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Vientres de alquiler Ana Trejo Pulido: "Las mujeres no somos una fábrica de repuestos, ¡basta ya!"

Ana Trejo Pulido.
Ana Trejo Pulido, feminista abolicionista y fundadora de 'Stop Vientres de Alquiler'. Foto cedida por Ana Trejo Pulido

A Ana Trejo Pulido, la claridad le vino en 2017 mientras picaba cebolla para la cena. Aquel día no lloraba por la hortaliza, o quizá no solo, sino porque al ritmo del cuchillo pensaba "en los cuerpos de las mujeres empobrecidos, enajenados, cautivos, en cómo desde que nacemos, aprendemos a soportar, a aceptar un determinado nivel de violencia. Interiorizamos como aceptable un cierto nivel de violencia a través de los partos, la crianza, la educación y la cultura y nos vamos quedando petrificados".

De aquella sensación mecida entre la tristeza y la rabia le nació Stop Vientres de Alquiler, un blog referente contra la explotación reproductiva al que se han sumado después colectivos abolicionistas de todo el mundo. En él, en lugar de "cerrar los ojos ante los profundos rasgos patriarcales de esta industria, donde la maternidad es algo desechable mientras la paternidad se vuelve cada vez más sagrada", abre las ganas a quien se asome a sus textos a luchar "para que las mujeres y las criaturas dejen de ser pertenencias de los hombres".

Y es que, como dice esta extremeña, licenciada en Ciencias Políticas y Sociología, experta en Divulgación y Cultura Científica, "aunque la maldad humana es antigua como los mitos, también lo es la capacidad de lucha de las mujeres por conseguir un mundo más justo, humano, pacífico y amoroso".

La acción política de la sororidad

Ahora, varios años después de su aventura reconoce que siente que, en su conciencia de feminista, ha habido un antes y un después desde que creó la web. "Lo que he experimentado es la conciencia de que las mujeres no estamos solas, que nos tenemos unas a otras y que el análisis y la acción política feminista es un ejercicio de trabajo colectivo que nace de la rabia individual y del aprendizaje en común".

Para esta activista "de la periferia", -como le gusta definirse por no vivir en una gran capital sino en Almendralejo-, "nuestra lucha se gesta en el profundo amor a los Derechos Humanos de las Mujeres que otras consiguieron para nosotras y que nuestra herencia no son solo esos derechos, tan vulnerables, como estamos viendo, sino que tenemos la obligación moral e histórica de defenderlos, cada una en la medida que pueda, lo cual siempre es valioso; y hacerlos extensibles a todas las mujeres del mundo".

Además, señala cómo tal labor está haciendo pedagogía en la sociedad gracias "a la formidable red de creación, aprendizaje, análisis y divulgación feminista digital que amplifica nuestra voz, nuestro pensamiento, nos ayuda a teorizar y a politizar juntas, e impacta potentemente en la opinión pública fuera de los canales de comunicación tradicional". De esta manera, Trejo cuenta a Público sobre una industria que se reinventa explotando reproductivamente a las mujeres de todo el mundo.

Estamos pasando de la compra de bebés lowcost en Europa del Este al colonialismo reproductivo de países con altas tasas de mortalidad materna y de corrupción como Nigeria. ¿Distinto país mismo infierno para las mujeres?

Así es, la prohibición de la práctica comercial en varios países de Asia, como la India y Tailandia, trasladó el negocio de la explotación reproductiva primero a Europa del Este, y posteriormente a mercados no regulados, en distintos puntos de África y América Latina y también a países no reconocidos como Abjasia o la República Turca del Norte de Chipre.

En el caso de África, Nigeria, se ha convertido junto a Kenia y Sudáfrica en uno de los principales destinos de la subrogación internacional low cost debido a la ausencia de trabas legales, la sencillez de los contratos, la disponibilidad de tratamientos de reproducción asistida muy económicos proporcionados a través de clínicas locales que suelen pertenecer a empresas extranjeras; y sobre todo, a la disponibilidad de miles de mujeres vulnerables y empobrecidas que no tienen más opción para sacar adelante a sus propios hijos e hijas que prestarse a gestar y parir bebés para terceros por poco más de 5000 euros.

¿Cómo define esta relocalización?

Como un negocio sumamente repugnante y violento. Cuando hablamos de un país como Nigeria, con 96 millones de personas pobres, con 10 millones de niñas y niños, sin escolarizar, con un 47% de mujeres mayores de 15 años analfabetas, en el que cada año mueren en el parto unas 67.000 mujeres y que cuenta con la cuarta tasa de mortalidad materna más alta del mundo debido a la falta de acceso a servicios de salud materna, pues te entran ganas de quemarlo todo. La realidad es que cuando se trata de parir para terceros, las mujeres pobres del mundo encuentran fácilmente los servicios de salud materna de los que carecen para tener a sus propios hijos e hijas.

¿Qué significa contratar el alquiler de vientres en los mercados no regulados?

Significa que la mafia reproductiva campa a sus anchas. Los mercados no regulados operan con la amplitud del modelo californiano, pero en un contexto de vacío legal que es mucho más peligroso para la mujer y el futuro bebé, en países con altas cotas de desigualdad y violencia contra las mujeres. Esta situación no justifica en absoluto una regulación que permita legalmente esta práctica, sino por el contrario, exige su absoluta prohibición y protección de las mujeres que puedan ser captadas por las mafias.

¿Nigeria es ahora mismo un país en el que se están produciendo embarazos múltiples de hasta tres criaturas a la vez?

Aquí no hay problemas para seleccionar el sexo u otras características fenotípicas, se incentivan los embarazos múltiples con ofertas o descuentos para programas de mellizos y trillizos, se da acceso a todo tipo de compradores, independientemente de la orientación sexual o el estado civil, y por supuesto, hablamos de precios muy inferiores, menos papeleo y menos intermediarios. Estamos hablando de que en Estados Unidos el proceso puede alcanzar perfectamente los 150.000 euros, mientras que en Nigeria o Kenia rondaría los 40.000 €.

Así estamos viendo como las parejas eligen embarazos de trillizos ignorando los riesgos de la gestación y parto de múltiples para la madre y los bebés: hipertensión gestacional y anemia para la madre, aborto, partos y nacimientos prematuros, bajo peso al nacer, órganos inmaduros y anomalías congénitas en los bebés. Es fácil encontrar en Instagram vídeos de clínicas nigerianas donde aparecen dos o tres bebés recién nacidos, prematuros, siendo reanimados justo después de haber sido arrancados literalmente del cuerpo de sus madres. Estos vídeos y fotografías de partos subrogados se me clavan en el alma, me producen una rabia y un dolor tremendo son la prueba de la violencia y la indignidad que implica esta práctica, violencia contra las madres que pierden a sus hijos justo después de parirlos y violencia contra sus criaturas que nacen directamente huérfanas de madre.

Por otro lado, el embarazo múltiple constituye la principal complicación de las terapias de reproducción asistida, ya que conlleva un elevado riesgo de morbimortalidad perinatal y complicaciones maternas tales como parto pretérmino o restricción de crecimiento fetal. Muchos clientes se decantan por mellizos para tener la parejita de una sola vez, aprovechando las ofertas de las clínicas de 2x1.

Se estima que la industria reproductiva generará un negocio de 27.500 millones de dólares en 2025 de los que 17.700 millones irán a las clínicas de fertilidad. Y España recientemente denunciaba a nombres como IVI.

Efectivamente, en el mismo informe del que proceden estos datos sobre la cifra de negocio, se identifican a los principales actores del mercado de la explotación reproductiva internacional. Entre ellos se encuentran las empresas Nova IVF Fertility e IVI-RMA Global, pertenecientes al grupo español IVI– Instituto Valenciano de Infertilidad, pionero en nuestro país en servicios de reproducción asistida y tratamientos de fertilidad desde los años 90.

El valor de esta empresa española, líder en tratamientos de fertilidad y uno de los actores principales en el mercado de la subrogación internacional, a finales de 2019 era de entre 1.000 y 1.200 millones de euros. No dispongo de datos sobre qué porcentaje representa en el valor de esta empresa la línea de negocio de la explotación de mujeres y la venta de bebés que supone la subrogación, pero podemos imaginar que muchos de los bebés subrogados que llegan a España, con la complicidad de este Gobierno, proceden de tratamientos realizados en las clínicas que IVI tiene repartidas por el mundo.

¿Son clínicas donde cuando los tratamientos de fertilidad no funcionan se recomienda la subrogación internacional?

Así es. Basta hacer una simple búsqueda en Internet para leer unas declaraciones de Antonio Requena, director general médico del grupo IVI, donde reconoce que contemplan la gestación subrogada "como alternativa para sus pacientes cuando no funcionan los tratamientos de fertilidad".

Por otro lado, sabemos que las agencias intermediarias y las clínicas de fertilidad contactan con ginecólogos y ginecólogas que ejercen en consultas privadas y les ofrecen comisiones de hasta 3.000 euros por derivarles clientes para la subrogación internacional, con la opción de que puedan iniciar los tratamientos en España, donde se crearán los embriones que se enviarán posteriormente a Ucrania, Rusia, Canadá o Estados Unidos. Esto está absolutamente prohibido en nuestro país, pero ni la Fiscalía, ni el Gobierno toman cartas en este asunto.

Se nos ve como simples úteros donde transferir y engendrar uno o varios embriones ajenos. ¿Qué hay del riesgo para la salud de las mujeres?

Desde la perspectiva del negocio, las mujeres son concebidas como parte del procedimiento de reproducción asistida, ellas no reciben el tratamiento, son el tratamiento. Sin embargo, sí son las que soportan todos los riesgos que los clientes externalizan en ellas. Riesgos que conocen de primera mano las mujeres de las parejas heterosexuales que, tras varios ciclos de reproducción asistida fallidos, deciden que es legítimo que otras mujeres pongan en peligro su salud, vendiendo sus óvulos o gestando y pariendo una criatura, para que ellas puedan ofrecer a su esposo un hijo o hija con su propia carga genética. Riesgos que no quieren conocer las parejas homosexuales que se decantan por esta modalidad explotadora de formar una familia a fin de perpetuar sus genes junto al de bellas e inteligentes "donantes" seleccionadas con esmero en catálogos de pornografía reproductiva.

Hay un tema poco conocido como es el de la transferencia emocional y los consejos que se les da a los compra bebés. ¿Cuál es la perversidad de este proceso de lavado de cerebro?

En un acto inmenso de cinismo de las agencias, que ya no niegan o ignoran, como hace unos años, todo el tema del vínculo materno-fetal que se va desarrollando desde el inicio del embarazo, han desarrollado lo que denominan "guías para la transferencia física y emocional del bebé subrogado". Llaman "transferencia" al momento preciso en el que el bebé es separado de la única madre que conoce y entregado a sus compradores, al momento en el que culmina el contrato de compraventa de un bebé humano.

En ellas se ofrecen consejos para que los compradores no solo reciban de la mujer a su bebé recién nacido, sino también, el vínculo y el apego materno infantil, como si tal cosa fuera posible. A esto lo denominan "transferencia emocional" y afirman que es de gran importancia para la salud del bebé. Resulta repugnante que quienes orquestan un negocio sustentando en una transacción comercial cuyo objetivo es la desvinculación legal, psicológica, emocional y física de una madre y su criatura, insistan en enfocarse en las necesidades del bebé al que están infringiendo toda esta violencia y usurpación de derechos humanos.

¿Qué es lo que les dicen a los compradores de criaturas?

Que, puesto que el bebé se ha pasado nueve meses escuchando a su "gestante" y familiarizándose con ella, es importante que sepan que su bebé nacerá con un apego natural a la madre y que es completamente normal que el bebé no se vincule de inmediato con los futuros padres, aunque esta vinculación asegura, es crucial y posible. ¿Cómo? Pues según ellos siguiendo una serie de consejos. Como los bebés son capaces de reconocer la voz de su madre, sugieren a los compradores que graben audios cantando o leyendo cuentos para que la "carrying parent" algo así como "madre portadora" se lo ponga al bebé en la barriga a fin de que éste se familiarice con la voz de sus futuros padres.

La madre "sustituta" también puede ayudar a preparar al bebé para su nuevo entorno. Aconsejan que le pidan que le ponga al bebé a través de la barriga, alguna música que le guste a los compradores y que será familiar para el bebé cuando esté con ellos. También sugieren que las madres duerman con un osito de peluche para que se impregne de su olor; el peluche se irá con el bebé para que pueda mantener cerca ese olor familiar de su madre mientras hace la transición a la vida en su nuevo hogar.

¿Y piden que sea la propia madre la que entregue el bebé a los compradores?

Personalmente no puedo imaginar mayor dolor. Es una situación tan perversa, porque escenifica la entrega supuestamente voluntaria del bebé por parte de la mujer e implica un descargo de responsabilidad para todos los actores implicados en la explotación reproductiva de la mujer: doctores, agentes intermediarios, personal médico, compradores, etc. Ella libremente accede a prestarse a ser madre de alquiler, libremente consiente las condiciones del contrato, libremente es sometida a un tratamiento de fertilidad durísimo, libremente gesta a un bebé, libremente pone distancia, se desconecta y desvincula de la criatura y libremente la entrega a sus compradores. No hay clínicas de fertilidad, ni agencias intermediarias, ni abogados, ni un negocio multimillonario valorado en más de 6.000 millones de dólares, solo un "ángel" entregando un bebé a sus padres que finalmente cumplen su mayor deseo.

¿Se le hiela la sangre con los trasplantes de útero?

Se me hiela la sangre, mi útero se contrae y grita rabioso, un grito que atraviesa mi vagina y sale por mi vulva de mujer directo a la cara de todas aquellas personas a las que pueda molestar esta imagen. En fin, que los trasplantes de útero de donantes vivas sean médicamente posibles no significa que sean aceptables desde un punto de vista ético. ¿Qué mujeres se prestarán a extirparse el útero como si fuera una espinilla sin importancia? Y ¿por qué lo van a hacer?, ¿por altruismo, por amor? ¡Es que es tremendo!

Hay una presión muy fuerte por parte de la medicina reproductiva sobre las mujeres para que seamos madres a toda costa, aunque estos tratamientos entrañen riesgos, deterioro físico y mental, problemas económicos y de pareja e impliquen la instrumentalización y poner en riesgo la salud de otras mujeres que no necesitan ningún tratamiento para ellas mismas, como es el caso del trasplante de útero, la subrogación y la "donación" de óvulos. Las mujeres no somos una fábrica de repuestos, ¡basta ya!

¿Y qué hay de los trasplantes de testículos?

Ay, esto es muy interesante y casi no se habla en los medios de comunicación. Los testículos se pueden trasplantar de donante vivo, por ejemplo, un hermano, y se obtienen muchas ventajas sobre las prótesis, como que los pacientes no tengan que hormonarse porque los testículos trasplantados producen sus propias hormonas una vez están bien colocaditos en su receptor.

Con los efectos adversos que acarrea la hormonación, esto es toda una ventaja, como lo es el hecho de que la donación se produzca entre hermanos, ya que el receptor podrá tener hijos con la propia carga genética. Un tratamiento redondo, y ya sabes, que por un hermano si hace falta se da la vida.

También se pueden trasplantar testículos de donante fallecido, pero claro, ahí entra el tema de la autorización del difunto a donar también el semen que producirán los testículos en el nuevo cuerpo y ¡fíjate tú, que genera reparo y controversia ética este asunto!

También existe la posibilidad de hacer lo mismo con el pene…

El pene solo se obtiene desde donante fallecido, porque claro, no le vas a extirpar el pene a un hombre para ponérselo a otro, ¡ni que fueran úteros de mujeres que no sirven para nada y se pueden extirpar o alquilar, da igual si eres fértil o has llegado a la menopausia! ¡Total es un útero, es que no se puede comparar útero a pene, por diosa!

Sinceramente, viendo todos estos avances de la ciencia, reivindico desde ya el derecho de los hombres sin penes, penes pequeños, maltrechos, feos, inservibles o torcidos y lo mismo para sus testículos; el derecho, como digo a obtener penes y huevos de otros hombres para satisfacer su deseo legítimo de genitales como dios manda, y reivindico por tanto, el derecho de los hombres a donar sus genitales estando vivitos y coleando, de manera altruista claro, para que tengan la oportunidad de sentirse generosos, ángeles protectores de la masculinidad, dadores de virilidad, fecundidad y testosterona natural.

¿España ha perdido su liderazgo en la lucha contra la explotación reproductiva?

No creo que hayamos sido líderes en este tema nunca, por el contrario, las clínicas de fertilidad dedicadas a la subrogación y las agencias intermediarias están encantadas con la instrucción del 2010 que supone una legalización de facto de la gestación subrogada en España. Así que no es que se haya perdido el liderazgo, es que nunca se ha tenido, y las feministas confiábamos en que este Gobierno de coalición tendría el valor político de cambiar las cosas, pero no lo han hecho.

Ni Unidas Podemos, ni el PSOE han movido un dedo con respecto al alquiler de vientres, las palabras se las lleva el viento y la política es mucho más que declaraciones y discursos. Las feministas estamos muy hartas, hasta los ovarios de que los partidos políticos manoseen nuestros reclamos legítimos en campaña electoral y luego se quiten la camiseta y nos olviden. No hay feminismo sin abolicionismo. Si el Gobierno de Sánchez y el Ministerio de Irene Montero en particular, no han entendido esto, no ha entendido nada y les pasará factura.

NOTA DE LA DIRECTORA

El día 28 de enero supe que esta entrevista había sido modificada después de su publicación, sin mi conocimiento e incumpliendo los protocolos internos de 'Público'. Hemos iniciado una investigación interna para determinar en qué momento y por qué fallaron esos protocolos, y evitar que algo así vuelva a suceder en el futuro. A falta de detalles, pero con los suficientes datos como para entender que se cometió un error grave, he decidido que la entrevista vuelva a publicarse de manera íntegra. Como directora, asumo toda la responsabilidad de lo sucedido. Y pido disculpas sinceras a nuestras lectoras y lectores por una actuación impropia para un medio como 'Público', en el que nos guiamos por unos estándares éticos y de independencia en la información que deberían haber impedido este episodio. Tomamos buena nota y seguimos trabajando para hacer el mejor periódico posible.
Virginia Pérez Alonso, directora de 'Público'.