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Cóctel de música, devotos y discursos

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¡Viva el papa Benedicto! Andrés, de 43 años, levantaba la voz y una virgen de medio metro de piedra sobre las miles de cabezas que abarrotaban el domingo la plaza de Colón de Madrid. El devoto y su monolito llegaron a las seis de la madrugada de Granada –en uno de los 1.200 autobuses fletados desde otras ciudades españolas– “para coger un buen sitio”, y terminaron zambullidos en una orgía de pasión cristiana aderezada con la música del grupo andaluz Siempre así, los avisos apocalípticos de los obispos sobre la pérdida del modelo familiar y el saludo del papa Benedicto XVI desde el Vaticano, como momento estelar.

A su alrededor, un gentío de avanzada edad, algunos jóvenes y miles de familias con sus niños a cuestas entonaban cánticos de misa entre los discursos. “No estamos aquí para reivindicar nada, sino para manifestar lo que somos: una familia”, decía Antonio, de 40 años, que mataba “el aburrimiento” de sus cuatro hijos con golosinas y galletas.

Sobre ellos, ondeaban decenas de banderas rojigualdas, junto a algunas de Alemania, Portugal y el Vaticano, y pancartas que instaban a la solidaridad cristiana. “Más que la familia, lo que está en crisis es la solidaridad”, decía el presidente del Movimiento Cultural Cristiano, Manolo Araus.

La Iglesia demostró tener práctica en concentraciones multitudinarias. Además de los 100 agentes del Ayuntamiento de Madrid y los 55 sanitarios del SAMUR, centenares de jóvenes voluntarios colaboraron para evitar desmadres. “Nosotras evangelizamos, damos charlas en los colegios, hacemos peregrinaciones y conciertos para dar testimonio a los jóvenes. Vivimos como el resto, pero con Dios. No somos aburridos y nos pasamos el día rezando, como algunos creen”, explicaron María y Ana, dos jóvenes voluntarias de 18 y 20 años.

Intervención papal

A mediodía, las palabras en castellano del Papa desde su sede inyectaron ánimos a los asistentes. Una pantalla gigante trasladó al público a la Plaza de San Marcos del Vaticano y pocos fueron los que se abstuvieron de unirse al coro: “¡Benedicto, Benedicto!”. El canto se repitió hasta el cierre de fiesta, con la música de Siempre así, bailes en corrillos improvisados, guitarras y panderetas.

Si siguen a pies juntillas el mensaje que les lanzó el cardenal arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, los actos en defensa de la familia se repetirán en otras diócesis. Atendiendo a sus palabras, la Iglesia se ha sabido adaptar a los nuevos tiempos en algo: “En una cultura dominada por los medios de comunicación, es muy importante la visibilidad de los gestos”, alentó.

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