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El ajuste de altos cargos crea tensión en el Gobierno

El plan llega abierto a la reunión del Consejo de Ministros pero el esquema de Fernández de la Vega provoca fuertes resistencias

GONZALO LÓPEZ ALBA

El plan para el recorte de altos cargos y la reordenación de las empresas del sector público previsto desde hace varias semanas llega abierto al Consejo de Ministros de hoy, fecha para la que se anunció oficialmente su aprobación después de varios retrasos que se atribuyeron a compromisos internacionales de la vicepresidenta económica, Elena Salgado.

Anoche seguía "sin cerrar" su alcance, según confirmaron varios interlocutores gubernamentales, hasta el extremo de que no se atrevieron a asegurar que el ajuste pueda aprobarse hoy aunque es lo más probable, ya que "han surgido muchas tensiones", propiciadas en gran medida por el tiempo transcurrido desde el anuncio hasta su realización.

Lo que se daba por seguro es que será objeto de un intenso debate en la reunión del Gabinete por la resistencia de varios ministros a aplicar el esquema de recorte de altos cargos diseñado por la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, y por la tensión que ha generado entre los propios ministros afectados el ajuste de directivos y asesores en empresas y entes públicos, cuya coordinación compete a Salgado.

La mayoría de los ministerios suprimirá dos altos cargos

No obstante, este último asunto, el que representará el auténtico ahorro económico, tiene una solución más fácil ya que desde el anuncio de la fusión de empresas hasta su ejecución es inevitable que pase un tiempo que puede permitir arbitrar soluciones de compromiso.

Fernández de la Vega ultimaba anoche el recorte en conversaciones directas con los ministros. A la natural resistencia de éstos se añade el hecho de que la vicepresidenta no se puso de lleno con el asunto hasta ayer, ya que el miércoles regresó de Nueva York y por la tarde compareció en el Congreso para informar sobre las ayudas a Haití.

La vicepresidenta elaboró un estudio previo a partir del cual planteó a cada ministro el recorte que consideraba viable e idóneo. Con esa base comenzó la negociación, que siguió con las contraofertas de los ministros y proseguía, al cierre de esta edición, con un catenaccio informativo absoluto impuesto desde Moncloa.

El Ejecutivo plantea el ajuste como un gesto hacia los mercados financieros

Aunque el ajuste estaba previsto desde hace tiempo, su oportunidad se ha visto reforzada por la rebaja en la calificación de la deuda pública de España anunciada el miércoles por Standard&Poor's. "El recorte podrá tener más o menos eficacia, pero es uno de esos gestos de ejemplo que se necesitan", argumentaron varios interlocutores del Gobierno.

El ahorro económico será reducido y los problemas de operatividad que puede ocasionar el ajuste son notables, pero en Moncloa se considera que se trata de "un gesto importante para los mercados y quienes dirigen las agencias de calificación de riesgos". Con esa filosofía y propósito se plantea la poda de altos cargos como un mensaje de austeridad y una prueba de su determinación de reducir el déficit.

La convicción de que el ajuste es necesario no contradice las resistencias. "Hay que hacer algo, pero también hay que tener mucho cuidado, no a vaya a ser que por podar hagamos un roto en la estructura orgánica", se advertía desde varios ministerios. Y algún alto cargo apostillaba: "Donde realmente se tendría que producir un adelgazamiento es en las administraciones autonómicas".

Todos, en mayor o menor medida, se verán afectados, según el plan de recorte dirigido por María Teresa Fernández de la Vega, pero al cierre de esta edición ningún interlocutor gubernamental se atrevía a adelantar la cifra final, que puede verse alterada durante la reunión del Consejo de Ministros.

El punto de partida fue un recorte de hasta el 20%, pero ayer la poda se acercaba más bien al 10%. Oficialmente existen 343 altos cargos de director general hacia arriba,de modo que ese porcentaje significaría la desaparición de 34 puestos de secretario de Estado, secretario general, subsecretario o director general, ya que no se verá afectado directamente ninguno de los tres vicepresidentes ni de los catorce ministros.

Los subsecretarios uno por ministerio se consideran imprescindibles y casi lo mismo ocurre con los secretarios de Estado, aunque cobran más que los ministros. Así, el grueso el ajuste pasará por el recorte de direcciones generales, que en más del 90% de los casos son ocupadas por funcionarios. El ahorro que la medida producirá se calcula en unos 40 millones de euros el recorte total al que se ha comprometido el Gobierno es de 50.000 millones para el período 2010-12.

El tijeretazo no tendrá la misma dimensión en todos los ministerios. En la mayoría se suprimirán dos puestos de alto cargo, como en Economía y Hacienda una secretaría general y una dirección general , Defensa o Sanidad dos direcciones generales. Pero en algún caso el ajuste se limitará a una sola dirección general, como Fomento que hará su gran esfuerzo de ajuste en las empresas y entes públicos, Igualdad o Ciencia e Innovación.

A las resistencias políticas se han unido, en algunos casos, circunstancias imprevistas. Así, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, tenía previsto aprovechar la coyuntura para hacer una remodelación general del organigrama de su departamento, pero sus planes se han visto descabalgados por la grave enfermedad que sufre el secretario de Estado, Ángel Losada.

También estaba prevista la supresión de la secretaría de Estado de Educación, cuya titular, Eva Almunia, sustituirá a Marcelino Iglesias como candidata del PSOE a la presidencia autonómica de Aragón. Este plan puede hacer reconsiderar la supresión de esa Secretaría en estos momentos, ya que implicaría privar de plataforma política a Almunia, que no es diputada autonómica ni en el Congreso.

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