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Derechos Humanos Pedro Sánchez se parapeta en la defensa de la industria española para seguir vendiendo armamento a Arabia Saudí

El presidente se justifica en el Pleno del Congreso que España: " Tenemos que velar por la seguridad jurídica de los compromisos de España". Todo ello, en plena oleada de críticas internacionales por el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en el consulado de este país en Estambul, y mientras prosigue la sangrienta guerra en Yemen.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su intervención ante el pleno del Congreso de los Diputados. EFE/Zipi

Sin sorpresas y con una intervención medida al milímetro, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se amparó en la defensa de las empresas españolas y las relaciones internacionales estratégicas ante el pleno del Congreso de los Diputados para justificar la continuidad del negocio de la venta de armas a Arabia Saudí, en plena oleada de críticas internacionales por el asesinato del periodista saudí crítico, Jamal Khashoggi, en el consulado de este país en Estambul, y mientras las principales ONG se movilizan contra este negocio por la sangrienta guerra de Yemen.

"La política es convertir los ideales en realidades", afirmó el presidente, pero se comprometió a priorizar los intereses españoles. Y se escudó concretamente en el contrato para fabricar cinco corbetas para Arabia Saudí en los astilleros Navantia, con guiño incluido a Podemos, principal socio de investidura.

"¿Alguien duda de los principios de los alcaldes progresistas de la Bahía de Cádiz con el antimilitarismo y la defensa paz mundial?", se preguntó en relación con la postura del alcalde de Cádiz, José María González Santos 'Kichi', uno de los principales defensores de la carga de trabajo para dichos astilleros: "Entiendo que su prioridad son los trabajadores de Navantia y sus familiares", añadió.

Asimismo, recordó que los contratos con Arabia Saudí, firmados desde 2015, están en vigor y "no entran en contradicción con las decisiones de embargo de armas de la ONU", que no incluyen los países de la coalición árabe en la guerra de Yemen. "Es mi deber velar por la seguridad jurídica de los compromisos de España y de sus obligaciones internacionales", declaró.

Anteriormente, Sánchez condenó el asesinato de Khashoggi y exigió una "investigación para esclarecer los hechos", aunque insistió en que este hecho "no puede ni debe impedir que actuemos con responsabilidad" ni "desviar la atención de los intereses del conjunto de la sociedad española", con un "horizonte amplio". 

"España cuenta un excelente marco legal sobre esta materia, especialmente sensible, que supone una garantía de control de uso de ese material de defensa y doble uso", dijo, y enfatizó que el sistema español es equiparable, si no superior, a los de los países de nuestro entorno.

El delicado asunto de las armas para Arabia Saudí

La comparecencia de Sánchez responde a una petición que hicieron hace semanas Unidos Podemos y ERC, después de que el Gobierno revocase su decisión de frenar una venta de 400 bombas al régimen del Golfo por nueve millones de euros (que fueron enviadas hace un mes al país).

Esta rectificación tuvo lugar ante el riesgo que conllevaba para otro contrato armamentístico con el país, esta vez multimillonario: la construcción de cinco corbetas en los astilleros gaditanos de Navantia, valorado en 1.800 millones de euros y que daría trabajo a 6.000 personas durante cinco años.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, y la diputada Ione Belarra, durante el pleno del Congreso de los Diputados. EFE/Zipi

Entre tanto, el asesinato de Khashoggi ha hecho arreciar las críticas de Unidos Podemos y de los independentistas a la venta de armamento. No obstante, el martes el Congreso, con los votos del PSOE y el PP, rechazaron la suspensión de la venta de armas al régimen de Riad, si bien se aprobó aumentar los controles de uso del dicho armamento.

Debido a este caso, el Gobierno alemán ha anunciado que suspenderá la venta de armas y ha emplazado a sus socios europeos a hacer lo mismo. Además, tanto los países del G7 como la UE han advertido de que quedan muchas cosas por aclarar. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha pedido a Riad que deje que los sospechosos sean juzgados en Turquía.

[Noticia en ampliación]

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