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Revista Luzes Anna Caballé: "Antes de Concepción Arenal, las cárceles eran pudrideros"

Anna Caballé, profesora de literatura y autora de Concepción Arenal: La caminante y su sombra.
Anna Caballé, profesora de literatura y autora de Concepción Arenal: La caminante y su sombra. Luzes
LUZES-PÚBLICO | Juana Vera

Recuperamos en el bicentenario del nacimiento de Concepción Arenal esta entrevista con Anna Caballé, profesora de literatura y autora de Concepción Arenal: La caminante y su sombra.

Este año se celebra el bicentenario del nacimiento de Concepción Arenal (Ferrol, 1820-Vigo 1893). Una mujer que definía el mal "como una quiebra violenta de la armonía del mundo", según Anna Caballé, profesora de Literatura Española en la Universidad de Barcelona, autora de Concepción Arenal: La caminante y su sombra, biografía sobre la autora ferrolana, por la que recibió el Premio Nacional de Historia.

La influencia decisiva de Concepción Arenal en la implantación de un Código penal correccionalista, sus ideas del dolor y del sufrimiento, sus reivindicaciones para la mujer, su sintonía con la abolición de la prostitución o la compasión son temas analizados en esta obra. "Para Concepción Arenal el bien era un deber moral tanto de los individuos como de la sociedad en su conjunto", reflexiona la autora.

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"El dolor es algo inevitable. Nos llega tarde o temprano. Debemos saber convertirlo en un camino de perfeccionamiento moral, dado que es inevitable. Pero el dolor que infringen unos hombres sin corazón a otros hombres hay que combatirlo con todas nuestras fuerzas", escribió Concepción Arenal.

¿Cómo vivió ella el dolor? ¿Qué lugar ocupa el corazón en este camino de perfección para Concepción Arenal y qué lugar ocupa la razón? 

Su caso recuerda un poco al de Mariano José de Larra. Situaciones distintas, pero dos figuras en las que cabeza y corazón, es decir razón y sentimiento, ocupan un espacio igualmente importante que fácilmente puede desequilibrarse por la intensidad de ambos. En todo caso, Arenal tiene una conciencia del dolor muy temprana. Nace en 1820, un año agitado políticamente. En este tiempo tiene lugar la sublevación liberal del coronel Riego, que pone en peligro la monarquía absolutista de Fernando VII. La represión, en 1823, fue feroz. Los vaivenes de la familia Arenal, debido a las ideas liberales del padre de familia, Ángel del Arenal, y a los distintos destinos que tuvo este hasta llegar a la condición de capitulado en 1823, impregnaron el carácter de Concepción Arenal, hija primogénita. La imagen del padre, abatido y con un sentido fondo del fracaso personal, marcará la existencia de la hija. Ella nunca olvida los sufrimientos paternos y estoy convencida de que su sentimiento hacia los débiles y marginados arranca de ahí, de esos años vividos en Leiro, viendo a su padre en la mayor soledad y aislamiento.

"El progreso de las ciencias, la perfección de las artes, la equidad de los códigos políticos y de comercio importan mucho menos que el Código penal, porque no hay nada tan grave para el hombre como aquel juicio que lo declara culpable y lo priva de la libertad, de la vida y de la honra", escribió Concepción Arenal. Hoy utilizamos un Código penal correccionalista. Fue Concepción Arenal una de las primeras personas que luchó por él cuando en España aun se usaba, ¿no?

Sin ninguna duda, ella fue una impulsora decisiva de la idea de considerar la cárcel como una herramienta para conseguir la reinserción de los penados. En aquella época, en torno al año 1860, las prisiones eran una especie de pudrideros que sobrevivían en medio de la indiferencia general. Nadie se aventuraba a entrar en una prisión para comprobar las condiciones de salubridad o la forma en que se aplicaban las condenas. Arenal se sentía plenamente integrada en la corriente, tanto europea como estadounidense, de transformar aquella situación y canalizarla en términos estrictamente humanitarios, construyendo edificios modernos a cargo de los cuales estuviera personal bien formado, y no los cabos de vara contra los cuales tanto escribió la autora gallega.

Estamos, en estos momentos, ante la posibilidad de renovar el Código penal. No hace mucho, la prisión permanente revisable fue tema de debate. ¿Estaría de acuerdo Concepción Arenal con ella?

Para ella la idea fuerza es la reinserción del preso, al considerar que en general su situación era más fruto de las circunstancias en que se formó su espíritu que expresión de una maldad intrínseca. Por tanto, caben pocas dudas acerca de su oposición ante una fórmula que encubre la cadena perpetua.

Concepción Arenal.

Otro tema pendiente de renovación en el Código penal es la abolición de la prostitución, como ya pasa en Suecia y en Francia. ¿Se acercó Concepción Arenal a esta realidad?

Sí, a través de su contacto con la británica Josephine Butler, fundadora de la Internacional Abolitionist Federation, creada en Ginebra en el año 1875. Antes de eso, Butler había sido la principal promotora de una campaña nacional, en 1869, para derogar la Ley de Enfermedades Contagiosas. A través de la aplicación de esta Ley cualquier mujer podía ser explorada clínicamente. El objetivo era evitar el contagio de las venéreas, que aniquilaba el ejército británico, localizando a mujeres supuestamente prostitutas que podían estar enfermas. En la práctica, se convirtió en una injerencia abusiva en la intimidad femenina. Muchas mujeres quedaban traumatizadas a raíz de una exploración que se hacía brutalmente. Concepción Arenal entra en contacto con J. Butler y esta la invita a un congreso sobre la Abolición de la Prostitución que se celebraría en Roma. Naturalmente, Arenal declinó la invitación, pero su sintonía con esta abolición era absoluta.

¿Cómo entendía Concepción Arenal el mal y la maldad?

Ella definía el mal como una quiebra violenta de la armonía del mundo.

¿Cómo afrontaría la realidad actual, con un número de marginados y marginadas que aumenta sin pausa?

Lo pienso muchas veces. ¿Qué haría Concepción Arenal ante tanta gente viviendo en la calle, ante los terribles problemas a los que se enfrentan los inmigrantes? Conociendo su activismo, sin duda se implicaría decisivamente. Y con eso quiero decir que reflexionaría sobre los problemas que se suscitan, por una parte, y por la otra ayudaría en la medida de sus fuerzas. Pero pensemos que hoy la estructura de nuestra sociedad es muy distinta a la de entonces: ahora hay muchas entidades que defienden los derechos humanos y cada una de ellas está especializada en un ámbito concreto de los mismos. En su época, ni siquiera la fundación de la Cruz Roja era aceptada por los carlistas, que la consideraban una institución de masones. Concepción Arenal fue una pionera en la idea de constituir una sociedad civil responsable y capaz de salir al paso de los problemas que la afectan, moralmente hablando.

¿Cómo entendía el bien y la bondad Concepción Arenal? 

Para ella era un deber moral tanto de los individuos como de la sociedad en su conjunto. "Si nos olvidamos de la idea del bien, el infierno en la tierra está asegurado", decía.

¿Qué espacio otorgó Concepción Arenal a la compasión? 

En mi biografía sobre Concepción Arenal, titulada La caminante y su sombra, desarrollo el espacio que ocupa la compasión en su vida y en su obra, tanto en la configuración de su personalidad pública cómo privada. Un espacio enorme. Para Concepción Arenal la compasión es el eje del ser moral: ponerse en el lugar del otro, es decir, comprender sus necesidades y socorrerlas en la medida del posible. Para ella, como para Nussbaum, la compasión, hoy la llamaríamos empatía, es la mejor forma de crecer como seres humanos. Dando cabida al otro nos enriquecimos a nosotros mismos.

Portada de la biografía de Concepción Arenal, escrita por Anna Caballé. Luzes

En la obra La mujer de su casa, Concepción Arenal comienza el texto con la pregunta: ¿qué es el ideal? ¿Podrías explicarnos cómo ella se responde a sí misma?

Lo pregunta para responder de inmediato que los ideales que imbuyeron a la mujer son erróneos, en la medida en que en lugar de contribuir a su crecimiento como ser humano lo hacen a su estancamiento y marginación. Y si un ideal es erróneo no cumple su principal función que es la de estimular el mejoramiento humano.

¿Como entendía Concepción Arenal las relaciones amorosas al inicio de su vida, cuando escribe Historia de un corazón y cómo las entendía en la madurez?

Fue una joven rebelde, díscola, con ideas que desafiaban las convenciones sociales. Ni siquiera aceptaba la institución del matrimonio por la coerción que suponía para la libertad femenina. Con el tiempo y la muerte de su marido, Fernando García Carrasco, la experiencia del amor se transformó en un amor a la humanidad.

La mujer del porvenir, es el título de otro texto de la autora gallega. ¿Qué nos queda por lograr?

En términos estrictos, muy poco. Es decir, todas las reivindicaciones con las que ella soñaba en este ensayo se cumplieron. Pendiente, porque es una tarea inacabable, queda su convicción de que la capacidad de amar de las mujeres, su sentido innato de la compasión, podía revertir la marcha depredadora del mundo.

En su conferencia reciente en Ferrol, ciudad natal de Concepción Arenal, comentabas que nadie te preguntó acerca de la sombra de Concepción Arenal, que aparece en el título de la obra... 

Ella se definía como un vaso negro capaz de teñir el agua de ese color. Ya dijimos que era una mujer impregnada de un fondo sentido de la desgracia personal y no le faltaban razones, pues perdió a dos de sus hijos, a su marido y... perdió a su padre antes de cumplir los nueve años. Fue una pérdida traumática para ella, de la que nunca se pudo recuperar. "¿Dónde estás, padre mío?", así empieza uno de sus poemas más conmovedores, escrito al hilo de la muerte de su madre, Concha Pose Tenreiro, con la que nunca se llevó bien. La sombra del padre condicionará toda su biografía.

Este artículo se publicó originalmente en gallego en la revista Luzes. Ahora Público lo reproduce como parte de un acuerdo de colaboración con la revista. Aquí puedes encontrar más artículos de Luzes en Público.