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Caso Villarejo El juez considera a García Castaño colaborador de Villarejo en su red de espionaje

El magistrado que investiga al excomisario cree que son sobrados ya los indicios de "una comunidad de intereses" entre ambos para la distribución de beneficios obtenidos de los trabajos de espionaje que realizó a través de la empresa Cenyt.

Enrique García Castaño, 'El Gordo', en una imagen de archivo. / PL.

EFE

El juez del caso Villarejo, Manuel García Castellón, considera al comisario Enrique García Castaño, El Gordo' integrante de la organización criminal del excomisario José Villarejo a la vista de la colaboración entre ambos en los trabajos de espionaje investigados en Iron, Land, Pintor y Kitchen.

Por ello, el magistrado ha acordado en un auto acumular a la causa principal del caso Tándem las diligencias previas 55/2018, conocidas como BIG, que se le abrieron a García Castaño para averiguar si proporcionó al excomisario información y datos secretos de personas investigadas a cambio de dinero.

García Castellón cree que son sobrados ya los indicios de "una comunidad de intereses" ambos en la distribución de beneficios obtenidos de los trabajos de espionaje que realizó a través de la empresa Cenyt.

Esa colaboración, considerada hasta ahora como algo puntual, es para el juez evidente en al menos 4 de las 9 piezas en las que se divide el caso Tándem, -Iron, Land, Pintor y Kitchen-, ya que, dice el juez, "la figura de El Gordo siempre está presente", "con distribución de funciones y permanencia en el tiempo".

La Fiscalía Anticorrupción ya pidió la acumulación de estas causas tras la detención de García Castaño el pasado julio, a lo que entonces se opuso el anterior juez instructor Diego de Egea que consideró que lo aparecido hasta ese momento no hacía concluir que integrara la red criminal de Villarejo.

No es de esa opinión su sucesor, García Castellón, que sostiene que ya entonces "se constataban indicios del carácter estable de esa colaboración" de El Gordo con Villarejo y su socio, el abogado Rafael Redondo.

"Este entendimiento entre ambos se ha visto incuestionable"

Ahora, tras tomarle declaración hace dos semanas en el marco de la pieza en la que se investiga la operación Kitchen, diseñada desde Interior en 2013 para sustraer documentos al extesorero Luis Bárcenas, el juez concluye que esa colaboración "se presenta más intensa de lo que pareció en su día", "se extendió largamente en el tiempo" y se situó "totalmente fuera del ámbito policial".

Lo declarado por El Gordo sobre Kitchen, operación que, tanto él como Villarejo, trataron de situar dentro de la legalidad, le ha llevado al magistrado a confirmar "la existencia de los presupuestos exigidos para afirmar la vinculación estable con el entramado profesional de Villarejo y la conexión delictiva exigida para el enjuiciamiento conjunto".

Un delito de organización criminal

"Este entendimiento entre ambos se ha visto incuestionable", destaca el auto, en su papel en Kitchen y en la relación que ambos mantienen con el que fuera el chófer de Bárcenas y que actuó como confidente policial, Sergio Ríos, así como con el policía Andrés Gómez Gordo, que fue asesor de María Dolores de Cospedal, y que también participó en la operación.

Para el magistrado, la relación entre todos ellos "no se encuentra explicable si no es en ese ámbito colaborativo", lo que constituye un delito de organización criminal en la que no es un presupuesto para su integración "el requisito de la dependencia jerárquica".

Se trata de una colaboración entre miembros de una organización, en la que también sitúa al excomisario de Barajas Carlos Salamanca, y en la que la intervención de cada uno de los integrantes "puede producirse en cualquier momento determinado siendo determinante la aportación a la organización criminal".