Público
Público

Camps y Valcárcel se imponen ante Cospedal en el Congreso

Los barones del PP tumban la reforma del Estatuto de Castilla-La Mancha

MIGUEL ÁNGEL MARFULL

El Partido Popular ahogó finalmente la reforma del Estatuto de Castilla-La Mancha y enterró en Madrid lo que hizo nacer hace tres años en Toledo. El texto no saldrá adelante después de 24 meses y 20 días de trabajosa tramitación en el Congreso.

El intento quedó en nada, una vez que en el PP primaron los intereses de Murcia y la Comunitat Valenciana —contrarias a las referencias a la política hidráulica incluidas en el texto— por encima del Estatuto de Castilla-La Mancha que los conservadores, con María Dolores de Cospedal al frente, aprobaron en las Cortes regionales en enero de 2007.

Hoy votaron en contra tras intentar colocar in extremis una enmienda que adelgazaba sustancialmente el contenido ya rebajado que había ofertado el PSOE a lo largo de la negociación.

Esta última jugada parlamentaria —"inaceptable e insultante", según el PSOE— llegó por fax a la sede del Gobierno que preside el socialista José María Barreda apenas unos minutos antes de que la Comisión Constitucional del Congreso se reuniese en el momento culminante de la tramitación de la reforma. Los representantes socialistas la conocieron al mismo tiempo.

Su redacción fue supervisada por el presidente de la Región de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, principal beneficiario político del borrón que el PP imprimió a la reforma, al lograr imponer sus tesis. Valcárcel tuteló desde el Congreso la última jornada de negociaciones reuniéndose con el líder del conservador, Mariano Rajoy y con su secretaria general, María Dolores de Cospedal, responsable del PP en Castilla-La Mancha.

"¿Por qué tratan peor a Castilla-La Mancha que a otros sitios?" 

Poco después se conocieron los frutos del encuentro, deslizados en la intervención del ponente del PP en la reforma del Estatuto:

"Usamos las palabras que menos conflicto plantean", justificó Arturo García-Tizón, en el intento de que "otras comunidades no se sientan ofendidas".

Esta prevención ante Murcia y la Comunitat Valenciana dio al traste con la reforma. Para no soliviantar a sus presidentes, el PP descafeinó la reforma eliminando un punto clave: el blindaje de una reserva hídrica para satisfacer las necesidades de abastecimiento de Castilla-La Mancha que el PSOE consideraba innegociable.

Constatada la imposibilidad de acuerdo, el ponente del PSOE cargó con dureza contra el partido de Cospedal: "Tienen que explicar por qué tratan peor a Castilla-La Mancha que a otras regiones. Por qué lo que votan en otras comunidades, no lo votan en ésta". El socialista Alejandro Alonso aludía así a la reserva de agua —idéntica a la planteada para el texto castellano-manchego— que el PP sí aceptó en la reforma del Estatuto de Aragón.

"Tendrán que explicar por quéel Estatut no sale adelante"

"Si no sale adelante [el Estatuto], quien lo impida, lo tendrá que explicar. Los ciudadanos le van a exigir responsabilidades; no van a olvidar quiénes se comprometieron y quiénes impidieron que prosperara", solemnizó Alonso dirigiéndose a los escaños del PP al certificar la muerte del texto.

Así las cosas, las Cortes de Castilla-La Mancha celebrarán próximamente un pleno que culminará salvo sorpresas con la retirada del texto remitido al Congreso si el PP ratifica que mantiene su rechazo a sacar adelante la reforma en el Pleno de la Cámara. La portavoz del PP en el Parlamento regional, María Dolores de Cospedal, tendrá allí la última palabra para resucitar o enterrar definitivamente la reforma del Estatuto que llegó al Congreso con su voto a favor y lo abandonará con el voto en contra de su partido.

 

Más noticias de Política y Sociedad