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Conferencia Episcopal Española El Cardenal Cañizares arremete contra la Memoria Histórica porque busca "dividir" y "confrontar"

El Obispo de Valencia y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española critica a quienes buscan “reabrir heridas ya curadas”. Advierte además sobre las “amenazas de destrucción” que, a su juicio, promueven “nacionalismos y secesionismos”.

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El cardenal arzobispo de Valencia y vicepresidente de la CEE, Antonio Cañizares.- EFE

Una plegaria por el olvido. Mientras el gobierno del PSOE avanza discretamente en la retirada de los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos –un monumento que, a su vez, dejará de honrar al régimen y servirá para dignificar a las víctimas-, uno de los rostros más conocidos e influyentes de la Iglesia Católica ha mostrado su absoluto repudio hacia quienes buscan terminar con los honores al dictador. En su última carta pastoral, el Cardenal Antonio Cañizares arremete sin piedad contra la “memoria histórica”. Así, a secas.

Conocido por sus posiciones ultraconservadoras, el actual Obispo de Valencia y vicepresidente de la Conferencia Episcopal ha aprovechado su último escrito del mes de julio para advertir sobre la apocalíptica situación que, a su criterio, vive el mundo en general y España en particular: “grupos enfrentados”, “naciones en lucha”, “confrontación de religiones”, “familias divididas” y “gentes exiliadas” –sin especificar a quiénes se refería- son, a su criterio, algunas de las características del momento actual.

Cañizares señala en su carta pastoral que Juan Pablo II, Benedicto XVI o el actual Papa Francisco son modelos de “verdaderos guías de la humanidad”.

En ese apartado catastrófico incluye una “memoria histórica para dividir, para reabrir de nuevo heridas ya curadas, para confrontarse”. Algunos párrafos más adelante, Cañizares asegura que España atraviesa una situación de “división” y “desconcierto”. “No encontramos la unidad, no hallamos la paz, ni alcanzamos la reconciliación entre nosotros”, subraya.

El Obispo tampoco ahorra críticas hacia aquellos que reclaman el derecho a decidir. En tal sentido, señala que “la unidad de la ‘casa común’ que es España” se encuentra actualmente “amenazada de destrucción por secesionismos y nacionalismos que apoyan intereses particulares y, se diga lo que se diga, no son más que ideología”. “Esta situación surge cuando se opone al bien común y al bien de la persona y de la verdad, intereses particulares, ideológicos, de poder; o cuando todo esto está alimentando y conducido por falsos pastores o guías, conductores de los pueblos que en lugar de reunir dispersan, en lugar de servir al bien común de las personas, de los hombres, utilizan, se sirven de ellos, los instrumentalizan”, remarca.

“Descomposición” y “disgregación”

El aborto, la eutanasia o el matrimonio entre personas del mismo sexo –algo que, a su juicio, genera “división y conflicto”- aparecen también en el texto de Cañizares, quien también cita asuntos como el hambre, la pobreza y la situación de quienes carecen de “un pedazo de tierra donde ponerse en pie, mientras otros nadan en la abundancia o pasan de largo de la miseria de sus hermanos”.

En otras palabras, el vicepresidente de la Conferencia Episcopal considera que este país enfrenta la “descomposición”, “disgregación” y “desvertebración” de la sociedad. En ese contexto, Cañizares señala en su carta pastoral que Juan Pablo II, Benedicto XVI o el actual Papa Francisco son modelos de “verdaderos guías de la humanidad”.

Precisamente, el Obispo de Valencia cree que la Iglesia tiene la misión de “colaborar en la construcción de la ‘casa común’ y ha de trabajar por la superación de la disgregación, la división, el enfrentamiento, la descomposición, la destrucción, y ofrecer el norte que conduzca a la unidad, que siempre es luz, aurora esperanzada de nuevo y grande futuro”. “En Cristo se otea y está el horizonte de ese nuevo futuro, de una humanidad nueva y renovada”, remató.