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Víctor García León: "En España todavía sentimos que los europeos son los otros"

El director Víctor García León.- Apache Films
El director Víctor García León.- Apache Films

El cineasta lleva al cine la última novela de Rafael Azcona, Los europeos, una historia ácida –aliñada con vinagre y vitriolo– de la España de los años 50, acomplejada, clasista y con una paupérrima educación sexual y emocional que resuena todavía hoy.

Luis G. Berlanga dijo varias veces que quería llevar al cine Los europeos, última novela de Rafael Azcona que se leyó en España en los años 60 gracias a una edición francesa medio pirata y que no se publicó en nuestro país hasta 2006. Ahora, Víctor García León recoge el testigo de ambos y firma la adaptación en el cine. Ácida, inteligente, cómica y trágica, la película revela la herencia que aún sufrimos de una España clasista, acomplejada y con una lamentable educación sexual y emocional.

Ambientada en los 50, Miguel, un tipo que se gana la vida como delineante, y Antonio, un vivalavirgen que es el hijo de su jefe, se van de vacaciones a Ibiza, donde les han dicho que es muy fácil ligar con europeas. Un trabajador y un niño rico, en medio de una panda de europeos juerguistas, dan para mucho en el cine de Víctor García León. Complejo y vergüenza de ser español, "ambivalencia moral", represión religiosa, y la mediocre aspiración que movía a muchos españoles de entonces se revelan en la pantalla ante espectadores del siglo XXI que, tristísimamente, pueden todavía hoy sentirse identificados.

Raúl Arévalo, Juan Diego Botto y la actriz francesa Stéphane Caillard encabezan el reparto de la película, rodada sobre un guion de Bernardo Sánchez y Marta Libertad Castillo, y en la que se disfruta el hermoso trabajo de la directora de fotografía Eva Díaz, que ha evitado cualquier nostalgia de la España de los 50 y ha retratado el brillo y el color de Ibiza como el paraíso de libertad que buscan los personajes.

Hacer esta película es, en cierto modo, coger el relevo de mano de Berlanga, que dijo en varias ocasiones que quería dirigirla...

¡Alto me lo fiais! Cuando estábamos haciendo la adaptación de la novela no pensábamos que nos estábamos metiendo en jardines tan intensos. No hemos pensado en el legado, hemos sido muy inconscientes. Solo pensábamos en hacer la mejor película que podíamos.

Rafael Azcona, cuando por fin se publicó en España, la reescribió. Había pasado más de cuarenta años. ¿Ustedes ahora también la han reescrito desde la mirada de 2020?

Con una novela de los años 50 no quieres hacer una película como las de los 50, la intención es acercar la historia al público. Y la forma de hacer eso es meterle honestidad. Al hacerlo le ha dado cierta violencia a la comedia del principio y al drama del final. La visión de Berlanga y Azcona estaba cargada de mala leche, pero amable. Nosotros hemos quitado la amabilidad y le hemos metido más vinagre. Más vinagre y más vitriolo.

Raúl Arévalo y Juan Diego Botto, en una escena de 'Los europeos'.- Gonita Filmacción

'Los europeos' es un retrato de una España acomplejada cuando miraba a Europa, ¿qué ecos de aquello resuenan todavía hoy?

Bueno, en el Festival de Málaga nadie pensaba que Los europeos incluía a los españoles, así que algo nos pasa, porque esa España acomplejada no está tan lejos. A mí todavía me da vergüenza hablar mal inglés, pero también hablarlo bien, no se vaya a molestar nadie. Aquí los chicos no bailan por vergüenza. Seguimos queriendo salirnos de nuestros zapatos. Tenemos aún algo de ese personaje al final, como un personaje de Platón que decide volver a la cueva, esa decisión de vivir con estrecheces y caspa la confortabilidad de ahí es algo que de alguna forma llevamos dentro.

¿La educación sexual y sentimental de entonces la hemos heredado?

Y tanto, y nuestros pobres hijos lo que van a heredar, ¡la madre del amor hermoso! Que por no hablar de sexo con ellos dejamos que nuestros hijos follen detrás de contenedores. Seguimos teniendo la castidad como solución anticonceptiva.

¿Y el machismo que sufrimos es herencia de aquella educación?

Si no, no hubiera hecho la película. Totalmente. Somos herederos de aquellos polvos.

Los personajes se van a Ibiza buscando liberarse de la conciencia de pecado, pero da la sensación de que la gente rica no ha tenido nunca esa conciencia ¿no?

Porque los ricos tienen su propia moral. Los valores morales siempre son para los demás. Por ejemplo, la gente que habla del aborto siempre es para los demás, porque yo ya soy suficiente maduro y listo para tomar mis decisiones, son los demás los que tienen que aplicarse a mi criterio. Y así con todo, la religión, pagar impuestos... El señor que tiene la bandera de España más grande colgada creo que ha defraudado 100 millones a Hacienda.

Esta es una historia que no se había contado en el cine de esta forma. ¿Por qué? ¿Será por ese sentimiento de vergüenza como españoles?

Cuando yo empecé a hacer cortometrajes, gran parte de los cortometrajistas aspiraba a hacer películas que no parecieran españolas, así que algo debe tener que ver con eso. Hay un montón de episodios y momentos de la vida de España que darían para hacer cientos de películas en cualquier país y aquí nunca vemos el momento de empezar. Y creo que sí hay algo de eso que contamos en la película, que está todo bien, sí, pero en el fondo sabemos que los europeos son los otros. Tú llamas a una película francesa Los europeos y los franceses se sienten concernidos, pero aquí dices Los europeos y todo el mundo sabe que son unos señores europeos que han venido.

En la película se ve muy clara la España clasista y de señoritos... ¿no tiene la sensación de que ese clasismo se recrudece ahora, de que las clases altas desprecian mucho más al resto?

Bueno es que la extrema derecha en este país siempre tiene un montón de gente que sufre cuando el señorito se pone triste, y el señorito se pone triste cuando le llevan la contraria un poco porque está acostumbrado a hacer lo que le da la gana. Y sí, los desprecia, pero desde luego se lo han ganado, que aquí me gustaría saber qué líder del pueblo, de la izquierda, se ha pasado. Por el lado de la derecha tenemos varios que sí se han pasado, pero por la izquierda ¿dónde está nuestro Robespierre?

No logramos deshacernos de esa España de señoritos y represión religiosa... y no hace mucho, con Ruiz Gallardón, seguíamos peleando por el derecho al aborto...

Yo creo que ni los franceses han terminado de deshacerse de eso y mira que tenían la guillotina. Es complicado, es complicado... Que a día de hoy la clase alta tenga derecho a abortar cuando ellos quieran, pero que la clase baja debería darles crías para, como decía Sánchez Ferlosio, darles soldados y policías, pues... si siguen insistiendo por ese camino, va a ser más y más dramático, porque además los partidos de izquierdas no están vinculando la rabia.

Llegada de los personajes a Ibiza.- Gonita Filmacción

¿En qué está la izquierda hoy?

En debates muy sesgados y muy minoritarios. Está con debates que, probablemente comparto todos ellos, pero que sacan un poco el foco de lo principal que es la diferencia económica. Y claro ese es el caldo de cultivo para Vox porque si le dejan la rabia a Vox, la coge con las dos manos. Y dejar el descontento de la gente en manos de unos psicópatas mientras nosotros discutimos el derecho de llevar peluca o no...

Azcona propone un juego un poco malvado en esta historia, ninguno de los personajes es quien parece ser...

Sí, eso es lo que mi productor, Jaime Gona, llama ambivalencia moral, y creo que es de lo que hace más interesante la película. Entretiene ver cómo las personas van de un lado a otro.

'Los europeos' se ha pensado y rodado para cine, ha estado en el Festival de Málaga, pero no se puede estrenar en salas, ¿tan mal está la situación del cine aquí?

Todos sabemos que ha habido un chino que se ha comido un pangolín y es verdad que es un año raro, pero ni los productores ni yo renunciamos a que la película se estrene en salas. Va a salir en plataformas y luego en cines. Con la pandemia la cosa tiene pinta de que no va a haber más un calendario de exhibición. Se pondrá una película y la gente la verá donde quiera, será más bien una decisión de consumo. Es un camino que parece bastante inevitable y si me apuras, no me parece muy mal. Es un camino nuevo, bastante natural con la deriva del mercado. Podemos sufrir mucho por el tiempo que se ha acabado, pero yo soy partidario de ver las ventajas de lo que viene.