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Análisis Mar de fondo en la política andaluza, pendientes de un adelanto electoral

La oposición le aprueba tres leyes a un PSOE en minoría, mientras el PP, con el aplauso de los demás partidos, trata de arrastrar a Susana Díaz a donde rompen las olas de la corrupción del pasado

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La presidenta andaluza, Susana Díaz, se hace un selfi con una mujer, en una imagen de archivo. EFE/Julio Muñoz

El PSOE se ha quedado en minoría en Andalucía, pero, a la espera de los presupuestos y a vueltas con la fecha de las elecciones, no lo parece. Desde que a principios de mes Ciudadanos decidiera romper el Acuerdo de Investidura que había dado como fruto tres presupuestos, los socialistas se han apuntado algunas victorias políticas.

Por un lado, para gran enfado de la oposición, que no fue capaz de ponerse de acuerdo para evitarlo (para superar los 47 escaños que tiene el PSOE se requiere que PP y Podemos, que suman entre ambos 48, uno más, estén en sintonía) los socialistas presidirán la comisión de investigación sobre la Faffe, una fundación pública, hoy extinta, en la que se han descubierto, entre otras cosas -en las etapas anteriores al Gobierno de Susana Díaz-, pagos de al menos 15.000 euros en un prostíbulo. con una tarjeta de la Junta.

Todas las leyes fueron aprobadas por unanimidad, excepto la de igualdad, que Podemos votó en contra

Por otro, en el Pleno de ayer, los socialistas lograron sacar de una tacada tres leyes -la Ley de Cambio Climático, la Ley Audiovisual y la Ley de Igualdad, uno de los proyectos estrella del gabinete de Díaz- y frenar, gracias a la abstención de PP y Ciudadanos, una proposición de Podemos sobre la RTVA. Todas las normas fueron aprobadas por unanimidad, excepto la de Igualdad, que Podemos decidió votar en contra porque considera que la norma es un lavado de cara “del feminismo de moqueta que [practica el Gobierno] y que no cambia la vida de las mujeres reales”.
Así, la oposición -con la excepción de Podemos, que sí confrontó en el terreno ideológico- favoreció que el Pleno de este miércoles fluyese como una balsa de aceite.

La vida política en Andalucía está a la espera de que Susana Díaz decida si las elecciones serán el año que viene o este

La vida política en Andalucía está a la espera de que Susana Díaz decida si las elecciones serán en marzo, cuando toca, o si prefiere ganar unos meses para arrancar antes la próxima legislatura. Su discurso siempre ha estado que si faltaba estabilidad y el Gobierno no pudiera tomar decisiones, hablarían los andaluces. En el Pleno de ayer, el PSOE hizo pleno de leyes. Pero en el horizonte asoman los presupuestos para 2019. Y, aunque el consejero de Hacienda, Antonio Ramírez de Arellano, trabaja con la previsión de llevar el presupuesto a la Cámara a finales de octubre, esas cuentas, salvo sorpresa mayúscula, no se van a poder aprobar en esta legislatura.

Ciudadanos ya le ha dicho al Gobierno que con ellos no cuenten esta vez; el PP jamás ha apoyado un presupuesto en Andalucía y, por tanto, a las puertas de unas elecciones -sean estas ya o el año que viene- no parece previsible que lo vayan a hacer tampoco. Y el PSOE, que tampoco está por la labor de hacer sacrificios en las proximidades de unos comicios, ha rechazado la oferta de Podemos e IU de negociar con ellos las cuentas porque le parece fruta envenenada.

Comparecencia en el Senado

Y en este escenario, aparece otra vez la mar de fondo. Llegan de nuevo las olas largas y profundas de la corrupción del pasado al malecón del PSOE de hoy. Y ahí es a donde el PP quiere arrastrar al PSOE. Al lugar en el que rompen esas olas, para que lo socialistas se den un buen revolcón. Así, el PP, con el aplauso del resto de partidos en Andalucía, convocó a Susana Díaz a la comisión de investigación en el Senado -donde tienen mayoría absoluta- sobre financiación de partidos políticos. Esta es una comisión en la que solo participan ellos, porque los demás partidos consideran que el PP la hizo con el solo objetivo de descafeinar la que se abrió en el Congreso después del caso Gürtel y competir con ella en el caso de que fuera necesario.

Con el aplauso del resto de partidos en Andalucía, el PP se lleva a Susana Díaz al Senado el próximo 8 de noviembre

Así, el PP ha convocado a la presidenta para el 8 de noviembre, que sería justo el día que empezaría la campaña electoral si las elecciones se adelantasen al 25 de noviembre, fecha que se da por prácticamente descartada en distintos círculos políticos de la Comunidad. Los conservadores justificaron su decisión en que Susana Díaz tiene que “dejar de huir con los casos de corrupción”. La portavoz del PP en el Parlamento andaluz, Carmen Crespo, dijo que Susana Díaz, a quien llamó “la heredera” de los expresidentes Chaves y Griñán, no debería estar “preocupada” por esa petición de comparecencia, tiene una “oportunidad única para explicar qué pasa en Andalucía con el tema de la corrupción”.

“Claro que sí. Si me llaman, es evidente que iré, pero es una pataleta del PP y fruto del nerviosismo y de la desesperación”, dijo Díaz, cuando los periodistas le preguntaron al respecto. “Todo el mundo sabe que [esa comisión] es una pataleta”, añadió, recoge Europa Press. “Allá ellos”, remachó.

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