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Euskadi se mantiene como el lugar con más presencia policial de la UE pese al fin de ETA

Las Fuerzas de Seguridad del Estado han disminuido levemente su presencia, al tiempo que ha aumentado el número de ertzainas: desde 2011 ha habido cuatro promociones que han sumado 900 nuevos agentes. Ahora están abiertas las inscripciones para otras 300 plazas. EH Bildu y Elkarrekin Podemos plantearon readecuar el número a los nuevos tiempos, pero PNV, PSE y PP lo rechazaron.

Agentes de la Ertzaintza y la Guardia Civil, en una carretera vasca. EFE/ D.Aguilar

Cambiará el uniforme, habrá otra bandera… pero seguirán las armas, las porras y los escudos. Más de seis años después del final de ETA, Euskadi continúa siendo el lugar de la Unión Europea con mayor presencia policial. No en vano, la sensible disminución en el número de miembros de la Guardia Civil y Policía Nacional que se ha registrado a partir de 2011 en este territorio se ha visto compensada por el aumento frenético de ertzainas, tal como defiende y promueve el Gobierno Vasco.

Las cifras son elocuentes. A día de hoy, Euskadi tiene un total de 15.000 agentes armados (sumando a Guardia Civil, Policía Nacional, Ertzaintza y Policía Local), lo que supone un ratio de 6,9 efectivos cada mil habitantes. Ese número, que sigue ajeno a los cambios producidos en Euskadi tras el fin de la violencia de ETA, convierte a esta comunidad autónoma de algo más de dos millones de habitantes en un lugar altamente militarizado.

Según datos del Eurostat, el Estado con más policías es Montenegro, con 6,4. Ese número baja hasta el 3,7 en Bélgica y a un 3,5 en la vecina Francia. Otro apunte significativo: en el conjunto de España hay 5,3 policías cada mil personas, lo que sitúa al País Vasco bastante por encima de la media estatal.

En ese contexto, la Ertzaintza es el cuerpo policial con mayor presencia en Euskadi. A día de hoy, la fuerza de carácter autonómico tiene 7.800 agentes, un número que seguirá creciendo a golpe de promociones auspiciadas por el Gobierno de Vitoria. Desde que ETA abandonó la lucha armada, la Policía vasca ha visto aumentar su plantilla a través de cuatro promociones, lo que aportó un número de aproximado de 900 nuevos agentes. Actualmente está abierto el plazo de inscripción para la promoción XXVII, que permitirá fichar a otros 300 ertzainas. Así las cosas, el objetivo del Ejecutivo que preside Iñigo Urkullu no es otro que convertir a su Policía en un cuerpo integral, capacitado para asumir nuevas competencias. O lo que es lo mismo, que sea capaz de hacer lo que la Guardia Civil y Policía Nacional dejen de hacer.

Hay más números. Según consta en una respuesta enviada por el gobierno de Mariano Rajoy a la diputada de EH Bildu Marian Beitialarrangoitia, actualmente hay en Euskadi 2.369 efectivos de la Guardia Civil y 1.317 agentes de la Policía Nacional. En 2011, el año en el que ETA dejó de matar, había 3.083 miembros de la Benemérita y 1.528 policías españoles. En cualquier caso, esa reducción –sobre la cual el gobierno no da ningún tipo de explicación oficial- no hace mover el ratio de 6,9 agentes cada mil habitantes que continúa ostentando Euskadi.

“Las circunstancias han variado”

En abril pasado, EH Bildu y Elkarrekin Podemos intentaron promover un debate en el Parlamento Vasco sobre la necesidad de readecuar el número de ertzainas en función de la nueva realidad que se vive en Euskadi.

En tal sentido, ambas formaciones planteaban que se paralizara la promoción XXVII “al menos durante seis meses”, a efectos de facilitar “un nuevo debate sobre su oportunidad a la luz de un Plan de Adecuación de la Ertzaintza”. Entre otros aspectos, llamaban a contemplar los “ratios policiales actuales y las necesidades objetivas en base a las tasas objetivas de delincuencia”.

A criterio del parlamentario de EH Bildu Julen Arzuaga, resultaba “evidente” que las “circunstancias objetivas y subjetivas de hoy en día han variado”. “Desde el punto de vista de la llamada ‘lucha antiterrorista’ y desde el punto de vista del orden público no se percibe la necesidad de recursos existentes en otros tiempos, ya que las necesidades han desaparecido, se han reducido o han variado”, decía el texto presentado por el parlamentario abertzale, que posteriormente fue objeto de una enmienda de transacción junto a Elkarrekin Podemos.

La moción de Arzuaga incidía en otro aspecto relevante: en la actualidad, “la petición de contar con menos efectivos proviene de Europa”, ya que se aconsejan “dos policías por cada 1.000 habitantes”. También se citaba los casos de Alemania, Bélgica e Irlanda, que “cuentan con 3,5 policías por cada 1.000 habitantes. “Siendo esa la media europea, pensamos que hay que dar pasos para acercarse a la misma, sin perjuicio de las necesidades objetivas de seguridad”, decía el texto. Sin embargo, PNV, PSE y PP unieron sus votos en la Comisión de Instituciones y Seguridad del Parlamento Vasco para impedir que saliera adelante.

Siguen los controles antiterroristas

En su respuesta a la diputada de EH Bildu, el gobierno de Rajoy no sólo ha dibujado la presencia de las Fuerzas de Seguridad del Estado en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, sino que también ha confirmado que durante 2017 se mantuvieron activos los controles antiterroristas por parte de sus agentes, aunque no proporciona cifras. Los últimos datos disponibles se remontan a 2016, cuando se realizaron 1.754 controles en las carreteras vascas.

Sobre este asunto, el Ejecutivo señala que el año pasado se llevaron a cabo “cuantos controles e identificaciones han sido necesarios para proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades, garantizar la seguridad ciudadana, la prevención e investigación de infracciones penales y el cumplimiento de las leyes”. Asegura además que esas medidas “se ponen en práctica de forma esporádica, en lugares y por espacios temporales puntuales, en ámbitos de actuación generalmente supracomunitarios, y en ejercicio de las funciones que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tienen reconocidas” legalmente.

En ese contexto, EH Bildu denunció que las FSE “siguen realizando controles e identificaciones sin justificación alguna”, al tiempo que reclamó que “el pasado no sea utilizado como excusa para mantener la presencia desmedida” de ambos cuerpos en territorio vasco.

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