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AGRICULTURA VALENCIANA València apuesta por la soberanía alimentaria como vía para salvar su vega

El proyecto Alimentos de la huerta y el mar pretende conectar productores locales, puntos de venta y consumidores para facilitar la creación de un sistema agroalimentario municipal.

Visita organizada en una explotación para concienciar sobre la importancia del consumo local
Visita organizada en una explotación para concienciar sobre la importancia del consumo local. Asociación Arrelaires

La agricultura representa apenas un 1,2% de la ocupación en el municipio de València, pero el sector tiene componentes, más allá de la economía, que lo convierten en estratégico para la ciudad. A pesar de ser una gran urbe – la tercera en población española-, en el término municipal de la capital del Turia todavía hay importantes tierras agrícolas productivas, sobre todo de hortalizas y arroz, este último en los alrededores de la famosa Albufera.

Este sistema agrícola conforma un paisaje muy importante para la identidad valenciana, la famosa Vega de València, que ha sido protagonista de una importante e inconclusa batalla para protegerla de las tentaciones urbanizadoras. Con la emergencia climática y las nuevas amenazas globales como las pandemias o la crisis de suministro, tener una fuente de abastecimiento de alimentos en el propio territorio ha adquirido todavía más importancia. El periodista David Segarra, que firmó un documentalsobre el trabajo de los labradores de la huerta durante los momentos más duros del estado de alarma, siempre que tiene ocasión tira la pregunta: "quién nos alimentará durante la próxima crisis?". Pero para que haya agricultores, su trabajo tiene que ser rentable

En los últimos años, la protección y promoción de la producción agrícola local ha supuesto una de las líneas estratégicas del Ayuntamiento de València. Con la llegada de la coalición progresista al consistorio el 2015 se recuperó la concejalía de Agricultura y también se creó el Consejo Agrario Municipal, un órgano representativo del sector ante las instituciones. Más recientemente, esta tarea se ha complementado con la creación del Consejo Alimentario Local, nacido para potenciar una alimentación más saludable, pero también basada en productos más sostenible y locales.

La última de estas iniciativas se llama Alimentos de la huerta y el mar, un proyecto que "pretende facilitar a la ciudadanía alcanzarse de productos producidos localmente, con información fácil y al alcance de todos", explican desde la asociación Arrelaires, encargada de desarrollar el proyecto. A través de un mapa con varias capas se podrá consultar los establecimientos con más producto de proximidad, sean mercados, comercios de barrio o puntos de venta directa. También se podrá conocer los productores, la ubicación de los huertos urbanos o las entidades que pueden garantizar el derecho a la alimentación, como comedores sociales o puntos de reparto de alimentos. "Se trata de visibilizar toda la cadena alimentaria, tanto para facilitar la información a la ciudadanía como las instituciones, para que se puedan orientar las políticas públicas", detalla Natàlia, de Arrelaires.

La tarea de sensibilización se complementa con unas jornadas en los barrios donde se organizan rutas por los diferentes comercios de proximidad o por el patrimonio pesquero, ganadero o agricultor, visitas a los productores o, incluso, talleres de cocina para aprender a trabajar con los productos de temporada. "Es impresionante la vinculación de la alimentación con la trama urbanística, desde los mercados de abastos hasta las antiguas vías pecuarias. La gente cuando lo conoce se queda muy impresionada", continúa Natàlia.

Línea estratégica

Alejandro Ramon, concejal de Agricultura, Alimentación Sostenible y Huerta de València, destaca la importancia de este ámbito para el equipo municipal. "La vega no es solo patrimonio a conservar, sino que tiene que ser productiva y, por lo tanto, nos toca poner facilidades al sector agrario para que sea rentable".

Dentro del pack de políticas públicas impulsadas los últimos años, Ramon destaca la conservación y mejora de los caminos rurales, la construcción de pozos, el esfuerzo para recuperar tierras abandonadas o el establecimiento de puntos de venta directa donde los agricultores pueden vender su producto. "Esta iniciativa –recuerda el regidor en relación con Alimentos de la huerta y el mar- es una más en nuestra voluntad de fomentar el consumo local, no solo de verduras, sino también de pescado, huevos o productos más elaborados".

Bruno Muñoz es un agricultor que cultiva verdura ecológica en Castellar l’Oliveral, una pedanía en el sur de la capital. Su principal canal de venta es la tienda virtual, pero también monta un puesto en los mercados de barrio y acaba de adquirir un puesto permanente en el mercado de Russafa.

Recientemente, los comedores escolares se han convertido en otro cliente muy importante. Y está encantado de recibir las visitas organizadas por Arrelaires a su explotación: "Si la gente nos conoce y está más concienciada, a la larga se hacen nuevos clientes".

Muñoz también analiza las últimas políticas municipales que le afectan más directamente: "A las administraciones a menudo los cuesta mucho hacer las cosas y siempre nos gustaría que fueron más rápidas, pero a base de insistir hay que reconocer que se están moviendo cosas y nos lo están poniendo más fácil", explica en relación con las políticas municipales. Muñoz destaca la apertura de nuevos mercados de barrio, así como la normativa para que los comedores escolares tengan un 25% de verdura ecológica para el 2023. "Son medidas con un impacto que se notan –destaca- no solo son marketing".