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'Regreso a Hope Gap'

William Nicholson: "El amor de pareja como lo entendemos hoy tiene que ver con la economía y la posesión"

El director William Nicholson, con Annette Bening, en el rodaje.- A CONTRACORRIENTE FILMS
El director William Nicholson, con Annette Bening, en el rodaje.- A CONTRACORRIENTE FILMS

El guionista y director británico, acosado por la sensación de infelicidad que sufrió con la separación de sus padres, reflexiona en Regreso a Hope Gap sobre la idea convencional del amor de pareja para despreciarla definitivamente.

William Nicholson se ha pasado media vida digiriendo la separación de sus padres cuando él era todavía un niño. Hace 22 años escribió una obra de teatro sobre ello y ahora, todavía acosado por aquella sensación de infelicidad, ha vuelto a la misma historia para llevarla al cine. Autor de la obra teatral y el guion de Tierra de penumbra, de los guiones de Gladiator y Los Miserables, este británico se adentra en territorios mucho más íntimos con Regreso a Hope Gap para despreciar definitivamente la idea de amor de pareja con la que construimos la sociedad hoy.

Con una interpretación magnífica de Annette Bening, Bill Nighy y Josh O’Connor, la película relata la separación de un matrimonio después de 29 años de convivencia y los efectos que esta tendrá en su hijo adulto. "La separación de mis padres originó todo. Estoy interesado en el amor, pero desde luego sé que éste no existe como lo pensamos".

Escribió esta historia hace bastantes años, pero parece que el recuerdo de la separación de sus padres es lo que le ha animado a dirigirla, ¿es así?

Sí. Escribí la obra de teatro hace 22 años y se estuvo representando bastante tiempo en Broadway. Desde entonces he estado pensando en convertirlo en película y dirigirla yo mismo. La separación de mis padres originó todo.

Es una película sobre el amor, pero usted sabe que eso de la media naranja es una milonga ¿verdad?

Sí. Lo sé. La película es una historia sobre el amor y también sobre el hijo y las consecuencias para él de la separación de sus padres y su reacción. Estoy interesado en el amor, pero desde luego sé que éste no existe como lo pensamos. La verdad es que creo firmemente que todos deberíamos ser capaces de vivir solos, sin pensar y depender del amor.

¿Si fuéramos más honestos con nosotros mismos habría más separaciones?

Sí. La costumbre es la respuesta. Todos somos bastante perezosos y a todos nos gustaría llevar una vida cómoda y sin sobresaltos, pero hay algo ahí... Mi padre, lo mismo que el personaje, se convenció de que era tan feliz como era capaz de llegar a ser. El personaje se da cuenta de que no lo es cuando conoce a alguien y con ello se convierte en la persona que quería ser. En la época de mis padres, además, estaba el elemento religioso, que era muy importante.

Así que eso de que el amor es para siempre...

Eso es verdad, el amor existe para siempre, pero no siempre con una sola persona. Yo amo a mi mujer, a mis hijos, a mis padres, a mis amigos, a mis ex novias... Todos somos capaces de querer a muchas personas. Cuando era joven estaba convencido de que todos teníamos que encontrar a otra persona y realizarnos a través de ella, pero lo cierto es que eso es una carga demasiado excesiva para ponerla sobre otro. Eso es algo que debemos soportar cada uno sobre nuestros hombros. Al final, nacemos y morimos solos.

El amor como motor que mueve el mundo ¿es una falacia?

Pues sí, eso del amor como motor del mundo es un embuste, hay muchas más cosas. El trabajo, la vida social, los amigos... hay cierta crueldad en pedir que sea el amor el que asuma el peso de todo.

Bill Nighy y Annette Benning, en 'Regreso a Hope Gap'.- A CONTRACORRIENTE FILMS

Entonces, una sociedad que vive con ese pensamiento en sus cimientos ¿es una sociedad disminuida?

Es una sociedad basada en la ignorancia. La invención de las parejas es una cuestión de dinero y de hijos. Amar tiene otros caminos. El amor de pareja como lo entendemos hoy es una cuestión de economía y tiene relación con el sentimiento de propiedad. Las parejas existen hace miles de años para que los hombres puedan proteger sus dinastías y dominar a la mujer, pero eso no se debe confundir con amor.

¿El amor de pareja como un invento machista y capitalista?

Desde luego. Es todo acerca de la posesión, los celos y el sentimiento de propiedad, nada que ver con el verdadero amor.

¿Cuál es la alternativa?

Tenemos que luchar y convencernos de que podemos vivir solos y rodearnos de personas a las que queramos o nos destruiremos. Creo firmemente en la honestidad y la verdad, es lo que nos enriquece y nos hace fuertes en la vida. Las parejas que viven en falso no se dicen lo que piensan. Desde la película lo que intento transmitir es que hay que decirse las cosas y así sobrevivirán los matrimonios. No hay que tener miedo.

¿El hijo de la película está basado en usted mismo?

Creo que sí. El hijo tiene miedo por la infelicidad de sus padres. Lo que debe aprender es que no está en manos de nadie que otra persona sea feliz, tiene que liberarse de esa responsabilidad. Cuando yo me liberé de ello, empecé a ser capaz de dar amor. Antes el amor era o culpa o un peso o algo que daba a cambio de otra cosa. Yo lo pasé muy mal con la separación de mis padres, aunque entonces no me dolió mucho porque era muy pequeño, pero no me atreví a casarme hasta los cuarenta años. Pero aprendí algo esencial y a la mujer con la que iba a vivir le dije tanto como pude sobre mí mismo, para que no hubiera sorpresas desagradables. Fui honesto, le dije desde las cosas más pequeñas, como que durante el desayuno no me gusta hablar, hasta las cosas que no me gustaban y que sí en el sexo. Y ella hizo lo mismo. Y aquí seguimos, 31 años después.

Josh O’Connor y Bill Nighy, en una escena de la película.- A CONTRACORRIENTE FILMS