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Inundaciones por un tubo en Écija

La falta de limpieza del encauzamiento del arroyo Argamasilla favorece la anegación de la ciudad

RAÚL BOCANEGRA

Los efectos del lodo que inundó buena parte de Écija (Sevilla, 40.400 habitantes) hasta en cinco ocasiones el pasado diciembre aún se pueden ver en muros y pequeñas explotaciones agrarias. Técnicos y operarios, bajo las órdenes del ayuntamiento y de la Junta de Andalucía, trabajan estos días en que la lluvia ha dado una tregua para levantar un dique que, unido a otra pequeña presa y una compuerta, permita controlar el agua y el barro que llega a Écija por el arroyo Argamasilla, una fina lámina de agua que atraviesa la localidad de oeste a este hacia el río Genil encauzada por un entubamiento de dos metros de diámetro, construido en los años sesenta.

La falta de limpieza de este tubo y las fuertes lluvias que contribuyeron a colapsarlo provocaron que el agua se escapara a chorros por las alcantarillas y anegaran el centro de Écija. Las inundaciones se produjeron el 7 de diciembre, el 18, el 22 en dos ocasiones y el día 31. La primera de ellas no se produjo por el encauzamiento del Argamasilla, sino por una crecida del río Genil que bordea Écija por el este. En esa ocasión, unas 800 viviendas fueron desalojadas y tuvo que intervenir la Unidad Militar de Emergencias. La lámina de agua del Genil, que habitualmente no supera los dos metros, alcanzó los siete metros y se filtró hacia la ciudad por el sur. El muro construido en 1997 para contener las crecidas tras una fuerte inundación impidió males mayores.

Otras cuatro veces las alcantarillas del centro de la ciudad se convirtieron en fuentes. Chorros de agua y lodos de casi un metro de altura despedidos con fuerza anegaron la ciudad. El tubo por el que discurre el Argamasilla estaba cegado debido a las fuertes lluvias, que acumularon piedras y lodos sobre los que ya había en varios puntos. Los sedimentos alcanzaban los 1,4 metros cuando el diámetro del encauzamiento es de dos metros, según dijeron a Público los técnicos que participaban en los trabajos de limpieza esta semana. El agua tenía entonces sólo 60 centímetros por donde filtrarse hasta el Genil y se escapó incontenible por donde pudo. El propio alcalde de Écija, Juan Wic (PSOE), reconoció que las lluvias les habían cogido con la limpieza del encauzamiento por hacer. 'Si nos hubiera dado tiempo a limpiar el cauce, no habría pasado esto', manifestó a Europa Press. La oposición asegura que no se ha limpiado a fondo desde hace 13 años. Un grupo de vecinos prepara una demanda contra el ayuntamiento.

Las autoridades han planeado una solución momentánea que permitirá la limpieza del cauce e impedirá que el centro de Écija se vuelva a inundar si las próximas lluvias no son excesivas. Dos diques en construcción y dos compuertas regularán el paso del agua hasta el tubo. La idea es que se inunden así los terrenos al oeste de la ciudad y no el centro. La solución final deberá esperar hasta 2012, cuando se completará el desvío del Argamasilla hacia el norte.

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