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¿A qué hora cierra la Cibeles?

Un estudio recopila preguntas estrambóticas realizadas por los turistas en los puntos de información

EUROPA PRESS

Un estudio recopila preguntas estrambóticas realizadas por los turistas en los puntos de información, tales como "¿A qué hora cierra la Cibeles?" o "¿Dónde nació Lina Morgan?".

Así, el informe elaborado por la web Hoteles.com junto con los Patronatos de Turismo de diferentes ciudades europeas, entre ellas Madrid, recoge anécdotas reales desde 1995, cuando por ejemplo preguntaron a un informador del Patronato madrileño dónde estaba la puerta que daba nombre a Sol.

Además, este importante punto de la capital española es el objeto de otras dudas como saber 'dónde está el monolito del kilómetro cero' o confundir a la plaza con la Costa del Sol.

Otros puntos turísticos de la ciudad también son confundidos en las mentes de los turistas extranjeros, que duda de 'dónde está el Convento de las Desgracias Reales' --en lugar de las Descalzas Reales-- o 'cuándo cierra la Cibeles'. De hecho, un visitante mexicano llegó incluso más lejos, al preguntar si era posible "beber el agua de la Cibeles, siguiendo la tradición de cuando gana el Real Madrid".

Sin embargo, no son sólo los monumentos madrileños los que suscitan las dudas de visitantes nacionales y extranjeros, que también llevan años planteando preguntas de toda índole a los informadores municipales.

'¿Dónde venden rosarios?', '¿Me pueden decir alguno bueno para la resaca?', '¿Dónde puede uno remojarse los piececillos de forma legal?', '¿El gazpacho es carne o pescado?', '¿Dónde hacen fotocopias de llaves?', '¿En qué calle nació Lina Morgan?','¿Cómo se va al lugar donde se hizo Gran Hermano?' o '¿Cómo se llama el oso que aparece en el escudo?' son otras cuestiones a las que estos trabajadores han tenido que enfrentarse.

Además, siempre hay alguno que no tiene muy claro de dónde se encuentra, sea por el jet lag o por el despiste general, como el turista que preguntó por "el museo nuevo junto al río" en referencia al Guggenheim de Bilbao, el que quería llegar al "árbol de Logroño", o quien buscaba "el mar de Madrid".

Junto a ellos siempre quedan los que piensan que el servicio de información turística es como una consigna para todo y para todos, como los visitantes brasileños que dejaron una hora y media al abuelo mientras iban de compras, o los que llegan llenos de prejuicios, como el japonés que creía que el Metro cerraría "a la hora de la siesta".

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