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La disposición de PNV y BNG a pactar con Zapatero enfría a CiU

Mas asume ante Convergència sus dificultades para 'avanzar' electoralmente

FERRAN CASAS

La cúpula de Convergència ve cada vez más difícil un pacto estable con el PSOE. La entrada en el ejecutivo de Zapatero no ha sido planteada y está descartada. Pero a no ser que Duran lo remedie, la semana que viene toma cuerpo, de forma casi definitiva, la imposibilidad de un acuerdo de legislatura. Al menos en su fase inicial. A CiU le han hecho luz de gas sus socios de Galeuscat, PNV y BNG, que a la primera de cambio han mostrado su predisposición al acuerdo para investir de nuevo a Zapatero.

Dirigentes de CDC admiten que eso complica las cosas puesto que Zapatero 'intentará conseguir rápido el sí de vascos y gallegos a su investidura'. Según estos interlocutores cuando ya lo tenga 'nos vendrá a buscar a nosotros y tendremos poca o nula capacidad de conseguir buenos acuerdos puesto que ni somos ni seremos decisivos'. Una situación que alejará los pactos dadas las exigencias de CiU, que a diferencia de otros nacionalistas, no tiene responsabilidades de gobierno.

Al PSOE le sobrarán dos

Iñigo Urkullu, del PNV, despejó el terreno al dejar ayer claro que la consulta de Ibarretxe es ajena al partido y Anxo Quintana, del Bloque, proclamó que negociará con Zapatero 'con la mejor perspectiva constructiva'. Los vascos tienen seis diputados y los gallegos dos. Los ocho sumados a los 169 del PSOE darían 177, dos por encima de la mayoría absoluta necesaria para investir a Zapatero a la primera.

Mas y Pujol presidieron ayer la ejecutiva de CDC que analizó resultados y constató, de forma casi unánime, la dificultad para pactar. Mas, su secretario general, afirmó que no necesitan acuerdos. 'No hay ninguna obligación de entenderse con el PSOE', proclamó ante los problemas objetivos.

El exconseller Antoni Fernández Teixidó elogió la 'moderada' campaña de Duran (chocó con Pujol, que pidió 'un catalanismo más intenso') pero se quedó solo puesto que a la mayoría de dirigentes les sabe a poco el resultado. En público, lo han criticado Felip Puig, el número dos de CDC, el barón Lluís Recoder y el líder de las juventudes Jordi Cuminal. Los tres coinciden en que CiU ha sido incapaz de capitalizar el descontento con ERC y plantar cara al PSC.

Mas no es tan negativo pero sí asumió que se han quedado encallados y que 'cuesta avanzar'. Ante la crisis de Esquerra insistió en la idea de 'casa común' del catalanismo, que pasa por reforzar CDC y llamó a la unidad nacionalista.

- En parte, CiU atribuye ser oposición en Catalunya al coste de los pactos en Madrid (1993-1996 con el PSOE y 1996-2003 con el PP). Aquello, sumado al desgaste de Pujol, le costó unos apoyos electorales que aun no han recuperado.

- A partir de éste análisis y de la constatación que los acuerdos que teja Duran en la Moncloa difícilmente moverán la silla a Montilla a corto plazo, CDC colgó el cartel de 'hoy no se fía, mañana tampoco'. Mas, con su 'casa común', quiere atraer sectores descontentos de ERC y pactar con el PSOE no es precisamente un activo ante ellos.

- Dirigentes de CDC mostraron ayer recelos a que Duran (que sólo delegará, llegado el caso, en su fiel Sánchez Llibre) lleve la manija de la negociación con el PSOE. Les tranquiliza, eso sí, que cualquier acuerdo deba ser ratificado por la ejecutiva de CiU. Allí CDC y Unió se reparten a partes iguales las sillas. Las diferencias, de haberlas, se dirimirían con el voto de calidad reservado a Pujol, el fundador de CDC.

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