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Olivier Nakache: "Una sociedad que no se ocupa de los más vulnerables es una sociedad enferma"

Vincent Cassel y Reda Kateb
Los actores protagonistas Vincent Cassel y Reda Kateb.- CAROLE BETHUEL (A CONTRACORRIENTE FILMS)

Olivier Nakache y Eric Toledano revelan en Especiales, premio del Público en San Sebastián, la realidad de los jóvenes con autismo severo en Francia y la labor de dos asociaciones que se ocupan de ellos ante la incapacidad del Estado.

Hace cinco años el Consejo de Europa condenó a Francia por discriminar en la educación a los niños con autismo. Hoy el número de niños autistas escolarizados en aquel país ha crecido un poco, pero la realidad para ellos y sus familias es casi siniestra. Los afectados por un autismo severo generalmente son ingresados en centros donde reciben dosis muy elevadas de neurolépticos. El Estado no ha sido capaz de crear instituciones para su cuidado. Esta realidad es la que muestra la nueva película de Olivier Nakache y Eric Toledado, Especiales.

Bendecidos con el favor del público desde el estreno de Intocables –recaudó 166 millones de dólares en Francia y 9,4 en España–, los cineastas llevan ahora a la gran pantalla su primera obsesión cinematográfica, la película con la que quisieron debutar. Especiales, protagonizada por Vincent Cassel y Reda Kated, es, sin duda, el más afinado de sus títulos y el que profundiza más en serio en la realidad.

Un momento de la película 'Especiales'.- CAROLE BETHUEL (A CONTRACORRIENTE FILMS)

Inspirada en la historia real de Stéphane Benhamou y Daoud Tatou, cuenta el día a día lleno de dificultades de dos organizaciones privadas. Una, Le Silence des Justes, está especializada en el cuidado de niños y adolescentes autistas y en su integración en la sociedad. La otra, Le Relais IDF, acoge a jóvenes de barrios pobres y los educa para que sean cuidadores de niños con autismo. Son uno de los escasos recursos con que cuentan las personas autistas marginadas por las instituciones en Francia.

Película de clausura en el Festival de Cannes, fue la ganadora en el Festival de San Sebastián del codiciado Premio del Público con la nota más alta de la historia del certamen. 

¿En Francia a las personas autistas se las trata como a ciudadanos de segunda?

Y peor. A los que son distintos se les coloca en casilleros aparte. En realidad todos nosotros los clasificamos. Antes les llamábamos locos, Alguien voló sobre el nido del cuco. En el caso del autismo es complicado, el espectro autista es muy amplio y la Psiquiatría ha necesitado tiempo hasta poner la etiqueta de autista. En la película se ve cómo los chicos de barrios pobres, ciudadanos de segunda clase, son los que se ocupan de estos niños, ciudadanos de tercera clase.

¿Y usted qué piensa de una sociedad, en esta Europa del siglo XXI, que es incapaz de atender a estar personas?

Es una señal de emergencia social. Una sociedad que no se ocupa de los más vulnerables es una sociedad enferma. Es verdad que el gobierno no puede hacerlo todo y a menudo las soluciones vienen de la sociedad civil. Hay asociaciones que se ocupan de este y otros problemas parecidos, pero en realidad son los padres los que montan estas asociaciones. Sin duda, habría que agitar a los gobiernos. Hoy algunas de estas asociaciones reciben ayudas, pero siguen sin contar con los medios necesarios.

A pesar de la gravedad del problema, en sus películas buscan el sentido del humor…

No nos gusta el exceso de drama. Cada uno tiene su punto de vista y su perspectiva, el nuestro es muy abierto. En la película lo que decidimos resaltar fueron las pequeñas victorias de los chicos con autismo, aunque sean mínimas. Una vez, hablando con Woody Allen, nos dijo que había visto Intocable y que la diferencia entre nosotros y él es que él era un judío neoyorquino pesimista y nosotros unos mediterráneos optimistas. Y eso que él tiene mucho humor.

Optimismo no es igual que ingenuidad, pero algunas les tachan de ello, ¿lo son?

No, en absoluto, no somos nada ingenuos ni naif. Hace poco vi un montaje con voces de presidentes de todo el mundo desde hace treinta años y todos decían "este ha sido un año difícil". Es verdad, pero a nosotros nos gusta encontrar la burbuja de oxígeno y, además, tenemos cierta necesidad de mostrar lo que funciona.

Los directores con Vincent Cassel, en el rodaje.- CAROLE BETHUEL (A CONTRACORRIENTE FILMS)

¿No lo tienen cada vez más difícil en la Europa de hoy?

Sí, ¡qué paradoja! En 2014 hicimos Samba, sobre la emigración. Hoy ha degenerado muchísimo ese tema. Tengo la sensación de que las cosas cada vez van peor y el mundo cierra sus puertas. En Europa… Inglaterra fuera, cada vez más populismos… Eso da mucho miedo. En Europa cada vez es todo más difícil y da más miedo. Se ha convertido en un lugar en el que han perdido los trabajadores y todas las personas dispuestas a comprometerse.

Aun así, ustedes son optimistas.

Sí. En la Francia de Marie le Pen se hizo una encuesta y resulta que la persona preferida de los franceses es Omar Sy (protagonista de Samba). Eso también es muy paradójico.

En 'Especiales', como decía antes, están las personas autistas, pero también la realidad de los jóvenes de barrios pobres. ¿Funciona para los que acceden a ser cuidadores?

Y muy bien. Son jóvenes con recorridos accidentados que nunca han sido gratificados. Ellos tienen una perspectiva que el resto no tiene. Es un éxito. El 100% de los que han pasado por esta organización hoy trabajan en diferentes instituciones. Si les tiendes la mano, funciona. Cuando estos jóvenes van a buscar a los niños, los padres les dan las gracias.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido del trabajo de estas personas?

La dulzura. Es sorprendente la dulzura con que tratan a los niños y adolescentes autistas. Hay un caso de un hombre, campeón de judo, que lo tuvo que dejar por lesiones, y que tuvo problemas con la policía. El juez le envió a la IDF. Cuando le ves, tan corpulento y con cara de malo… resulta que es uno de los mejores jefes de servicio. Es increíble tanta dulzura.