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ERC redobla la ofensiva contra ICV y propone gobernar sin ella

Puigcercós no está por el final de legislatura "tranquilo" que pretende Carod

FERRAN CASAS

ERC e ICV-EUiA se han pasado buena parte de la legislatura tirándose puyas por la Ley de Educación, el impuesto de Sucesiones o las ayudas al automóvil. En pocos asuntos han hecho, pese a sus coincidencias, frente común. Y parecen lejos de rectificar pese al pacto de no agresión entre socios en pro de un final de mandato plácido que reclamó el martes en el Govern el vicepresident Josep-Lluís Carod-Rovira, de ERC. La cúpula de los republicanos, con su candidato Joan Puigcercós al frente, no está por la labor.

Ayer mismo, en declaraciones a Radio Nacional, el líder independentista afirmó que contempla como opciones de alianzas postelectorales dos que hasta ahora no había puesto encima de la mesa: una con el PSC y apoyo sólo externo de ICV dadas las profundas discrepancias sociales y económicas que constata entre los ecosocialistas y sus dos socios y otra con el PSC y CiU "para hacer frente a la crisis".

No es la primera vez que Puigcercós muestra su incomodidad con Iniciativa, que en las próximas elecciones también concurrirá con un nuevo candidato en la persona de Joan Herrera. En una entrevista en Público hace dos semanas ya les acusó de "enturbiar el ambiente" del Govern y dar "mala imagen".

Sí es novedoso que rescate la vieja idea de Carod de un gobierno "de concentración" con socialistas y CiU o que apueste por uno con el PSC. De esta forma abre el abanico al máximo, ya que ERC también dice sopesar la idea de un pacto nacionalista con CiU o pasar a la oposición dado el desgaste electoral que ha venido sufriendo desde 2003, cuando entró en el Govern.

Esta última posibilidad la verbalizó de forma clara ayer por la noche, en una conferencia, su diputado Xavier Vendrell, que pese a no tener cargo orgánico posee aún un gran ascendente entre los afines a Puigcercós, que le ha nombrado jefe de campaña. Tras dar por amortizado a Carod y reconocer lo difícil del momento para ERC sostuvo que si no puede pactar su "hoja de ruta" (un referéndum soberanista) la próxima legislatura no les "temblarán las piernas" para volver a la oposición.

Puigcercós no comparte la idea del pacto de no agresión entre socios de Carod. Con los sondeos adversos para ERC está obligado a una estrategia agresiva. De ahí que afirmara que es normal que "cada partido intente subrayar lo que ha conseguido en el Govern y ello provoque que se perciba un perfil más electoralista y se provoquen tensiones". "No creo en pactar un final feliz", zanjó.

Justo lo contrario de lo que opina ICV, que a través de Dolors Camats rechazó el debate de las alianzas y puso en valor las políticas de izquierdas para determinar las futuras. Como Carod, se apuntó a un "final feliz" que cada vez parece más remoto.

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