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Sara Socas: "Es mucho más tóxico el público de las batallas, que no me toma en serio porque soy mujer, que los propios raperos"

Sara Socas posa para 'Público' en el Matadero de Madrid.
Sara Socas posa para 'Público' en el Matadero de Madrid. ANA BELTRÁN

Sara Socas (Tenerife, 1997) es un de las voces más prometedoras del rap en español. Aún le falta el Trabajo Final de Grado para terminar la carrera universitaria y ya tiene un disco en ciernes. Es de las mejores improvisadoras del país y su proyección es internacional. 

Socas atiende a Público en el Matadero de Madrid, donde habla de sus éxitos, influencias y polémicas. 

Esta entrevista se enmarca dentro de una serie de conversaciones con raperos y raperas españoles

¿En qué ambiente se crio?

En mi casa somos cuatro, mis padres y mi hermano, que es mayor que yo. Vivíamos en una casa de un pueblo de Tenerife, Tegueste, del mismo pueblo del que es Pedri, el del FC Barcelona, muy orgullosa de ello [Risas].

Mis dos padres eran profesores; mi madre de un colegio y mi padre de Filología Hispánica en un instituto, al lado. Era un ambiente tranquilo, nunca hemos sido ricos, pero nunca me ha faltado nada. Clase media.

¿Descubrió el rap en la universidad?

Sí, muy loco. En Tenerife escuchaba rap, pero las batallas no me habían llamado mucho. Había escuchado rap americano porque a mi hermano le flipaba y luego por amigos a Violadores del Verso, Sharif y Chojin, lo de la época. Pero cuando pasé de primero a segundo de carrera, con 19 años, en una fiesta de cumpleaños de un chico empezaron a hacer freestyle y yo me sumé haciéndolo borracha. Luego fuimos a un garito y también había peña improvisando... Y esa noche se me quedó grabada, no fue tan solo una anécdota divertida de una noche de fiesta. Empecé a probar, a investigar en YouTube. Fue todo muy del destino sin yo creer en esas cosas. Además, los novatos de la universidad ese año todos rapeaban y justamente me hice supercolega de ellos.

Nunca pensó en ser rapera... 

Qué va, ni siquiera cuando ya empecé a rapear. No pensaba en ganar ni representar. Era los jueves, antes de ir de fiesta, ir a rapear en la plaza, hacer el tonto, insultarnos e irnos al bar.

¿Cogió rápido el truco?

He tenido suerte o no sé, naturalidad. Muchas veces no tenía el sueño de llegar a nada, no por ser mujer, sino por tener 19 años, era como entrar muy tarde. Hay gente que con 16 años es el astro de las batallas y ahora todo va tan rápido... Yo empecé a rapear con 19 y lo veía como hobby, pero nada más.

Los chavales con los que me junté eran supermajos, era un entorno nada tóxico, todos nos animábamos mucho y me fijaba en las cosas buenas de cada uno, soy buena en eso: yo decía pues este tiene flow, pero este otro tiene más ingenio... Ellos eran mis referentes, sin ninguna duda.

¿Y su primera rima?

Si te digo la verdad, fue una batalla tan patética... [Risas]. En Canarias, en el verano de 2016 o 2017, en una plaza perdida de un pueblo, todos contra todos... El speaker era un tío superfumado sin camiseta... Muy canario todo. No recuerdo nada de lo que dije ese día y si lo viera seguro que me dolería mucho.

¿Recuerda la primera canción de rap que escuchó?

Estoy segura de que fue Rap contra el racismo o si no alguna de Violadores del Verso, porque fue lo primero que escuché. Y luego Efectos Vocales de Nach; esa canción es como una clase de lengua.

Sara Socas en el Matadero de Madrid. ANA BELTRÁN

¿Quién tiene como referencia?

Los que tienen un toque más musical como Mac Miller. En español, Canserbero sin ninguna duda. Y de los nuevos, Horus, que también es venezolano. De España, sobre todo Kase O y Dheformer Galinier, que recomiendo mucho. Y a los grandes no los pongo en duda.

¿Tenía referente femeninos?

No, qué va, olvídate. De hecho, yo no me daba cuenta de eso y he cambiado mucho, ahora soy más fiel a mí. Muchas actitudes las copiaba, al estar siempre con tíos y ver batallas de ellos, me quedaba con referencias suyas. Decía cosas como "por mis huevos" [Risas]. El cerebro lo automatiza.

Para mí la masculinidad o la feminidad no existen, son cánones, pero sí notaba que sentía que había cosas que no eran naturales en mí, que las había automatizado al fijarme en ellos. Cosas como eso, referirme a genitales masculinos, frases que como mujer no tenían sentido. A veces a ellos también les pasa, sin querer te tratan de tío, no porque lo quieran hacer, sino porque la costumbre hace que los adjetivos les salgan en masculino. Así que en ese proceso ya rapeo lo que me dé la gana. Bnet es campeón del mundo de freestyle y no está todo el día insultando ni con rollos masculinos, sino con suavidad y un control muy guay.

Luego ya descubrí a Erika Dos Santos, la vi en un concurso de Red Bull en Málaga en 2016 y aluciné. Veía como respondía duro y entendí la importancia de la representación. Ver a una tía responder a esos pavos me llenaba, y nunca me lo había planteado.

¿Siente presión ante la posibilidad de ser referencia para los más jóvenes?

Sí le doy vueltas, pero ya lo llevo con más calma. Al principio era como que eso no era real, no me quería hacer cargo. ¿Cómo voy a ser yo referente? Pero con el tiempo pienso: "Si toda esta gente me apoya, por algo es". De alguna manera, quería devolverles el favor e involucrarme. Me parece un favor doble. Cuando luchas por ser mejor, le demuestras a la gente que ellos también pueden. Cuídate, porque vas a estar contigo toda la vida, y apuesta por lo que quieras, y, si no sale, pues a otra cosa. A mí también, aunque no lo parezca, hay cosas que no me han salido, y otras que no la esperaba, pues sí han salido. Es verdad que si me fumo un canuto de marihuana no voy a subirlo a Instagram. Ese presumir no es algo del que quiera hablar.

El rap siempre ha sido así, ¿no? Incluso Natos y Waor o Ajax y Prok siguen esa pauta. 

Creo que en sus casos... Es tan obvio que Ajax y Prok están todo el día fumando que da igual que no lo nombren [Risas]. Son unos cracks, obviamente. Y Natos y Waor llevan mucho tiempo con el rollo de la fiesta y el bourbon; además, es su realidad, yo no lo veo mal, para qué mentir. Pero en mi caso no es mi día a día, para qué voy a interpretar un papel.

Las últimas canciones que ha sacado, ¿las considera raps?

No. Desde antes de rapera ya cantaba, aunque no públicamente porque me daba vergüenza. Soy conocida por rapear pero no quiero aprovechar solo ese lado. Del mismo modo que un rapero coge a alguien para que le cante el estribillo, pues el mío me lo canto yo. Ahora estoy en una fase experimental en ese sentido, con el disco que sacaré en abril. Lo noto como un paso, porque las primeras canciones que haces tras salir del freestyle son freestyle pero con base de rap. Las canciones que he trabajado tienen puentes y estribillos. Me gusta mucho el RnB americano y se nota en mis instrumentales.

Tenía que llegar el momento en que el rap se mezclara con otros géneros. ¿Se ve haciendo trap?

Hay canciones de trap que me gustan y si alguna vez hago una tiradera superdirecta para desahogarme seguro que será una base de trap. Pero no es un género que me llene tanto. Al final, no pienso que si hago trap llegaré a chavales. Mac Miller no hizo trap nunca y fue una leyenda.

¿Qué influencias tiene fuera del rap?

De todo, me puede dar hasta vergüenza. De niña, El Canto del Loco era mi vida. Tenía hasta unas zapatillas customizadas con la cara de Dani Martín [Risas]. Por mis padres, Maná, Nina Simone, Dire Straits... Bruce Springsteen lo tengo trillado. Eso forma parte de mi imaginario musical al haberme criado con ello.

¿Las nuevas generaciones seguís teniendo miedo a no ser puros?

No te creas. Muchos ya incluso valoran que cante. Igual si Pieles fuera un reguetón, al pureta sí le dolería más en el alma, pero no lo es y hay alguna barra. Les podrá gustar más o menos pero no cae tanta crítica. Incluso los raperos que defendían la pureza ya se están quitando. ¿Qué vas a estar, toda la vida con los mismos ritmos, las mismas cajas, y diciendo que eres el mejor? Creo que hay mucha más amplitud de música y temas que hablar que sobre el ego.

¿Siguen existiendo los prejuicios ante trabajar con una discográfica y convertirse en un "vendido"?

Por una parte, sí. Hay mucho rapero que te dice que disfrutes y cojas todas las oportunidades y otros que te dicen que te "mantengas real". Yo ahora mismo no tengo discográfica, pero, si pillo una, adiós muy buenas, eso es así. Yo paso de decir nada en ese sentido.

Rels B decía en una canción "solamente firmaré cuando esté acabado" y luego ha estado con una multinacional y lleva un año y pico con ellos. Si escupes al cielo, te va a caer de vuelta. Obviamente si tu carrera funciona y quieres hacer videoclips con medios que con tu dinero serías incapaz, que estarías dos meses sin comer para pagar esos vídeos, pues firmas. No sé qué haré yo, pero los que decían que no lo harían han acabando haciéndolo [Risas].

¿Se pone límites a con quién colaborar?

Sí me veo con límites. Acabo de empezar y tampoco quiero arriesgarme, quiero probar cosas, pero a mí el hecho de que alguien sea famoso y quiera sacar tema conmigo... He dicho que no porque no me transmite nada y no quiero ser reconocida por esa línea.

Por ahora solo hago colabos con quienes me apetece. Hay colabos que sí, darán fama, pero, ¿pego yo en algo con ellos? Es hipócrita y falso, no tiene sentido.

Sara Socas posa para 'Público' en el Matadero de Madrid. ANA BELTRÁN

¿Cómo es pasar de improvisar a componer?

Depende. El free es una buena herramienta porque escuchas una instrumental y empiezas a probar con frases. Pero es un beneficio hasta cierto punto, porque te puedes dejar llevar por vicios que musicalmente no son muy atractivos.

Si quieres hacer un tema que no sea un freestyle, como te dejes llevar por métricas, por referencias muy ingeniosas... Te puede quedar una canción con buenas barras pero sin cohesión. En ese sentido está bien, pero lo tienes que controlar. Me gustan estas tres frases, pero el resto es bazofia. Hay que tener autocrítica.

Dicen que se nota cuando alguien no está improvisando

Se nota en el exceso de coherencia que puede llegar a tener, incluso en cómo se traba diciendo la propia frase. Cuando haces free estás liberado, te puedes trabar, pero poco, porque estás pensando tanto que fluye. Pero es verdad que ahora hay tanto nivel que cuesta identificarlo. Nunca ha habido tanto nivel como ahora. Comparas 2008 con ahora y es brutal, nunca he visto un progreso tan grande nunca. Hay gente que entrena y todo, cada vez se parece más al deporte.

Es de las pocas raperas en un mundo de hombres. ¿Cómo se lleva?

Mira, ni tan mal, pero porque ya tengo mis colegas y no me siento incómoda. Sí es cierto que a veces, y eso que yo me llevo con todo el mundo, lo echas de menos, porque tienen sus bromitas de hombres heteros básicos y les digo: "Venga chicos, eso no". Te sientes un poco como una madre [Risas].

Pero es mucho más tóxico el público de las batallas que los propios raperos. Chuty y Skone desde hace tiempo siempre me animan, me dicen que a tope, me desean suerte... Parece que estoy en un mundo donde me acosan y para nada es así. Es parte del público, que no me toma en serio porque soy mujer. Incluso el rival de una batalla el rival te da la enhorabuena y alguien te dice del público que vaya mierda porque eres mujer. Pero eso quería que quedase claro, con los raperos está todo muy bien.

Su improvisación sobre la violencia machista se hizo viral. ¿Siente la responsabilidad de ser una abanderada del feminismo?

¿Por qué tengo yo que ser Simone de Beovuar...? [Risas]. Sentí muchísima presión. Yo había ido al torneo de Red Bull a vivir la vida y experiencias, no tenía meta profesional, y cuando pasó eso en México me rayé muchísimo. No me encontré bien en la batalla y la gente se cree que yo estaba cabreada por la rima, que sí, pero luego perdí los papeles y pensé "lo mato" y no me gustó. Ahora no me pasaría. En vez de darme más ganas de entrenar me sentí tan sobrevalorada y con tantas expectativas que me hundí. El viral fue en diciembre de 2019 y pasé de 300.000 seguidores a 700.000.

La siguiente rima tenía que ser brutal.

Sí, tenía que dar la talla, mucha presión. Había ido allí porque sí y ver todo ese revoloteo cuando yo no me sentía preparada... dije "¿qué cojones hago?". Me piré a mi casa con mis padres, cancelé todos mis shows y eventos y pasé dos meses con ellos.

¿La fama le vino grande?

La fama me vino enorme, y sí me siento representada por el mensaje de esa rima, pero prefiero hacer una buena batalla contra un tío que un momento lúcido sea viral. Prefiero plantar cara que dejar dos rimas con mensaje feminista. Me parece más feminista estar a su nivel y reventarle, aunque los medios ya no se hagan eco de eso. Y ahora ya mucho mejor, necesitaba tiempo y cogí las riendas.

Se politizó mucho. 

"Que mi vídeo lo coja el PSOE o Podemos como si fuera contenido que yo genero para ellos me molesta muchísimo"

Yo antes me mojaba mucho en política, me metía con Vox y todas esas vainas... Pero llegó un punto que estoy tan desencantada... Me producen más simpatía unos que otros, claro, pero no me gusta nada. Es un circo, no quiero salir otra vez en OkDiario con Inda, pero estoy muy desencantada. Con temas sociales sí me mojo, pero todo se politiza, y que mi vídeo lo coja el PSOE o Podemos como si fuera contenido que yo genero para ellos me molesta muchísimo. Cogen mis vídeos, los descargan desde sus cuentas, y lo suben a sus perfiles, utilizando mi imagen para sus campañas políticas. Desde entonces dije: los partidos a tomar por culo; si puedo, voto en blanco toda mi vida. Y perdón por mi agresividad [Risas]. Es muy arriesgado poner la cara por un partido.

Y, además, se puede hacer política sin que eso signifique hacer campaña por un partido. 

Exacto, se trata de defender unas ideas. Para defender a un político tendría que ser un santo, y, como no veo a ninguno así, no me atrevo.