palabra o una breve frase en Dari o en inglés que ella incorpora al discurso.

Se llama Nigin Sana y estaba a punto de graduarse cuando los talibanes invadieron Afganistán y se cerraron los colegios. Hace unos pocos días, uno de los vuelos españolas la sacó del aeropuerto de Kabul junto a su familia: su madre, su padre, su hermano de ocho años y su abuela de 70. Otros dos hermanos de 19 y 21 años habían salido ya a Turquía y Alemania y ahora esperan poder reunir a la familia.

Sus nombres no estaba en la lista de las personas que iban a ser evacuadas. No habían trabajado como traductores, no son periodistas, ni hacían funciones para gobiernos extranjeros. Pero una organización de la sociedad civil supo del peligro que corrían e hizo gestiones con el Gobierno de España para que pudieran entrar en uno de los vuelos en los que nuestro país evacuó a más de 2.000 personas. 

"Los talibanes no quieren gente formada y sobre todo no toleran que las mujeres estudien ni que tengan derechos"

"Mis padres trabajaban para el gobierno afgano y simplemente por ese motivo corrían peligro de muerte". Habían tenido ya advertencias por parte de los talibanes y "salir del país era la única opción de poder garantizar nuestras vidas y aspirar a tener una vida digna", afirma la adolescente. Explica que el hecho de que ella fuera a la escuela era otro peligro. "Los talibanes no quieren nada de eso. No quieren gente formada y sobre todo no toleran que las mujeres estudien ni que tengan derechos. No quieren leyes ni derechos para las mujeres", afirma en un inglés rico con marcado acento.

Zohra, su madre, trabajaba en el departamento de contabilidad del Banco Nacional de Afganistán (BMA), dependiente del ministerio de Economía. La única mujer entre casi una veintena de hombres. Ya antes de que los talibanes controlaran el país, afirma haber tenido amenazas de muerte para que dejara su trabajo, porque estaba en un "sitio que no le correspondía". "Los talibanes estaban en la sombra y el Gobierno no hacia nada", explica. Su padre trabajaba como ingeniero, monitorizando proyectos en el Ministerio de Rehabilitación y Desarrollo Rural. 

"Siempre hemos vivido con miedo. Mi madre iba con miedo a su trabajo. Yo iba siempre con miedo a la escuela"

"No es algo que comenzara ahora. Siempre hemos vivido con miedo. Mi madre iba con miedo a su trabajo. Yo iba siempre con miedo a la escuela. La gente en Afganistán ha vivido siempre con mucho temor y estrés", explica la adolescente. "Esto no había cambiado en los últimos años. Pero la situación ahora es peor. Y todo lo que los talibanes dicen ahora es para ser aceptados por otros gobiernos y por Naciones Unidas, pero son mentiras. Sabemos que no es cierto". 

"Hemos visto como no permiten a la gente salir, especialmente a las mujeres que les prohiben salir de casa, ni siquiera para comer. A mi madre le prohibieron ir al hospital. Destruyen todos los derechos de las personas. De las mujeres en especial, pero también el de los hombres. No tenemos ni siquiera derecho a escuchar música. Obligan a las mujeres a cubrirse la cara con burkas.

 Afirma que la situación ahora en Afganistán es dramática. "No tenemos futuro. Si eres una persona con estudios, mañana te pueden matar. Por ese motivo hemos venido hasta aquí. Sé que estamos a salvo ahora. Que podemos seguir con nuestros estudios, que mi madre puede educarse y aprender, que no nosotros podemos seguir con la escuela y la universidad". 

Tres días en el aeropuerto

La salida de Kabul no fue sencilla. La organización European Network Migrant Women supo de la situación de la familia y el riesgo que corrían quedándose en Kabul. España contestó favorablemente a la llamada de urgencia y se ofreció a sacarlos del país en un vuelo. Pero el principal problema radicaba precisamente en poder llegar hasta el aeropuerto y acceder a la puerta en la que estaban los soldados españoles. "Mi madre se puso un pañuelo rojo y amarillo, con los colores de la bandera española para poder ser identificada". Pero en el aeropuerto vieron que eso servía de poco.

La aglomeración de gente y la violencia hacía casi imposible acercarse a las puertas donde estaba la protección. "Estuvimos tres días en el aeropuerto bajo el sol de verano y durmiendo en el suelo. Sin agua, sin comida, sin nada". Aún tienen las secuelas en el cuerpo: la cara quemada y heridas provocadas por las avalanchas. Su madre, además, tiene moratones en el cuerpo por los golpes que le propinó un guardia talibán intentando impedir que llegaran al aeropuerto.

Finamente Nigin consiguió contactar con un soldado Español y una llamada desde la ONG confirmó su posición. Por fin después de muchos días se sentían seguros. Ahora ella y su familia han solicitado el estatus de refugiados. Eso les permitirá quedarse en suelo español y recibir educación. No saben dónde será. Por ahora están en Madrid, pero puede que este no sea su destino final. 

"He tenido mucho miedo a lo largo de mi vida. Yo quiero seguir con mi educación. Tengo muchos anhelos: quiero estudiar, trabajar, ganar dinero, quiero poder tener una vida libre para mi y mi familia. Tener una vida feliz y tranquila y en Afganistán esto es totalmente imposible". Se emociona, solloza y tiene que hacer un algo en el relato. 

"Quiero acabar con esto. Por esta razón yo quiero estudiar Derecho. Para defender los derechos de las mujeres. Porque me conozco los problemas que tienen las niñas en Afganistán. Por eso quiero ayudar a cambiar esta realidad. No sé si volveré a Afganstán… ahora no tenemos gobierno y no veo que lo tengamos pronto. Con los talibanes es imposible".

"Me gustaría ver a todas la niñas de Afganistán fuera en países europeos, porque allí no hay vida para ellas. La gente no puede vivir. Las niñas no pueden vivir. Bajo un gobierno talibán es totalmente imposible".