Público
Público

La AVT fracasa en su intento de apartar de Garzón de tres causas contra ETA

La Audiencia Nacional, que considera al juez «el azote de ETA», rechaza las tres recusaciones presentadas por la asociación de víctimas.

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón seguirá instruyendo los casos: del chivatazo, el que abrió contra la financiación de ETA a través de las herriko tabernas controladas por Batasuna, y el sumario de Askatasuna, la sustituta de Gestoras pro Amnistía.La Asociación Víctimas de Terrorismo (AVT) intentó apartarle de los tres, presentando otras tantas recusaciones, en las que alegaba que había perdido su imparcialidad y que tenía enemistad manifiesta hacia el colectivo, porque había deducido testimonio contra su abogado, Juan Carlos Rodríguez-Segura, por un recurso en el que poco menos que acusaba al juez de prevaricar.

La primera impugnación, la del caso del chivatazo fue rechazada por la jueza Manuela Fernández Prado el pasado 28 de febrero, las otras dos siguieron el mismo camino ayer.

En sendas resoluciones, tanto la magistrada de la Sala de lo Penal Ángeles Barreiro como Carmen Paloma González Pastor, también rechazan las recusaciones, cuya instrucción les correspondió.

González Pastor afirma en su auto, sobre la impugnación de Garzón en la causa contra Askatasuna, que la AVT 'pone en definitiva en tela de juicio la imparcialidad' de Garzón, 'que, curiosamente, ha sido uno de los azotes de la banda terrorista ETA'.

En este sentido, recuerda que el titular del Juzgado Central de Instrucción número 5 instruye otras causas contra la organización terrorista, como la abierta contra la última cúpula de Batasuna, en las que no ha sido recusado.

Fianza y paso por la política

Tras explicar que la exigencia de fianza a una acusación popular es una 'cuestión puramente jurisdiccional', que no puede 'servir de excusa para la presentación' de una recusación, la magistrada González-Pastor, como también hizo Fernández Prado, rechaza sin más los argumentos sobre la experiencia política del magistrado o sus comentarios sobre la actuación del Gobierno en la última tregua de ETA.

En este sentido, señala que aquello ocurrió hace tiempo y una recusación sólo se puede basar en motivos conocidos en los 10 días previos a la presentación del incidente. Por eso, las recusaciones no deben ni siquiera admitirse a trámite.