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Las armas del PSOE para volver a ganar

Los socialistas prevén "quince meses de activismo" para dar la vuelta a los sondeos. Los expertos coinciden en que hay margen para que Zapatero recupere a su electorado

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Hace una semana, el presidente Zapatero auguró cuatro años más de oposición al PP a partir de 2012, pero no desveló cómo lo conseguiría Un día después, dio la primera señal tras formalizar un acuerdo con el PNV y Coalición Canaria que garantiza la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2011.

El segundo gesto ha sido una profunda remodelación de su Gabinete, que hasta en el PP se ha interpretado como acertada. Al menos en privado, como mostró una cámara indiscreta que captó a María Dolores de Cospedal y Javier Arenas reconociendo que el nuevo Ejecutivo tenía 'una mayor proyección'. Zapatero ha recuperado su característico 'optimismo antropológico', del que parece haber contagiado a los socialistas, que han acabado las semana con el ánimo renovado.

Los expertos consultados por Público coinciden en valorar de forma positiva los cambios en el Ejecutivo de Zapatero. No sólo por el perfil de los elegidos, sino por el mensaje que traslada a la ciudadanía. Según el catedrático de Ciencia Política Julián Santamaría, es 'el mejor cambio que se podía hacer y en el momento más oportuno' porque permitirá al Gobierno abordar algunas de las 'carencias de sus predecesores como la coordinación y la comunicación'. Santamaría destaca que se han incorporado al Gabinete dos grandes comunicadores, Alfredo Pérez Rubalcaba como vicepresidente y portavoz y Ramón Jáuregui como ministro de Presidencia, que podrán corregir la 'flaqueza de los gobiernos anteriores'. La remodelación emite, además, 'señales dirigidas al electorado de izquierdas con la llegada de Trinidad Jiménez, Rosa Aguilar y Valeriano Gómez, haciéndose eco del descontento sindical'.

Para el especialista en Opinión Pública Fermín Bouza, la crisis de Gobierno favorece que 'la sociedad perciba que el Ejecutivo se pone las pilas' y que ha salido de la atonía de los últimos meses. Un lastre en el que también repara el catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Valencia Pablo Oñate, para quien el nuevo Ejecutivo 'tiene más visibilidad e impacto político'. De esta manera, tendrá más opciones para 'activar al electorado que ahora estaba pensando en quedarse en casa', remarca.

El desencanto entre los votantes socialistas, sin embargo, no puede eliminarse de un plumazo. Especialmente entre los 'electores más maltratados por la crisis y el paro, que son, fundamentalmente, votantes del PSOE', según la socióloga y ex presidenta del CIS Belén Barreiro. Cuestión que, en su opinión, se está infravalorando. En este sentido, apunta a que el cambio de rumbo del Gabinete será bien recibido entre la parte del electorado que no está especialmente afectada por la crisis: 'Serán más sensibles al cambio y a recuperar la ilusión'. Esto es factible, señala, gracias a 'la apuesta por la eficacia, por un Gobierno que funcione y por la selección de personas con reputación de buenos gestores'.

Aún no existe una transferencia masiva de votos del PSOE al PP

Según el asesor de partidos políticos y experto en storytelling Antonio Núñez, Zapatero ha iniciado un nuevo relato, una vez superado el de conciencia de la crisis, en el que los protagonistas encajan en 'el arquetipo de guerreros curtidos, con experiencia en la lucha contra la crisis', frente a los de 'perfil con más contenido simbólico' de anteriores etapas. En ese grupo de batalladores encajan las figuras de Rubalcaba, Jáuregui y Gómez, que necesariamente tienen que 'equilibrarse' con los del primer Zapatero, el del talante y la extensión de derechos. Este último, explica Núñez, sería el 'eje emocional' del proyecto, en el que encajaría la nueva ministra de Medio Ambiente, Rosa Aguilar.

La ofensiva del PSOE, apuntan los expertos, no puede quedarse en un cambio de ministros. A 15 meses de las próximas elecciones generales, a las puertas de los comicios catalanes de noviembre y con las municipales y autonómicas en mayo de 2011, hace falta mucho más para dejar otros cuatro años al PP en la oposición. La clave es si Zapatero será capaz o no de dar la vuelta a las encuestas. El último Publiscopio marcaba 13 puntos de ventaja de los conservadores.


Los asesores del PSOE están convencidos de que se puede revalidar la victoria de 2008, como defendió el presidente hace una semana en el mitin de Ponferrada. Y señalan cuatro claves para cambiar el rumbo electoral.

En Ferraz afirman que 'hay precedentes en España, como fueron los comicios de 1993 y los de 1996'. En este último caso, el PSOE perdió las elecciones, pero por un margen mucho más estrecho del previsto. Algunos politólogos, sin embargo, remarcan las diferencias entre ambos escenarios: 'Las crisis de los socialistas en los noventa se debían a factores endógenos, como la corrupción y la división del partido, y ahora se debe a un factor exógeno, la mayor crisis económica mundial en décadas'. En este sentido, el catedrático de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos Manuel Villoria subraya que 'ha habido gobiernos que han ganado cuando las cosas iban mal. Lo importante es trasladar a los ciudadanos que se están haciendo cosas por el país'.

Un segundo motivo que lleva a Ferraz a visualizar la remontada es que, hasta ahora, 'no se ha producido una transferencia masiva de votos al PP, sino que lo que hay es desmovilización' entre el electorado socialista. El malestar por la crisis y las reformas del Gobierno existe, 'pero no como para votar a otro' partido, subrayan. El hecho de que los socialistas vayan por detrás en las encuestas, explica Belén Barreiro, no significa que 'llegado el momento no vayan a votar al PSOE, sino que ahora pesa más el factor psicológico, la depresión que provoca el paro'.

Zapatero ha iniciado 'un nuevo relato', una vez asumida la crisis económica

La actitud de pasividad del presidente conservador, Mariano Rajoy, es el tercer elemento que puede jugar a favor de Zapatero, opinan en el PSOE. 'La apuesta del PP es presuponer que nos vamos a dejar morir' sin dar la batalla, explican. Sus planes son diametralmente opuestos. 'Necesitamos 15 meses llenos de activismo', subrayan fuentes del partido, recordando que 'hay muchas cosas por hacer porque la legislatura no está acabada'. Es más, es el momento de enfatizar, dicen, la 'labor reformista de Zapatero en contraposición al Rajoy más conservador, que sigue poniendo como ejemplo las políticas de 1996'.

Por último, subrayan en cuarto lugar la cuestión temporal, acorde con el mantra del líder socialista: 'En política, administrar los tiempos es un valor'. Y ahora toca hacerlo. Con 15 meses por delante, todo es posible, afirman en el PSOE, recordando que en ese tiempo Barack Obama pasó de ser un desconocido a presidente del Gobierno de Estados Unidos. En este sentido, Julián Santamaría reconoce la dificultad de remontar 13 puntos, pero hace una consideración. 'Si esa brecha se ha abierto en los últimos tres o cuatro meses, desde que se iniciaron las reformas, nada impide pensar que se puede cerrar en un periodo corto de tiempo si el Ejecutivo es capaz de explicar y persuadir a la opinión pública de que lo que está haciendo es conveniente'.

Lo cierto es que, entre los expertos consultados, hay división de opiniones sobre la capacidad del PSOE para recortar esa distancia al PP. Algunos, como Pablo Oñate, creen que en un año y medio 'las mejoras económicas llegarán, pero serán insuficientes como para que el Gobierno pueda sacar pecho' y apuntarse un tanto. Para Bouza, en cambio, la remodelación 'ha mejorado el clima y se va perfilando que hay partido'. Incluso en las citas electorales anteriores a las generales.


Los socialistas medirán su fortaleza electoral el próximo 28 de noviembre en Catalunya. Sin embargo, los expertos apuntan a que no se podrá hacer una lectura estatal del resultado, aunque sí puede tener importantes efectos políticos. Julián Santamaría destaca que Catalunya tiene sus singularidades, entre ellas, que 'su sistema de partidos es muy distinto al estatal y las motivaciones para votar en las autonómicas no son las mismas que en las generales'. Un análisis en el que coincide el politólogo Villoria.

De momento, los sondeos apuntan a un descalabro del PSC. Santamaría, sin embargo, pone en cuarentena esos posibles resultados: 'Será mejor de lo que se pronostica'. Fermín Bouza tampoco cree que el resultado sea tan negativo: 'El PSC puede quedar dos o tres escaños por debajo'.

La mayoría de los politólogos consultados dan por supuesto que habrá un cambio de gobierno en Catalunya, que liderará CiU, pero dudan sobre si alcanzará la mayoría absoluta. Un hecho que podría tener consecuencias para el Gobierno de Madrid. Según Villoria, si CiU lo 'lograse y no necesitase al PP para gobernar, podría ayudar' al Gobierno central. El profesor Oñate hace, sin embargo, el análisis contrario. Ese escenario podría provocar 'más de un año de tiranteces entre CiU y el PSOE'. No tiene dudas sobre que esas elecciones 'van a suponer un cambio en las relaciones entre España y Catalunya, que es uno de los grandes asuntos de cara a las elecciones generales'.


En las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2011, el PSOE y el PP calibrarán su poder territorial en 13 comunidades autónomas. Actualmente, cada partido encabeza cinco gobiernos autonómicos y otras tres formaciones controlan otros tantos ejecutivos regionales. Fuentes del PSOE destacan que estos comicios serán relevantes por una cuestión de imagen, pero sobre todo de poder real: 'Si el PSOE pierde parte de su base territorial, quedará en situación de debilidad', admiten. Y los socialistas tienen varios feudos en peligro.

Como especialista en Opinión Pública, Fermín Bouza niega que se vaya a producir un batacazo del PSOE. 'Nada de nada, habrá pérdida de puntos y algún disgusto', augura, si bien no se atreve a vaticinar si serán de un color u otro. El catedrático insiste en que 'el clima de opinión ha cambiado' y que hay quienes 'han recuperado la fe en Zapatero'. Más escéptico se muestra Oñate, quien cree que el PSOE tiene difícil remontar. Entre otras razones, porque 'no podrá presentar alguna superoferta electoral en medio de esta crisis'. Además, estima que los electores tienden a hacer 'pruebas con el voto' en estos comicios para mandar mensajes, incluido el de castigo, a los partidos.

Del estudio de los sondeos, Belén Barreiro concluye que estos procesos electorales 'no se pueden tomar como referente en el caso del PSOE, porque tienen un voto muy disociado'. Los electores, remarca, no siguen las mismas pautas que en las generales.


Dos preocupaciones históricas de los españoles, según ponen de manifiesto los sondeos del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), son el paro y el terrorismo. Incluso cuando la situación es buena. Y, consecuentemente, también son dos temas habituales de campaña. Desde la dirección del PSOE, aseguran que el capítulo de la lucha contra el terrorismo 'no está amortizado'. Por ser espinoso y vistas las campañas anteriores, los expertos recomiendan prudencia.

'La mejor manera de rentabilizar política y electoralmente los buenos resultados en la lucha contra el terrorismo y la economía es no hacer de estos temas el objetivo central' del discurso, afirma Santamaría. En este contexto enmarca la afirmación de Zapatero de que iba a abordar la crisis costase lo que le costase. Para Villoria, el Ejecutivo 'está tratando bastante bien el terrorismo', a diferencia de como hizo 'el PP en la campaña electoral anterior'. Según Bouza, este tema 'siempre juega a favor del Gobierno'.

En el otro capítulo, Villoria señala que 'las elecciones no se van a ganar en el Ministerio de Trabajo, pero es determinante porque las bases del PSOE son trabajadores'.

Todo ello, indican los expertos, debe ser aderezado con buenas dosis de comunicación para que la sociedad sepa qué hace el Ejecutivo y por qué lo hace.

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