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Alfombra roja para Uralde

El director de Greenpeace sale de prisión tras 20 días. La fecha del juicio se decidirá en unos meses

GUILLEM SANS MORA / EFE

La pesadilla concluyó al fin para Juantxo López de Uralde y los otros tres activistas de Greenpeace que llevaban 20 días detenidos, y en régimen de aislamiento, por colarse en el banquete que la reina danesa ofreció a los jefes de Estado durante la fracasada Cumbre del Clima de Copenhague.

La policía danesa los dejó en libertad provisional tras darse por satisfecha con la información facilitada por Greenpeace, pero mantiene la investigación por tres posibles delitos, informó a Público Jacob Arrevad, el abogado danés de López de Uralde y del resto de detenidos -el suizo Christian Schmutz, la noruega Nora Christiansen y el holandés Joris Thijssen-. La fecha del juicio se decidirá en unos meses.

El mal sueño empezó y terminó en una alfombra roja, la que lograron pisar los activistas el 17 de diciembre en la cena de gala -donde exhibieron sus pancartas con el lema Los políticos hablan, los líderes actúan- y la que desenrrolló el equipo de la oficina de Greenpeace, poco antes de las seis de la tarde, frente a una puerta lateral de la cárcel de Vestre Faengsel. Tras una buena media hora de espera a nueve grados bajo cero, a las 18:22 horas una funcionaria de prisiones abrió la puerta y dejó salir a los detenidos, que fueron recibidos con un largo aplauso y gritos de júbilo de sus compañeros y familiares.

"Lo peor es que el clima continúa siendo destruido", fue la primera frase de López de Uralde al salir de la cárcel, con aspecto cansado pero sereno. "Por supuesto que vamos a continuar con nuestra lucha, no vamos a parar", anadió. Una de las primeras en acercarse a él fue Maite Mompó, una marinera española del barco insignia de Greenpeace, el Rainbow Warrior, que no ha abandonado el puerto de Copenhague desde el fin de la cumbre en señal de solidaridad con los detenidos.

"Cuando me enteré de que lo iban a liberar me puse a llorar", dijo Mompó, tan sorprendida por la liberación como por la acción reivindicativa de los activistas en el banquete, que se había mantenido en secreto hasta el último momento. Después de abrazar a Maite, el activista espanol recibió la llamada de su esposa, Koro Castellanos, quien le visitó en la cárcel junto al hermano de Uralde el día 5 bajo la estricta vigilancia de un funcionario y un traductor que les interrumpía continuamente, según relataron después los familiares.

Similar fue el tratamiento que recibieron los amigos del suizo Christian Schmutz. Sus padres, su pareja Marion y su hijo de dos años están en Copenhague desde el pasado día 2 y no obtuvieron autorización para visitarle hasta pocas horas antes de la liberación. "Sólo fue posible gracias a la presión diplomática. Está pálido y algo más delgado", explicó su compañera, sin quitar ojo de la puerta por donde iba a salir Schmutz.

"Lo peor es que el clima continúa siendo destruido"

El director ejecutivo internacional de Greenpeace, Kumi Naidoo, esperaba a los activistas con una alegría que sin embargo no apaciguó su indignación por el trato dispensado a sus companeros. Naidoo aseguró a este diario que Greenpeace no ha ofrecido en el último momento ninguna información nueva a la policía que pueda explicar la repentina liberación. "Hace dos semanas dimos a la policía los nombres de todos los activistas implicados en la acción, y respondimos a todas las preguntas", aseguró. La reacción del Gobierno de Dinamarca ha sido para Naidoo "extremadamente ruda", y "ha perjudicado seriamente la reputación del país".

El jefe de Greenpeace no recuerda consecuencias comparables a otras acciones de Greenpeace en el pasado. El proceder de las autoridades danesas tiene, además, para él un regusto muy amargo: "Soy surafricano, y recuerdo de mi infancia y adolescencia que los únicos países que condenaban entonces enérgicamente el apartheid eran precisamente los escandinavos. Ver ahora este comportamiento de las autoridades danesas resulta enormemente decepcionante", explicó.

En la liberación también ha tenido que ver la diplomacia española. El primer frente fue el consular, de atención a los detenidos. El segundo, el político, porque Miguel Ángel Moratinos había hablado en varias ocasiones con su homólogo danés, "preocupándose por el caso", informan fuentes muy próximas al ministro. De hecho, fue el propio Moratino quien habló con los familiares de Uralde para comunicarles la noticia. El miércoles por la mañana acabó desatascándose todo tras la reunión del cónsul español, Nuño Bordallo, con el subsecretario de Asuntos Legales danés, informa Juanma Romero.

Greenpeace considera que "la pesadilla ha acabado" gracias a la "presión al más alto nivel" por parte del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y la embajada española en Dinamarca.

Así lo ha manifestado el director de campañas de Greenpeace en España, Mario Rodríguez, en la vigilias que hoy se han celebrado en 20 ciudades de todo el mundo

para protestar por las detenciones efectuadas el pasado 17 de diciembre durante la Cumbre del Clima de Copenhague y que en Madrid ha congregado en la puerta de la embajada danesa en alrededor de un centenar de personas.

Entre los manifestantes, presididos por una pancarta firmada por Ecologistas en Acción que indicaba "Juantxo, vuelve a casa", se encontraban la esposa de Uralde, Koro Castellano, y su hermano, Íñigo, quien ha afirmado a Efe sentir un "gran alivio" por la liberación del activista, cuya situación "se había salido de cualquier medida razonable" y era víctima de un "absoluto estado de indefensión".