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Fiesta del 9 de Octubre Valencia vive una mañana de tensión por las amenazas de grupos ultras

A pesar del gran despliegue policial la Procesión Cívica del 9 de octubre con el Traslado de la Senyera dese el Ayuntamiento Valencia hasta los pies de la figura ecuestre del Rey Jaume I, no se ha podido evitar el habitual tono bronco y desafiante de este acto catalogado como “festivo”.  La tensión puede incrementarse esta tarde con las manifestaciones previstas.

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Dirigentes ultras valencianos concentrados en la Plaza del Ayuntamiento.

Los insultos y amenazas lanzados por sectores ultras y anticatalanistas se han reiterado a lo largo de todo el recorrido, especialmente a su salida del Ayuntamiento, pero que en cualquier caso no cesaron en todo su recorrido, que ha contado con menos participación que en otras ediciones.

Los destinatarios de estos ataques verbales han sido singularmente los miembros del Gobierno valenciano. En especial cuando hicieron acto de presencia la vicepresidenta de la Generalitat Valenciana, Mónica Oltra, así como el alcalde de la ciudad de Valencia, Joan Ribó, y el president de las Corts Valencianes, Enric Morera, todos ellos miembros de Compromís.

Tal como había anunciado la Delegación del Gobierno, la ciudad ha estado toda la mañana vigilada y con una notoria presencia policial en todo el centro de la ciudad. Se han realizado varias identificaciones de cara la prueba de fuego que se producirá esta misma tarde, con la primera de las tres manifestaciones de la extrema derecha programadas para la jornada, además de la tradicional manifestación de la Comissió 9 d’Octubre, que será la mayoritaria y a la que concurren partidos y entidades de izquierda, y a la que se han sumado los colectivos antifascistas de todo el Pais Valenciano, como rechazo a las agresiones ultras del pasado año.

La ciudad esta tomada por más de 1.500 agentes de la unidad especial de intervención

De hecho la jornada matinal del 9 d’Octubre, Diada Nacional del país Valencià, se ha convertido en esta ocasión en un ensayo de control policial para esta tarde.
Durante la mañana en la plaza del Ayuntamiento, en las horas previas del inicio de la procesión, se detectó la presencia de los dirigentes ultras habituales que lideran la crispación social. El primero en aparecer fue el cronista fallero Pepe Herrero, imputado por los incidentes del pasado octubre de 2017 y por los que ha de comparecer el primer jueves de cada mes a firmar en el juzgado.

Herrero estaba junto a un histórico de la ultraderecha , el vigilante de seguridad Alejandro Serrador, imputado en la Operación Panzer por tenencia de armas del que resultó absuelto al anularse todas las pruebas y grabaciones ordenadas por un juez. También estaba presente el lider y fundador de España 2000, Jose Luis Roberto, rodeados de sus acólitos. A pocos de metros del lider ultra valenciano se encontraba también el conocido nazi Pedro Pablo Peña, rodeado de varias personas vinculadas a su organización Alianza Nacional. La presencia de Peña —imputado y condenado a 7 años de prisión por intentar matar a familiares de presos de ETA— ha llamado mucho la atención de los cuerpos policiales, ya que su presencia podría tener relevancia en relación al desarrollo de manifestaciones ideológicamente enfrentadas de esta tarde.

También se encontraba en la misma zona Juan García Sentandreu, exlider falangista y ahora afiliado a VOX, cuyas aspiraciones políticas apuntan a la alcaldía de Valencia, pero que deberá jugarse el puesto en la candidatura con el actual secretario general de su partido, que no está por la labor de cederle el liderazgo.

Valencia se prepara para lo que puede ser una tarde conflictiva en una ciudad tomada por más de 1500 agentes de las unidades de intervención para prevenir lo que pueda pasar. De momento ya se ha empezado a calentar con un ataque frustrado por parte de un grupo de nazis a la comida popular organizada por Compromís en la plaza donde se ubica su sede.