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¿Quién hablaba catalán en la intimidad?

DAVID MIRÓ

El pasado 17 de noviembre el PP celebraba el acto principal de su larguísima precampaña. Mariano Rajoy ponía el colofón a una Conferencia Política de tres días con una promesa de impacto destinada a ocupar portadas el día siguiente: liberar del pago del IRPF a quienes ganen menos de 16.000 euros al año. Los dirigentes del partido (y por lo tanto poco susceptibles de ser beneficiarios de la medida) que abarrotan la sala aplauden disciplinados pero sin pasión. Acto seguido Rajoy promete otra cosa:garantizar por ley el derecho a utilizar y a aprender el castellano en todas las etapas del sistema educativo. Entonces sí que se oyen aplausos atronadores e incluso alguien se pone de pie. Conclusión: Lo que de verdad eriza la piel de los presentes no son laas promesas económicas sino la la defensa de la lengua común, tanto que el domingo pasado Rajoy volvió a prometer una ley para que los padres puedan escoger la lengua de escolarización de sus hijos.
Aunque en el acto del PP nadie lo dijo, estaba claro que se refería básicamente a Catalunya, donde el catalán es la lengua vehicular del sistema educativo. "Ese derecho no existe en nuestro ordenamiento jurídico, y tengo dudas de que una ley como ésa sea constitucional, ya que las autonomías tienen competencias en educación", dice el sociolingüista Albert Branchadell.
¿Pero, entonces, por qué tanto interés en sacar el tema? Jordi Muñoz, investigador de ciencia política de la Universidad de Yale, cree que "el castellano es uno de los ejes de la construción nacional española. Sólo hay que ver cómo se ha elevado la letra "ñ" a categoria de símbolo nacional, sin pensar que es un símbolo que no comparten todos los ciudadanos de España.
Precedentes históricos
Fuere como fuese en Catalunya este discurso suena a disco rallado. "Esto viene de lejos, en los años 1906-1908 y también en las elecciones catalanas de 1932 Alejandro Lerroux ya utilizó el tema de la lengua desde la izquierda. En ambos casos con un resultado electoral nulo". Quien habla es el historiador Joan B. Culla, autor de una tesis sobre el lerrouxismo. "El tema se hace presente en Madrid durante el debate del Estatut de los años treinta. Fue una de las banderas que permitió reagruparse a la derecha con un discurso muy parecido al que ahora utiliza el PP".
Durante la transición hubo un intento, liderado por Federico Jiménez Losantos, para conformar una candidatura de corte castellanista en Catalunya pero no cuajó. En las primeras elecciones autonómicas, en1980, el Partido Socialista de Andalucía sacó sólo dos diputados al Parlament.
Y en esas llegamos al 12 de septiembre de 1993, cuando ABC publica una portada con la cara de Pujol y el titular "Igual que Franco pero al revés. Persecución del castellano en Cataluña". Para Joan B. Culla hay que entender el contexto de ese momento. "Unos meses antes se han celebrado unas elecciones generales que Aznar pensaba que ganaría y Felipe resiste contra pronóstico. Al principio piensan que durará poco, pero cuando observan con terror que Jordi Pujol está dispuesto a apoyar al PSOE el mundo se els cae encima. Entonces deciden pasar al ataque".
El giro catalanista
Son los años de las diatribas de Aleix Vidal-Quadras contra Pujol y contra la política lingüística. Tres años después las tornas cambian completamente y los populares necesitan a Pujol. La lengua desaparece de la agenda política. El momento más recordado de aquella metamorfosis es el "yo hablo catalán en la intimidad", que dijo Aznar en TV3. Pero la realidad fue más allá. El PP sacrificó a Vidal-Quadras y ensayó un "giro catalanista" que duró hasta que Josep Piqué dijo basta el pasado julio. En 1997 el gobierno catalán aprobó una nueva ley de política lingüística con Aznar en la Moncloa, que no presentó un recurso de inconstitucionalidad alguno. Durante esta legislatura el tema ha vuelto a estar en la palestra con la campaña contra el Estatut.
"El problema - según Branchadell- es que un debate tan legítimo como éste se plantea con argumentos falaces como decir que los alumnos catalanes saben menos castellano que el resto de españoles, cuando todos los estudios, incluyendo el informe Pisa, demuestran que no es así".
Para Joan B. Culla esta estrategia tiene una doble vertiente. "Por un lado intenta blindar el voto españolista en Catalunya y evitar fugas a Ciutadans. Y por la otra es un discurso movilizador para un cierto electorado español". La lástima, para Branchadell, es que "el PSOE ha perdido la oportunidad de cerrar la cuestión con un gran pacto con las CCAA". Un nuevo reto para el ganador del 9-M.