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Amistades peligrosas

LUIS G. MONTERO

Hay coincidencias significativas en las campañas. El votante perplejo se siente interpelado por la palabra amistad, reina por un día de los mítines del PP y del PSOE. En una plaza de toros llena de gente, Rajoy se puso tierno al dirigirse a Francisco Camps: 'Tienes mi amistad más sincera'. Por su parte, Rubalcaba quiso sincerarse con los votantes enfadados por la gestión poco social del Gobierno socialista. Aprovechó su acto en Vigo, un acto de futuro candidato a la Presidencia de Gobierno, para confesar que entendía a los que se sienten defraudados con los socialistas. El votante perplejo piensa que en ese momento decía la verdad. Tantas veces ministro, después de su trabajo perpetuo con Felipe González y Rodríguez Zapatero, es la persona más indicada para entender las razones que tiene la izquierda a la hora de sentirse defraudada por el PSOE.

Después de sus confesiones, al igual que Rajoy, un sorprendente Rubalcaba acudió también a la amistad: 'Se trata de confiar en los amigos o de dejar paso a los adversarios'. Así se ponía tierno el mismísimo ministro del Interior que un día antes había ordenado a la Policía desalojar de forma violenta a los jóvenes reunidos en la Puerta del Sol para defender una democracia real.

El abrazo de Rajoy a Camps espanta su miedo a perder su apoyo tras el 22-M

El votante perplejo es muy partidario de los sentimientos. Reivindica el amor, la amistad, la compasión, porque pertenece a la tradición ilustrada convencida de que sólo una educación sentimental de carácter ético puede sostener los discursos de la razón. Los sentimientos son necesarios para llenar de valores los razonamientos políticos y las decisiones frías. Por eso el votante perplejo detecta enseguida la manipulación emotiva que intenta justificar lo injustificable para ponerse al servicio de la irracionalidad. Los sentimientos son peligrosos si pretenden encubrir la falta de razones. Lo vemos con frecuencia en la vida cotidiana. Muchos maltratadores recurren al amor para pedir perdón a su pareja. Hay quien puede considerar razonable una segunda oportunidad. ¿Pero una tercera? Paliza asegurada.

La amistad que siente Rajoy por Camps quiere justificar su injustificable apoyo a un político que simboliza la corrupción. La foto de su abrazo, evitada durante muchos días, es una consecuencia del miedo de Rajoy. Si pierde Cospedal en Castilla-La Mancha, su proyecto personal quedaría muy debilitado sin la amistad de los candidatos del PP que, según las encuestas, van a conseguir más respaldo en las urnas.

Las amistades peligrosas de Rajoy y Rubalcaba no han sido las únicas del día. También pudimos ver fotos recientes de Elena Salgado y Strauss-Kahn. Los socialistas han intentado ocultar en campaña el verdadero rostro de esta legislatura, esa dama rubia del socialismo que nos ha tratado a los españoles como niños y nos ha puesto a hacer los deberes dictados por el FMI de Strauss-Kahn. La denuncia de una camarera tiene un efecto colateral no deseado: el protagonismo de la dama. Vaya suerte.

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