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"Si uno cumple sus obligaciones, tiene que poder opinar"

Latinos y africanos opinan sobre los requisitos para ejercer el voto en España.

 

AMINA NASSER

La ecuatoriana Marisol Espinosa ya ha arreglado los papeles para votar. Y lo hará. 'Aunque no sea nuestro país, vivimos aquí, pagamos aquí nuestros impuestos', afirma.

Como muchos otros ecuatorianos, bolivianos, colombianos, peruanos, senegaleses, marroquíes y chinos, Marisol vive en el Zaidín, el barrio más poblado y multicultural de la ciudad de Granada.

Distinto al de Marisol es el caso de Amadoumakhtear Ba, senegalés de 35 años con más de cinco de residencia legal. Le molesta no poder votar. 'Si uno cumple sus obligaciones, tiene que pedir sus derechos, como el de opinar', afirma. Su compatriota Ibrahim Niang cree que es 'discriminatorio' excluir a su comunidad. Abdelaziz, marroquí de 26 años, comparte su opinión, pero se lo toma con filosofía. 'Me gustaría votar, pero qué le vamos a hacer', reflexiona.

La cubana Ana Fuentes votará por primera vez en España el 22-M. Lo está deseando. 'En Cuba voté en la pantomima que ellos hacen', cuenta. Podrá votar gracias a su reciente nacionalización. Sin ella no habría sido posible. 'Ya me dirá qué convenio de reciprocidad se podrá firmar con Cuba o con China', dice.

Frederic, británico de 32 años afincado en Granada desde hace ocho, no tiene previsto ir a las urnas. Tampoco cree que la directiva que les da derecho a votar y ser votados en europeas y locales facilite la integración de los comunitarios: 'Lo que sí lo hace son los amigos, la marcha que hay en Granada'.

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