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Al Alcalde de El Ejido también le tocó la lotería

Juan Enciso acumuló un barco y 25 inmuebles y no los declaró

RAÚL BOCANEGRA

Juan Enciso, alcalde de El Ejido (Almería) desde 1991, acusado de cinco delitos de corrupción, logró acumular desde entonces un patrimonio de  un barco, que le costó 83.000 euros, y 25 inmuebles (varios de ellos en propiedad al 50%), entre los que se cuenta una casa, un cortijo en las estribaciones de Sierra Nevada, varias fincas rústicas y viñedos. Enciso, jefe del PAL, un partido de autor escindido del PP en 2005, jamás declaró a Hacienda el impuesto sobre el Patrimonio, suprimido en 2008, cuando ya había adquirido sus propiedades, según se puede comprobar en el sumario de la operación Poniente. La Policía insinúa, además, en un informe que los pudo obtener de manera opaca. “Para la financiación de estos inmuebles —se lee en el expediente policial— le consta únicamente la concesión de un préstamo hipotecario concedido por Cajamar el 5 de octubre de 2006, por importe de 257.040 euros”.

A Juan Antonio Roca y Carlos Fabra también les tocó la loteríaEnciso obtuvo entre 2001 y 2007 ingresos que oscilan entre los 60.000 y los 80.000 euros al año producto de su actividad como alcalde y presidente de Elsur, la sociedad mixta de servicios municipales esquilmada por la trama empresarial corrupta que, según la Fiscalía, el alcalde protegió y alentó. Al, como se le conoce en El Ejido, además de los ingresos “tradicionales”, dice con ironía la Policía, también le tocó la lotería, como a Juan Antonio Roca y Carlos Fabra. Cobró el 3 de marzo de 2004 un premio de la ONCE de 99.000 euros. La Policía añade: “La obtención de premios en juegos de azar está estrechamente relacionada con actividades de blanqueo de capitales, es una constante en el grupo de personas investigadas”. La operación Poniente acumula ya más de 40 imputados.

Hacienda, según Montserrat Peña, instructora del caso, constata que Enciso gastó bastante más de lo que ingresó desde el año 2003 en adelante. La magistrada, según la transcripción de los interrogatorios, le preguntó cómo pudo vivir ese tiempo. Enciso respondió que no estaba “de acuerdo”, que “tiene ingresos importantes” porque los “invernaderos funcionaban” y que del año 2005 al 2006 ingresó 150.000 euros. Y en una más de sus sonadas piruetas dialécticas, Enciso le espetó a la jueza que no sólo tiene más ingresos, sino que además los ha declarado “todos” y que “Hacienda puede cometer un error”. En el sumario, del que aún queda una parte bajo secreto, no aparecen pruebas de que sea así. Dos informes de la Agencia Tributaria le contradicen.

Los pinchazos telefónicos demuestran además que Enciso pedía dinero a empresarios amigos, a los que también favorecía a través de Elsur. Peña le instó a aclarar por qué reclamaba “reiteradamente” metálico, si previamente había declarado que “obtenía mensualmente de los invernaderos entre 65.000 y 70.000 euros”, Enciso respondió sencillamente que ese año, precisamente, le había ido mal. “La cosecha de melones y sandías hubo que tirarla”, dijo.

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