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Ministra medio ambiente belga

Zakia Khattabi: "Hay que ser más ambiciosos para llevar a cabo una transición ecológica con éxito"

Zakia Khattabi, ministra de Medio Ambiente y Clima del Gobierno Federal de Bélgica.
Zakia Khattabi, ministra de Medio Ambiente y Clima del Gobierno Federal de Bélgica. AFP
alejandro tena

Zakia Khattabi (1976, Saint-Josse-ten-Noode, Bélgica) es una política atípica, una de las escasas ministras de Medio Ambiente de un país europeo que pertenece a un partido puramente ecologista. Tanto es así, que su cartera ha conseguido arrancar en el acuerdo de Gobierno el compromiso más ambicioso de Europa en reducción de emisiones de CO2; un recorte de los gases contaminantes del 55% respecto a los registros de los años 90. Esta líder ecologista, uno de los referentes en la lucha climática, ha participado este miércoles en un encuentro sobre el futuro del continente en el que han participado algunos diputados españoles como Íñigo Errejón o Inés Sabanés, el eurodiputado verde Michael Bloss o el coportavoz de EQUO, Florent Marcellesi. Tras la charla, Khattabi atiende a 'Público' para hablar del Green New Deal, tratados de libre comercio o democracia directa.

Ha anunciado una reducción del 55% de las emisiones de CO2 para 2030, una de las más ambiciosas de Europa, ¿ha recibido presiones desde las empresas energéticas belgas?

Es cierto que es ambicioso, pero hay que decir que no tenemos otra elección, debemos serlo para poder llevar a cabo una transición ecológica con éxito. Aunque sea desde el punto de vista económico y no ecológico, las empresas deben tener interés en ello. De hecho, es algo que ya está en el tablero internacional, estamos viendo a China apostar cada vez más por un cambio energético. Es importante que se empiece a entender que las empresas que no decidan actuar ya serán las que terminen perdiendo. Entiendo que muchas tengan dudas, pero para eso están los Gobiernos, para ayudar y acompañar.

De hecho, la inacción tiene un coste económico. Tenemos una Comisión para el Clima en Bélgica que ha publicado una investigación que dice que no hacer nada podría tener un coste económico del 2% del PIB nacional para 2025.

Desde una perspectiva europea, ¿cómo ve que su Gobierno apueste por una reducción radical de las emisiones de CO2 mientas otros países europeos como Polonia o la República Checa sigan aferrados a los combustibles fósiles?

Hay que recalcar que la reducción del 55% es un objetivo marcado por el Gobierno Federal belga pero cuando la Comisión Europea publique sus nuevos cálculos habrá que ver si tenemos que reducir aún más. En cualquier caso, esa contradicción que mencionas la vemos incluso dentro de las propias regiones belgas. Lo importante aquí es que tengamos solidaridad en todo este proceso de transición y que podamos establecer unos criterios claros que nos permitan ver si los países europeos estamos cumpliendo nuestra parte. 

Hay países que no podrán actuar rápido.

Es fundamental tener claro una cosa, si hay un país que tiene menos capacidades y no puede actuar rápido no puede servir de excusa para que el resto no incrementen su ambición climática. Creo que lo mejor es poner objetivos de reducción [de emisiones] altos, porque esto puede permitir que haya un efecto arrastre y que el resto de gobiernos se sumen. Pero, ojo, tenemos que mirar bien por qué hay algunos países que van más lentos que otros. Puede ser por dos razones: por un escepticismo climático o por motivos de realidad económica. En este último caso, los países debemos acompañar a los otros desde la solidaridad para hacer posible que puedan tener una transición ecológica desde el punto de vista de la justicia social.

¿Considera compatible que la Unión Europea y sus gobiernos anuncien reducciones de emisiones mientras se negocian acuerdos comerciales como Mercosur, que va a contribuir a aumentar el CO2 y a deforestar otras partes de la Tierra?

Reconozco que hay contradicciones claras. Tú has cogido el ejemplo de Mercosur, pero hay otros tratados similares o, por ejemplo, la Política Agraria Común (PAC). Hay un abismo entre lo que decía la Comisión Europea hace unos meses, cuando se estaba negociando, y el resultado final de la PAC, que no está a la altura de la lucha contra el cambio climático. Debemos reconocer los atrasos de Europa, no nos podemos esconder de la realidad. Hay una diferencia clara entre las palabras y los hechos, lo cual terminan provocando un desencanto enorme en la ciudadanía. Y es un desencanto democrático que no nos podemos permitir en estos momentos.

¿Y cómo se revierte ese desencanto?

En lugar de bajar las manos y simplemente denunciar las contradicciones, debemos movilizarnos aún más, trabajar y generar mejores alianzas que nos permitan superar esas contradicciones que se están dando entre la lucha climática y esos tratados. Frente al desencanto, más movilización. Cuanta más movilización ciudadana y presión haya, menos fuerza tendrán estos acuerdos de libre comercio.

Es partidaria de democratizar la lucha climática, ¿qué papel deben jugar las asambleas climáticas? 

Es fundamental. De hecho, Los Verdes conseguimos que se incluyera dentro del Acuerdo de Gobierno la creación de mesas redondas climáticas y la puesta en marcha de un parlamento ciudadano, siguiendo el modelo de otros lugares como los Países Bajos. La participación es básica, los ciudadanos deben tener un papel fundamental en la transición ecológica. Yo, como Ministra de Medio Ambiente y expresidenta de Los Verdes francófonos, para poder ser una palanca real dentro del Ejecutivo, necesito que la población sea crítica y se movilice constantemente para reclamar que se cumpla con los objetivos ambiciosos que nos hemos fijado.