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Salvatore Martello: "El juicio contra Salvini por el 'caso Open Arms' es pura propaganda"

Salvatore Martello: 'El juicio contra Salvini por el ‘caso Open Arms’ es pura propaganda'
Imagen de archivo de Salvatore Martello, alcalde de Lampedusa. ALBERTO PIZZOLI / AFP

Este sábado arranca en Palermo (Italia) el juicio contra el líder de los ultraderechistas italianos Matteo Salvini, por haber retenido supuestamente de forma ilegal a más de un centenar de migrantes a bordo del barco Open Arms, justo a un kilómetro de la costa de Lampedusa durante unos 20 días. El Open Arms es una embarcación propiedad de la homónima ONG humanitaria española. En agosto de 2019, cuando sucedió todo, Matteo Salvini era ministro del Interior y su apuesta por evitar la entrada del Open Arms en el muelle de Lampedusa se convirtió en un pulso político

Salvatore Martello,
de 65 años, es pescador, alcalde de Lampedusa y uno de los pocos vecinos nacidos todavía en esta isla italiana situada a mitad de camino entre Silicia y Túnez. Hombre de izquierdas, lamenta que su tierra sea utilizada habitualmente por los políticos italianos para focalizar el fenómeno migratorio en un lugar concreto; pero sin que ello sirva, en la práctica, para encontrar soluciones para la isla o para quienes se juegan la vida para alcanzar Europa. En una entrevista con Público, Salvatore Martello, conocido en el pueblo como Totò, reflexiona acerca del mediático caso Open Arms.

En agosto de 2019, cuando tuvo lugar el bloqueo del barco Open Arms en Lampedusa, al igual que hoy, usted era alcalde de la isla. ¿Qué recuerda de esos días?

Fueron unos días complicados, donde el centro de la atención era el entonces ministro del Interior, Matteo Salvini, y su deseo de no permitir la entrada del buque humanitario. Todo se centró sobre el líder de la Liga.

¿Fue justo dejar a los migrantes más de 20 días a la deriva a tan sólo un kilómetro de la costa sur de Lampedusa?

Si yo hubiera sido el capitán del Open Arms, habría estado dispuesto a cometer un delito con tal de dejarlos en el muelle de Lampedusa. Es una cuestión de humanidad.

Habla su alma de pescador.

Para mí, si alguien arriesga su vida en el mar, tienen prioridad los códigos del pescador y las leyes del mar. Cualquier persona que tema por su vida, tiene que ser rescatada. 

¿Qué pensó entonces usted como alcalde?

Más allá de las cuestiones jurídicas vinculadas a las migraciones, se trató de una cuestión política a explotar electoralmente por parte de Matteo Salvini, desafiando al resto de autoridades del país.

¿Cree que el juicio seguirá adelante o será archivado, como en otros casos similares vinculados al líder de la Liga?

No lo sé, lo comprobaremos en los próximos días. Es difícil predecirlo con los precedentes que hay, donde todo acabó en nada.

¿Si el proceso judicial contra Salvini siguiera hacia adelante sería una señal positiva en el ámbito de la gestión de los migrantes en Italia?

Para mí, se trata simplemente de una pantomima política, donde cada uno hace su propia campaña electoral, en su propio beneficio. Pura propaganda electoral.

¿Quién saca más beneficio de esa propaganda electoral? ¿Se refiere a la ultraderecha, rígida en la cuestión migratoria, o a la izquierda moderada, con un enfoque más humanitario del fenómeno?

No miro a nadie en concreto. Todos, en general, quieren sacar provecho del fenómeno migratorio, valiéndose del valor simbólico de Lampedusa. Pero es cierto que, hoy por hoy, unos tienen más interés que otros en sacar beneficio político de la situación migratoria.

Se refiere a la ultraderecha, entonces.

Que cada uno juzgue por sí solo y saque sus propias conclusiones.

¿Considera usted que Lampedusa es instrumentalizada por su valor geográfico dentro de las migraciones?

En nuestra isla sufrimos, sobre todo, la inacción de la política italiana. Lo cual perjudica tanto a la población local, como a los propios migrantes. Muchos políticos de nuestro país creen estar dando soluciones al problema, pero en realidad lo que están haciendo es lanzar eslóganes para que sean recogidos en los medios de comunicación.

¿Qué debería hacer entonces la política italiana?

En lo que se refiere a la acogida de los migrantes, por ejemplo, el Ministerio del Interior siempre ha estado presente. Pero Italia y Europa, sin embargo, sí están ausentes, a grandes rasgos, en todo lo que tiene que ver con afrontar las migraciones como un fenómeno amplio. Un ejemplo de ello es que tanto en Italia como en Europa siempre se habla de refugiados, pero nunca de migrantes económicos y de qué hacer con ellos.

¿En Lampedusa ustedes sienten entonces un abandono institucional por parte de Italia?

El escenario es difícil porque nos encontramos, ante todo, en una zona de frontera. Y la percepción que tienen las instituciones nacionales acerca de las zonas fronterizas es diferente a como luego se viven sobre el terreno. Una cosa es la realidad y otra bien distinta es la sensación que se siente acerca de ella.

Estas últimas semanas está teniendo lugar un nuevo repunte de rescates y llegadas de migrantes en Lampedusa. ¿Es normal en pleno otoño? ¿Ocurre todos los años?

El flujo de llegadas sigue siendo regular incluso ahora, en octubre. Esto tiene una explicación meteorológica y geográfica: Lampedusa está muy al sur y por tanto no es algo excepcional que en octubre haga buen tiempo.

¿Cuando hace mal tiempo hay menos llegadas a Lampedusa?

Las malas condiciones meteorológicas inciden directamente en el número de llegadas de migrantes y refugiados a nuestra isla. Pero en esta época, lo raro es que haga mal tiempo y, de ser así, es entonces cuando tenemos días tranquilos, sin desembarques.

¿En qué condiciones llegan los que consiguen desembarcar en Lampedusa?

Los migrantes y refugiados que llegan aquí lo hacen no sólo a través de buques grandes, sino también a través de embarcaciones pequeñas. Todos ellos, en cualquier caso, llegan visiblemente afectados desde el punto de vista físico y anímico, como consecuencia del esfuerzo propio de la travesía y las horas de incertidumbre en el Mediterráneo.

El centro de acogida de Lampedusa suele protagonizar los espacios informativos transalpinos porque, a menudo, éste suele hospedar por encima de su aforo permitido. ¿Cómo están gestionando las autoridades, en estos días, la llegada de migrantes a la isla y su repartición hacia otros lugares de Italia?

Los migrantes que llegan a Lampedusa pasan del muelle al centro de acogida y esperan allí su turno para luego marcharse a un buque que hace las funciones de barco-cuarentena. Una vez que se comprueba la negatividad al coronavirus de los migrantes, son trasladados por ferry a otros lugares de Italia. Si éstos fueran todavía positivos a la covid, entonces permanecerán dentro del buque de aislamiento aquí en Lampedusa. Los traslados por vía marítima se realizan a diario.

¿Cómo está afectando el coronavirus en la gestión del fenómeno migratorio en Lampedusa?

En Lampedusa hemos sido los primeros en hacer test de positividad a los migrantes que llegaban y los primeros en vacunar al personal responsable del centro de acogida. Así que, por suerte, el coronavirus no ha conllevado ningún problema en especial. Es más, precisamente las medidas de protección anticovid implementadas a nivel nacional, en toda Italia, han permitido mantener los protocolos en situación de seguridad. Por un lado, esto protege a los migrantes, porque no han podido tener contacto con la población de Lampedusa; por el otro, esto beneficia también a los visitantes de la isla que vienen aquí a pasar sus vacaciones.

¿Cómo están siendo, en 2021, los flujos migratorios hacia Lampedusa respecto al año pasado?

Los flujos están siendo superiores. Los desembarques, este año, han aumentado de forma clara respecto al año 2020. Y hemos podido percibirlo desde principios de año. De hecho, hemos registrado llegadas el propio 1 de enero.

Hace unas semanas en Lampedusa, como todos los años, se rememoraba el naufragio del 3 de octubre de 2013, en el que fallecieron 366 personas, cuyos cadáveres llegaron directamente a las costas de la isla. ¿Qué lecciones ha aprendido Italia y Europa de ello?

Aquí en Lampedusa seguimos aprendiendo de ello, apostando por el recuerdo. No queremos olvidar nunca lo que ocurrió aquel trágico día. El problema es que mucha gente, y muchas instituciones, se acuerdan de este complicado fenómeno sólo el 3 de octubre de cada año. Esta triste fecha tendría que ser útil para la política italiana, sin embargo, para buscar soluciones a favor de las migraciones. Lo cual sería una forma de honrar el recuerdo de quienes han fallecido intentando llegar a Europa.

¿Los Gobiernos italianos, independientemente del color político, podrían hacer más por las migraciones?

No es que podrían hacer más. Es que no están haciendo nada.