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El Gobierno rechaza la "marcha atrás" en el Tratado

España no apoyará una reforma a la baja del Tratado de Schengen

JUANMA ROMERO

España no apoyará una reforma a la baja del Tratado de Schengen. No dejó resquicio de duda ayer la ministra de Asuntos Exteriores cuando fue preguntada en los pasillos del Senado. "El Gobierno avisó no es partidario de tomar decisiones en función de cómo evolucionan acontecimientos que desde nuestro punto de vista pueden tener un carácter coyuntural y temporal", como lo está siendo los inmigrantes que están llegando a las costas italianas por las revueltas en el norte de África y la guerra en Libia.

Trinidad Jiménez defendió que no existe la necesidad de modificar Schengen porque hasta ahora "ha funcionado muy bien", gracias a la "coordinación y cooperación" de todos los países que lo han suscrito. Y por si no había quedado suficientemente claro, se reiteró en sus palabras: "No somos partidarios de entrar en modificaciones en lo que consideramos que hemos venido avanzando", de dar "marcha atrás en conquistas y avances en el seno de la UE". En conjunto, era una amonestación en toda regla a Francia e Italia, los dos promotores de la reforma, a los que no citó.

Jiménez recordó, no obstante, que aún no hay ninguna "propuesta formal" de París y Roma, más allá de las declaraciones de los gobiernos de ambos países, ni tampoco se ha discutido en ningún órgano comunitario. Cuando la iniciativa adquiera cuerpo, dijo, será el momento en que España exponga su opinión.

El Gobierno cree que la UE dispone ya de los "mecanismos para ordenar los flujos migratorios" y para "coordinar" sus decisiones. Además, recordó, no caben iniciativas aisladas, ya que todo cambio de Schengen debe pasar por el corazón de la UE. En concreto, por el Consejo de Ministros de Justicia e Interior.

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