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España encabeza el consumo europeo de cocaína

3 de cada 100 españoles ingieren esta sustancia, la segunda más consumida en el continente después del cannabis

EFE/PUBLICO.ES

España encabeza una vez más la lista de países europeos con mayor consumo de cocaína por habitante (3,1%), seguida muy de cerca por Reino Unido (con un 2,4%) e Italia (2,2%), pasando de largo la media europea que sitúa en un 1,2% el porcentaje de habitantes entre 15 y 64 años que consumen esta sustancia, según el último informe presentado por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), organismo autónomo integrado en la ONU que vela por el cumplimiento de convenios internacionales sobre drogas.

Por detrás del cannabis, la cocaína es la segunda droga más expandida por Europa. Sin información actualizada, los datos registrados en 2008 por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) señalan que existen 4,1 millones de adictos europeos a la cocaína. Es a Reino Unido, donde el consumo en términos absolutos supera al español, a quien le corresponde asumir el mayor porcentaje de los mismos (23%), mientras que nuestro país (21%), Italia (19%), Alemania (9%) y Francia (5%) ostentan el dudoso honor de completar la serie. 

"El abuso de cocaína se está propagando desde Europa occidental a otras partes del continente. En algunos países, su consumo puede estar sustituyendo al de anfetaminas y éxtasis; por ejemplo, en Dinamarca, España y el Reino Unido, el aumento del consumo de cocaína coincidió con disminuciones en el nivel de abuso de anfetaminas", indica la JIFE.

Lo que, sin embargo, no quiere decir que se estén abandonando. El relativo descenso de la demanda de ciertos estupefacientes ilegales puede estar encubierto por el uso de nuevas drogas legales que se venden en locales conocidos como "smart shops" (tiendas inteligentes). La JIFE contabiliza hasta 15 sustancias bajo investigación en Europa (Japón suma 51), entre ellas, la "metedona", "metilona", "spice", pero sobre todo, la "mefredona", la más visible.

Todas forman parte de este fenómeno en auge ya no tan reciente. Bajo la apariencia de sal de baño o alimento para plantas, en polvo o en pastillas, es posible adquirir en uno de estos comercios "mefredona", cuyo efecto se asemeja al producido por la cocaína o el éxtasis, y en Reino Unido ha sido relacionada desde 2007 con la muerte de 31 personas.

¿Y cómo esquivan la legalidad? Los componente susceptibles de ser usados para fabricar drogas no están incluidos en listas supervisadas por organismos de control. JIFE solicita esta medida porque eludir la regulación no es tan complicado: "suelen fabricarse modificando ligeramente la estructura molecular de sustancias controladas, lo que da lugar a una nueva sustancia de efectos análogos que puede quedar al margen de las medidas de fiscalización nacional e internacional".

Y aunque son fáciles de conseguir y también de elaborar (en internet es posible conseguir instrucciones para su creación), su potencial nocivo es tan alto como el de cualquier droga de diseño, ya que se componen de elementos químicos muy dañinos para la salud. 

Lucha local para un problema mundial

Si España no logra deshacerse del título de principal consumidor de cocaína en Europa, tampoco Latinoamérica del estigma de motor de este mercado. Perú, en rápido avance en el número de plantaciones de cocaína, amenaza con arrebatarle este año a Colombia el puesto de principal suministrador de la sustancia para Estados Unidos, Canadá y Europa. 

Con el proveedor al otro lado del océano, España es uno de los grandes puntos de entrada de la cocaína a Europa, y también la responsable de la incautación en aduanas de más del 50% de la droga que llega al continente. En cuanto al cannabis, las costas españolas también el escenario principal en la lucha contra el paso de esta sustancia, de la que el pasado año se interceptaron 27 toneladas de las que el 93% provenía de Marruecos.

Estas medidas han merecido elogios por parte de la JIFE, que valora "el firme compromiso de España" con los tratados internacionales contra la droga, pero muestra "su preocupación" porque "siga habiendo en España 'salas de consumo de drogas'", en referencia a las salas de venopunción. 

Según el organismo, es necesaria una profunda implicación por parte de los estados en todos los procesos asociados al tránsito, consumo y elaboración de drogas, de cualquier tipo, para intervenir y combatir un problema que cambia de forma pero se mantiene. Por esta razón, el presidente de la JIFE, Hamid Ghodse, ha instado a los gobiernos "a que adopten medidas de control nacional para prevenir la fabricación, el tráfico y el abuso de esas sustancias".


El consumo de cocaína entre los españoles ha bajado del 3,1 al 2,6 % entre 2008 y 2010, por lo que España ha pasado de ser el primer país europeo donde más se consume por habitante a la segunda posición, por detrás del Reino Unido, según la delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas (PNSD), Nuria Espí, quien apuntó que el informe de la JIFE, que atestigua lo contrario, recoge datos relativos a 2007 y 2008.

La responsable del Gobierno en la materia subrayó que desde 2008 la prevalencia anual del consumo de esa droga entre los españoles de 15 a 64 años ha bajado del 3,1 al 2,6% del pasado año, como ha afirmado que ya reflejó la Encuesta Domiciliaria sobre Alcohol y Drogas en España (EDADES) 2009-2010, la de mayor muestra de Europa al incluir a más de 20.000 entrevistados.

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