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El Gobierno limitará el pago en efectivo a 2.500 euros

Al intentar justificar la amnistía fiscal, el presidente avanza algún detalle de su plan contra el fraude fiscal

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Había mucha expectación por escuchar a Mariano Rajoy en la sesión de control al Gobierno, por ver qué decía el presidente sobre los últimos recortes anunciados en Educación y Sanidad. Y todo acabó en agua de borrajas, entre otras cosas a Rajoy no le preguntaron por ello, sino por una asunto competencial de las Comunidades Autónomas (CiU), sobre la amnistía fiscal (IU) y sobre la reforma laboral (enésima pregunta de Rubalcaba al respecto). 

Así que hubo poca chicha en lo que dijo Rajoy. Ante las preguntas de Cayo Lara sobre la amnistía fiscal contemplada en los Presupuestos de 2012, Rajoy dijo que no había más remedio que tomar esa decisión ante la situación económica del país.

El presidente del Gobierno justificó así la amnistía: 'Tenemos que reducir el déficit público para que haya crecimiento y empleo y si queremos cumplir nuestros compromisos con la UE. Hemos subido los impuestos y no queríamos subirlos más, por eso esta medida tiene sentido. Será temporal y para 2012 y permitirá aflorar activos, luchar contra la economía sumergida'.

Rajoy añadió que la amnistía fiscal es una medida que reconoce la OCDE y que ya se ha practicado antes en España y en otros países. Además, anunció que esa amnistía será acompañada de un plan contra el fraude fiscal, del que avanzó alguna medida: limitar a 2.500 euros el pago en efectivo cuando intervenga un empresario o un profesional. Las sanciones serán del 25% de la cantidad pagadas, dijo el presidente.

'No podrán pagarse en efectivo operaciones a partir de 2.500 euros en las que intervenga al menos un empresario profesional y aquellos que incumplan la prohibición anterior se enfrentarán a multas del 25% del valor del pago hecho en efectivo', explicó Rajoy.

Alfredo Pérez Rubalcaba optó por preguntar a Rajoy por enésima vez por la reforma laboral. El líder socialista acusó al Gobierno del PP y a su presidente de romper todos los consesos económicos, sociales y políticos de los últimos 30 años. Instó a Rajoy a recuperar el diálogo, a hablar con el PSOE y con todos los grupos.

La respuesta de Rajoy fue la previsible, la que siempre ha dado hasta ahora: 'El Gobierno habla con todo el mundo, lo ha hecho y lo hará', y volvió a remitirse al pasado para, en un tono colegial de 'y tú más', recordar que fue el propio Rubalcaba quien en la reforma laboral de 2010 no quiso cambiar ni una coma del texto antes y después de la huelga general del 29 de septiembre de ese año.

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