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"El banco me ha negado sistemáticamente la dación"

Se enfrenta al desahucio de su vivienda y a una deuda de 100.000 euros

MIGUEL ALBA

Un accidente de moto trastocó la vida y la economía de Lluis Martí. Las secuelas le obligaron a mudarse de su piso en Barcelona, un segundo sin ascensor, hasta una casa baja en La Bisbal del Penedès (Tarragona). Lluís, mecánico de motos, especialista en reparaciones de las monturas de trial, adquirió la vivienda a finales de 2002 mediante un préstamo hipotecario de 108.000 euros a 30 años, concedido por CatalunyaCaixa. "Nos financiaron el 100% del valor de la casa. Incluso ampliamos algo la hipoteca, alrededor de 6.000 euros, para hacer una reforma", cuenta Lluís. Nueve años después, Lluís se enfrenta a una ejecución hipotecaria ha salvado los cuatro primeros avisos de desahucio y una deuda de 100.000 euros con la caja catalana: 45.000 euros como deuda por su vivienda la entidad se la quedó a mitad de precio, como estipula la Ley Hipotecaria, tras quedar desierta la subasta y 55.000 euros por intereses y costes judiciales.

Su caso es uno más de entre las 25.000 ejecuciones hipotecarias que se realizan en España cada trimestre. Una escalada de desahucios que ha reabierto el debate de la dación. Incluso un juez de Sabadell ha planteado ante el Tribunal Constitucional la ilegalidad de las ejecuciones hipotecarias y la revisión de la posibilidad de aplicación de la dación hipotecaria.

La caja se quedó con su casa por la mitad de los 108.000 euros de hipoteca

"He intentado en varias ocasiones la vía de la dación con el banco, pero me lo ha negado siempre", asegura Lluís. Sus problemas de liquidez comenzaron en febrero de 2008, un año después de quedarse en traspaso con un taller de reparación de motos. Precisamente, para sufragar el traspaso, logró una ampliación hipotecaria de 48.000 euros. Pasó de pagar 390 euros mensuales de hipoteca a 750 euros. "En febrero de 2008, el taller no funcionaba", relata Lluís. Un mes después, se convirtió en moroso. Los primeros avisos de la caja no se produjeron hasta principios de 2009. Ahora se enfrenta al desahucio de su vivienda y a una deuda de 100.000 euros. El tocho, término que define la documentación del juzgado que soporta el desahucio, no llegó a su domicilio hasta el 8 de septiembre de 2010. Ese día, Lluís logró una prórroga de una quincena al negociar con la secretaria judicial y la procuradora del banco.

El desahucio quedó fijado para el 22 de septiembre. Una semana antes de esta fecha, Lluís se personó ante el Juzgado número 8 de El Vendrell,para solicitar otra prórroga, que el juez fijó hasta el 3 de noviembre. Ese día, Lluís paró el desahucio gracias al ruido mediático que organizó la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de su caso. La fecha de desahucio se trasladó hasta el 3 de diciembre, día en el que Lluís debía entregar las llaves amenazado por una orden de arresto si no lo hacía. Una sentada pacífica en el juzgado de El Vendrell, donde volvió a solicitar la posibilidad de la dación, le ofreció otra moratoria hasta después del invierno.

Lluís espera estos días que le asignen un abogado de oficio que le defienda en el juzgado ante su quinta amenaza de desahucio.

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