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Primarias de Izquierda Unida Madrid Álvaro Aguilera: "Hay que recuperar a la gente que participó en política en 2015 y que se fue hastiada por los pactos de despacho"

Entrevista Álvaro Aguilera
El candidato a liderar IU Madrid Álvaro Aguilera, durante su entrevista con 'Público'. Sato Díaz

La federación madrileña de Izquierda Unida elige este mes de julio el proyecto que asentará las bases de la nueva organización tras la desfederación de la antigua IUCM, y el actual coportavoz de IU Madrid Álvaro Aguilera quiere seguir pilotando ese proceso. El secretario general del Partido Comunista de Madrid encabeza junto a su compañera, y también coportavoz de IU Madrid, Carolina Cordero, la candidatura de La Izquierda para Madrid, con la que aspiran a ganar las primarias que este miércoles arrancan en el seno de la formación.

Aguilera reconoce estar preocupado por el desmantelamiento de la política militante, de la participación de la gente común y de los partidos que responden ante su militancia; un proceso que, recuerda, sufrió Italia con el Movimiento 5 Stelle, un barco a la deriva en las demandas políticas imperantes en cada momento. Por este motivo aboga por avanzar en las confluencias con distintas organizaciones de izquierdas en base a "unas normas decididas por todos": "Cuando existen normas, no hay obstáculos porque todos los elementos de colisión son solventados de forma democrática: el programa, las candidaturas, la forma de rendición de cuentas...", defiende.

Defensor de "las dinámicas de colaboración en base a unas normas", en contraposición a las "dinámicas de imposición" que cree que se han dado en determinadas negociaciones respecto a la confluencia en Unidas Podemos, Aguilera habla con Público de los resultados de las elecciones madrileñas, de las primarias de IU Madrid y del futuro de la izquierda, entre otras cuestiones.

¿Cree que el Gobierno de coalición ha sido tímido o poco ambicioso en su agenda progresista? En el documento de su candidatura aseguran que ha habido un tono "excesivamente autocomplaciente" respecto a los logros del Ejecutivo.

El problema no es de timidez o de poca ambición, sino que tiene que ver con la necesidad de articular y discutir en la organización, al menos en la nuestra, un plan de acción política. Estar en el Gobierno, y más en minoría, no garantiza en modo alguno un cambio en la correlación de fuerzas y en los equilibrios de poder, pero cualquier organización política que toma una decisión tan importante como entrar a formar parte de un gobierno tiene la obligación de tener un plan que sea capaz de predecir diferentes escenarios. También es verdad que ha habido una pandemia y que, lógicamente, ha habido que improvisar en algunos temas, pero la cuestión fundamental tiene que ver con que la organización establezca un plan estratégico dentro del Gobierno que contemple los diferentes escenarios que se pueden producir.

En este documento ustedes  también piden "no diluir el programa de la izquierda en la acción del Gobierno central por las resistencias del PSOE a hacer políticas de izquierdas y por la incapacidad de Unidas Podemos de doblarle el brazo en estas batallas" ¿Creen que no se ha doblado el brazo al PSOE en cuestiones como el IVA de la luz, la ley de los 'riders' o las medidas sociales que se aprobaron durante la pandemia, como la prohibición de los desahucios?

Sí que se ha conseguido hacer propuestas que avanzan claramente, y en muchos momentos se ha conseguido imponer determinada agenda y determinadas medidas al PSOE. Creo que se ha hecho, pero quizá no lo suficiente, y quizá hay que trabajar con lealtad para que el músculo que puede llevarte a tener esa hegemonía dentro del Gobierno tenga que ver con la movilización en las calles.

Sobre la alianza con Podemos, dicen que existe una "dinámica sectaria" que "lastra al espacio procedente del surgimiento de Podemos" y piden cambiar esa tendencia por la colaboración ¿Cree que el actual Podemos es un obstáculo para lograr la unidad de la izquierda?

Ha habido casos en determinadas candidaturas de municipios en los que ha habido una voluntad excluyente ¿Es Podemos un obstáculo? Entendemos que no, entendemos que es un actor fundamental de construcción de alternativa política. Lo que es un obstáculo es no poner normas democráticas del juego para la construcción de espacios electorales o sociales y que todos los actores sepan cuáles son. El problema para mí tiene que ver con la necesidad de imponer normas a los procesos de confluencia y ese es el obstáculo, que no existan las normas; cuando existan, no habrá obstáculos porque todos los elementos de colisión serán solventados de forma democrática: el programa, las candidaturas, la forma de rendición de cuentas… Si hay normas, se desarrollarán posteriormente con esa normativa marcada por todos.

¿Son las actuales direcciones de Izquierda Unida y del PCE a nivel estatal poco críticas con la coalición y con la situación de la organización en la misma?

No sé si son muy críticas o no. Lo que creo es que hay que escuchar más a la militancia y estar más en las realidades de los municipios y de los barrios. Esa coalición es algo, incluso ampliada con más actores, deseado por el 100% me atrevería a decir de la afiliación de Izquierda Unida, pero lo que todo el mundo reclama, y lo reclaman las bases, son normas, saber sobre qué elementos va a trabajar esa coalición. El problema es que hay que llevar a término esa voluntad de la militancia y esa petición expresa.

entrevista Álvaro Aguilera
Álvaro Aguilera, durante un momento de la entrevista con 'Público'. Sato Díaz

En la reconfiguración de la izquierda que tendrá lugar en la Comunidad de Madrid, ¿ve posibilidades para una alianza que incluya a Podemos, IU y Más Madrid?

Por parte de Izquierda Unida, desde luego. Nosotros queremos que haya una alianza lo más amplia posible, eso sí, en torno a un programa, a una elección de las candidaturas y de las propuestas electorales participada colectivamente y, sobre todo, en la que aparte de esas tres organizaciones o dos de ellas se incorpore un montón de gente que participó en política en 2015 y que se ha ido alejando de la política hastiada por la dinámica de pactos de despacho. Eso por nuestra parte; las otras organizaciones tendrán que decir si están de acuerdo o no.

¿Fue personalista la campaña que lideró Pablo Iglesias a las elecciones de la Comunidad de Madrid y se sintió cómoda Izquierda Unida en la configuración de la candidatura y en la visibilidad que se le ofreció? ¿Cree que el hecho de que bajara la participación de la militancia de IU en la campaña de las últimas autonómicas se debe precisamente a que rechazaba la coalición con Podemos en los términos planteados?

La militancia participó muy activamente en la campaña, a pesar de que, efectivamente, no estábamos contentos con cómo se habían producido los acontecimientos previos a la construcción de esa candidatura. Entendíamos que el hecho de que bajase Pablo Iglesias iba a dar un tono más personalista a la campaña y nos parecía algo con lo que teníamos que contar, pero el problema no fue tanto ese como que la confluencia se tiene que trabajar desde dinámicas de colaboración y no desde dinámicas de imposición. Aún así, creo que la militancia estuvo muy a la altura, hicieron una campaña muy activa, pero evidentemente todos los errores que se cometieron en esta campaña anterior hay que subsanarlos de cara al futuro.

Usted es el secretario general del Partido Comunista de Madrid ¿Apoya el partido oficialmente su candidatura?

Sí, con el 94% del órgano colegiado. Se votó, se llevó al máximo órgano entre congresos y salió con el 94% un apoyo a la candidatura. Si no, yo no estaría encabezándola.

¿Cómo se recupera una Comunidad de Madrid que ha elegido a la derecha en un contexto de participación histórica? ¿Es Madrid de derechas?

Yo creo que la Comunidad de Madrid no es de derechas, la Comunidad de Madrid es en su mayoría clase trabajadora ¿Cómo se recupera? Pues hablándole a la clase trabajadora y trabajando, e interviniendo en la realidad política sobre los problemas que afectan a la clase trabajadora. Creo que hemos cometido el error de hacer una campaña excesivamente metapolítica sobre elementos que no afectaban a la realidad material de la clase. Por tanto, hay que trabajar en la intervención en ámbitos como las redes de solidaridad popular, donde estamos muy implicados e implicadas; y en lo político, con un discurso y unas propuestas que tengan que ver con elementos claros y elementos palpables para nuestra clase. El sistema ha conseguido que nos dé vergüenza ser pobres y yo creo que la desvergüenza es revolucionaria. No tenemos que tener vergüenza a decir que no podemos pagar la luz, que no podemos pagar los libros de texto de nuestros hijos o que no podemos llegar a fin de mes. Lo que hay que hacer es analizar toda esa situación y generar una propuesta política alternativa, no solamente en las instituciones, sino también en las calles. La construcción de un Estado paralelo es algo fundamental, en el que las redes de solidaridad suplan los defectos o las cuestiones a las que el sistema no llega.

¿Consiguió Más Madrid ser la cara visible o defender mejor que Unidas Podemos ese debate de las cosas del día a día o, incluso, de las cuestiones concretas de la Comunidad de Madrid?

Más Madrid hizo una campaña más centrada en Madrid y Unidas Podemos hizo una campaña más centrada en la dicotomía Gobierno de la nación-Gobierno regional, y yo creo que la consecuencia clara de estas elecciones, de la victoria de la derecha en términos hegemónicos, es que la desesperación por la pandemia y por la crisis económica ha ganado al escudo social. Esa desesperación no se combate con elementos abstractos. Más Madrid, como no está en el Gobierno de la nación, hizo una campaña más centrada en elementos regionales. Yo no creo que hicieran una campaña especialmente buena, simplemente creo que se polarizó demasiado en elementos de Gobierno y que la formación política que no estaba en esa dinámica fue más beneficiada.